Grecia evalúa el coste empresarial del salario mínimo de 920 euros
Según un artículo de opinión firmado por Vasilis Korkidis, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de El Pireo, abril marca en Grecia una doble intervención económica, con la subida del salario mínimo a 920 euros brutos y medidas de apoyo por la crisis geopolítica en Oriente Medio. El texto sitúa el debate en el equilibrio entre protección de los ingresos y competitividad empresarial, en un contexto de inflación alimentaria estimada en 9,5% para Grecia por el Instituto de Kiel y de inflación general del 3,3% en marzo, según Eurostat. La principal cuestión, sostiene, no es solo elevar los salarios, sino reducir la distancia entre el salario bruto, el ingreso neto y el coste total que asumen las empresas.
Κορυφαία σημεία
- El salario mínimo bruto de 920 euros en Grecia implica retenciones del 13,87%, dejando un salario neto entre 773 y 792 euros mensuales.
- El coste empresarial total por empleado con salario bruto de 920 euros asciende a unos 1.125 euros mensuales, destinando aproximadamente 29% a cotizaciones e impuestos.
- Cada incremento de 40 euros brutos en el salario mínimo eleva el coste empresarial en unos 50 euros por trabajador, afectando especialmente a pymes y su competitividad.
Coste laboral y brecha entre salario bruto y neto
El análisis expone que un salario bruto de 920 euros implica retenciones del trabajador del 13,87%, equivalentes a unos 128 euros al mes. Con ese nivel de cotizaciones y con un impuesto sobre la renta nulo o muy reducido por el umbral exento, el salario neto queda en una horquilla de entre 773 y 792 euros mensuales. Para la empresa, sin embargo, el coste total sube de forma significativa porque al salario bruto se añaden cotizaciones patronales de entre 22% y 24%.
Con un tipo medio del 22,3%, esas cotizaciones empresariales rondan los 205 euros al mes por empleado. De esta forma, el coste mensual para una empresa se sitúa cerca de 1.125 euros por cada trabajador remunerado con 920 euros brutos. En términos anuales, bajo el sistema griego de 14 pagas, el trabajador recibe unos 11.300 euros netos y el coste total para el empleador se acerca a 15.800 euros.
El texto subraya así un "tax wedge" elevado en el mercado laboral griego, es decir, una amplia diferencia entre el coste laboral y el ingreso disponible del asalariado. En el caso analizado, alrededor del 29% del coste total se destina a cotizaciones e impuestos, mientras el 71% llega al trabajador. Esa estructura, añade, limita la capacidad de las pequeñas empresas para crear empleo y afecta a la competitividad.
Presión sobre pymes y apoyo al consumo interno
La subida del salario mínimo no solo mejora la renta disponible de los hogares, también incrementa la carga para las empresas. Como ejemplo, un aumento de 40 euros brutos, desde 880 hasta 920 euros, se traduce en un alza del coste de unos 50 euros por trabajador debido a las cotizaciones patronales adicionales. Por cada euro extra en salario bruto, el empleado percibe 0,85 euros, mientras el empresario paga 1,22 euros, según el artículo.
En una empresa con 10 empleados, esa variación puede superar los 7.000 euros anuales. El impacto es especialmente sensible para las pequeñas y medianas empresas, que operan además con precios energéticos altos, costes de financiación elevados y fuerte competencia internacional. Aun así, el artículo sostiene que el refuerzo de los ingresos de los trabajadores con menor sueldo tiende a trasladarse de forma inmediata al consumo y a sostener la facturación del comercio minorista.
La combinación de mayores salarios y medidas de apoyo busca, por un lado, respaldar la demanda interna y, por otro, evitar que todo el aumento del coste laboral se traslade a los precios. El planteamiento final defiende que la política salarial debe acompañarse de recortes graduales en el coste no salarial para preservar la viabilidad empresarial. En ese equilibrio, concluye, se juega la siguiente fase del mercado laboral griego.
En nuestra publicación ya informamos sobre la entrada en vigor del aumento del salario mínimo en Grecia hasta 920 euros para los sectores público y privado, presentada como un refuerzo del poder adquisitivo. También detallamos el paquete de medidas complementarias para aliviar el impacto del coste de la energía y sostener la demanda interna, con ayudas al combustible, al sector primario y al transporte.
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