Grecia y Bulgaria igualan el PIB per cápita en la UE y aumenta la presión sobre la economía griega

Grecia y Bulgaria igualan el PIB per cápita en la UE y aumenta la presión sobre la economía griega
Η Ελλάδα στην ουρά ΑΕΠ

Según el análisis publicado por Naftemporiki, Grecia y Bulgaria ocupan hoy la última posición compartida en la clasificación de PIB per cápita en términos de poder adquisitivo dentro de la Unión Europea, después de que Bulgaria cerrara la brecha de varias décadas con una mejora sostenida y Grecia retrocediera en 2025. El texto sitúa este deterioro en un contexto de menor avance relativo frente al promedio comunitario y de una clara diferencia en la carga de deuda pública entre ambos países.

Κορυφαία σημεία

  • En 2025, Grecia y Bulgaria igualan el PIB per cápita al situarse ambos en el 68% de la media de la UE, por caída griega y subida búlgara.
  • La deuda pública griega alcanza el 153,6% del PIB frente al 24,1% en Bulgaria, acentuando preocupaciones sobre la solidez macroeconómica de Grecia.
  • El estancamiento de la convergencia real de Grecia respecto a la UE y la equiparación con Bulgaria elevan el riesgo reputacional y limitan el margen reformista.

Evolución del PIB per cápita y convergencia regional

Los datos citados en el artículo indican que en 2024 Bulgaria se situó en el 66% de la media de la UE, mientras Grecia quedó en el 70%. En 2025, ambos países pasan al 68% de la media comunitaria, debido a una subida en Bulgaria y a una caída en Grecia desde el nivel del año anterior. Ese cruce marca un cambio relevante frente a la distancia que existía a comienzos de los años 2000.

El texto recuerda que en 2003 y 2004 Grecia superaba a Bulgaria en casi 60 puntos porcentuales en PIB per cápita ajustado por poder adquisitivo. También señala que en 2007 Grecia alcanzaba el 93% de la media de la UE, mientras Bulgaria permanecía por debajo del 40%. Desde esa base, el artículo presenta la convergencia búlgara como resultado de una mejora prolongada y el desempeño griego como una pérdida de terreno dentro del bloque.

Entre 2018 y 2025, Bulgaria eleva este indicador desde el 51% hasta el 68% de la media de la UE, mientras Grecia avanza del 64% al 68%. Esa diferencia de ritmo es uno de los elementos centrales del análisis. La comparación sugiere que Bulgaria crece con mayor consistencia relativa en el periodo reciente.

Deuda pública y política económica bajo escrutinio

El comentario destaca además la divergencia en las finanzas públicas. Grecia registra una deuda pública equivalente al 153,6% del PIB, frente al 24,1% de Bulgaria, una brecha que refuerza la diferencia en solidez macroeconómica. Para el autor, ese contraste agrava la señal negativa que dejan los datos de renta relativa.

El artículo cuestiona también la respuesta del Gobierno griego ante el deterioro comparativo. Menciona como ejemplo el argumento de la economía sumergida o posibles problemas metodológicos en los indicadores de Eurostat, y lo presenta como una explicación insuficiente frente a la evolución observada. En la misma línea, critica medidas de apoyo como el fuel pass por 300 millones de euros, al considerar que aportan poco beneficio estructural y pueden alimentar la inflación.

Asimismo, el texto enmarca el debate en un entorno de presión sobre precios, fiscalidad elevada y gasto público de baja eficacia. Según ese planteamiento, la política económica mantiene un sesgo de corto plazo sin resolver la pérdida de competitividad relativa del país. La comparación con Bulgaria se usa así como referencia del coste económico de esa trayectoria para Grecia.

Impacto para Grecia en el marco de la UE

La igualación con Bulgaria en la parte baja de la clasificación comunitaria tiene implicaciones reputacionales y económicas para Grecia. En términos de percepción de mercado, el dato apunta a un menor dinamismo de convergencia real con Europa, pese a los recursos recibidos durante años del entorno comunitario. También reabre el debate sobre productividad, inversión y diseño fiscal.

Para la región del sudeste europeo, la evolución refleja un cambio en los equilibrios de crecimiento dentro de la UE. Bulgaria aparece en el artículo como una economía que gana terreno desde una base históricamente más débil, mientras Grecia pierde ventaja relativa acumulada en décadas anteriores. Si esa tendencia continúa, el riesgo para Grecia es quedar sola en la última posición del bloque en este indicador.

Más allá del contraste bilateral, la lectura empresarial del dato se centra en la capacidad de cada economía para sostener mejoras de renta real y estabilidad fiscal. El análisis sugiere que la comparación con Bulgaria deja de ser simbólica y pasa a convertirse en una señal concreta sobre competitividad y credibilidad económica. Ese cambio puede influir en el debate nacional sobre reformas y prioridades presupuestarias.

En nuestra publicación ya informamos sobre las estimaciones de Eurostat para 2025 que situaban a Grecia en el último puesto de la UE en PIB per cápita medido por poder adquisitivo, en torno al 68% de la media comunitaria y empatada con Bulgaria. Aquel análisis vinculaba el deterioro con la inflación y el peso de los impuestos indirectos, señalando que las ayudas puntuales no compensan la erosión de la renta real pese a subidas salariales nominales.

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