Grecia amplía su papel energético en Europa con Chevron y el corredor vertical
En declaraciones a Naftemporiki antes del 11º Foro Económico de Delfos de abril, Geoffrey Pyatt afirma que Grecia gana peso en la seguridad energética europea mientras la guerra en el Golfo provoca el mayor shock de suministro internacional desde el embargo petrolero de 1973. El directivo de McLarty Associates sostiene que este entorno abre una oportunidad estratégica para que el país refuerce su posición como nodo regional de tránsito, importación y diversificación de energía.
Κορυφαία σημεία
- El acuerdo entre Grecia y Chevron y la mayor llegada de GNL de U.S. refuerzan el papel estratégico griego en el suministro energético europeo.
- La puesta en marcha del corredor vertical y la FSRU de Alexandroupolis desde 2024 facilitan el flujo de GNL de U.S. hacia Europa central y oriental, incluyendo Moldavia y Ucrania.
- El rediseño energético impulsado por el conflicto en el Golfo y la priorización de seguridad de suministro consolidan a Grecia como eje clave de la diversificación energética europea.
Acuerdo con Chevron y expansión del gas natural licuado
Pyatt presenta el acuerdo entre Grecia y Chevron como una palanca con alcance más amplio que una operación comercial puntual. Según su valoración, la presencia de Chevron en el Mediterráneo oriental, con actividad en Egipto, Israel, Jordania y Chipre, además de una posible expansión hacia Libia, refuerza la relevancia geoestratégica de Grecia. También destaca la capacidad técnica de la petrolera en operaciones offshore y su experiencia en cooperación transfronteriza. El ejecutivo añade que el aumento de los volúmenes de gas natural licuado de U.S. en los mercados internacionales favorece el papel griego en el abastecimiento a Europa. Señala que la cooperación entre U.S. y Grecia para llevar esas cargas al continente tiene valor comercial para exportadores estadounidenses y valor estratégico para la seguridad energética europea. En ese contexto, recuerda que Europa avanza hacia la eliminación total del petróleo y gas rusos en 2027, lo que intensifica la búsqueda de fuentes alternativas.Infraestructura regional y efecto sobre el mercado europeo
Un eje central de esta transformación es el llamado corredor vertical, una red que conecta Grecia con el sudeste y el centro de Europa. Pyatt sostiene que esta ruta se consolida como un nuevo canal para que el GNL de U.S. llegue a mercados de Europa central y oriental, hasta Moldavia y Ucrania. El proyecto cobra impulso en noviembre de 2025, cuando Bulgaria, Grecia, Moldavia, Rumanía, Ucrania y U.S. acuerdan avanzar en su desarrollo. La infraestructura ya muestra efectos operativos concretos. La FSRU de Alexandroupolis abre una nueva puerta de entrada meridional para GNL en Europa, mientras el gasoducto Transbalcánico, ahora con flujo inverso, conecta Grecia con Ucrania y otros destinos. El texto cita además operaciones recientes, como la primera carga de GNL de U.S. recibida por DTEK de Ucrania a través de Revithoussa en 2024, así como envíos de gas desde almacenamiento ucraniano hacia Polonia por la misma red.Choque geopolítico y prioridad duradera para Grecia
Pyatt vincula este rediseño del mapa energético con la guerra en el Golfo, que define como el mayor golpe a los suministros internacionales desde 1973. A su juicio, el mercado deja de dar por descontados los recursos del Golfo, lo que refuerza la prioridad de la seguridad de suministro y la diversificación. Ese cambio, añade, favorece una estrategia de largo plazo basada en múltiples fuentes, incluidas la eólica, la solar y las baterías a escala de red. El exembajador subraya además que la energía sigue siendo un ámbito prioritario en la relación entre U.S. y Grecia. En su análisis, el corredor vertical permanece como un componente central de esa cooperación bilateral en un entorno de mayor tensión geopolítica. Con ello, Grecia consolida un perfil más relevante para la arquitectura energética europea y para los flujos regionales de gas.Previamente informamos sobre cómo Jeffrey Pyatt situó a Grecia como un nodo clave para la seguridad energética europea, en un contexto de fuerte choque geopolítico que reaviva la prioridad de diversificar suministros. En ese análisis destacó el acuerdo Grecia–Chevron, el aumento del GNL de U.S. hacia Europa y el papel del corredor vertical —junto con activos como la FSRU de Alexandroupolis y el flujo inverso del Transbalcánico— para llevar gas a Europa central y oriental, en paralelo al objetivo europeo de eliminar petróleo y gas rusos en 2027.
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