El BCE prevé una inflación cercana al 3% mientras la guerra mantiene elevados los costes energéticos
Es probable que la inflación de la zona euro se mantenga cerca del 3% durante el resto de 2026, lo que seguirá presionando al Banco Central Europeo, ya que el aumento de los costes energéticos derivado del conflicto en Irán complica sus esfuerzos por restablecer la estabilidad de precios. Esta perspectiva obliga a los responsables de política monetaria a equilibrar una inflación persistente con una economía que hasta ahora ha demostrado ser más resiliente de lo esperado.
Destacados
- La inflación de la zona euro podría mantenerse cerca del 3%.
- Los costes energéticos mantienen elevada la inflación.
- Los mercados esperan otra subida de tipos del BCE.
Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.
El economista jefe del BCE, Philip Lane, espera que el crecimiento de los precios al consumidor se mantenga en torno al 3% durante el resto del año, aunque la trayectoria dependerá en gran medida de la evolución de Oriente Medio, informó Bloomberg. Esta evaluación se produce después de que la inflación de la zona euro alcanzara el 2,9% en julio, alejándose aún más del objetivo del 2% del banco central.
El shock energético mantiene elevada la inflación
El conflicto en Irán ha alterado las perspectivas de inflación al elevar los precios del petróleo y del gas en toda Europa. La energía ya era el principal componente de los precios de la zona euro que más rápido aumentaba en junio, con un incremento interanual del 8,7%, según datos de Eurostat.
Esta presión ayuda a explicar por qué el BCE ha vuelto a orientarse hacia una política más restrictiva. Los responsables de política monetaria subieron los tipos de interés en un cuarto de punto porcentual en junio antes de dejarlos sin cambios en julio. Ahora los inversores esperan al menos otra subida antes de finales de 2026, mientras el shock energético mantiene la inflación por encima del objetivo.
Lane no llegó a señalar cuándo podría producirse otro movimiento y destacó, en cambio, que la política responderá a los nuevos datos económicos y de inflación. El BCE publicará sus proyecciones económicas actualizadas en septiembre, lo que permitirá a los responsables de política monetaria evaluar de nuevo cómo el conflicto ha afectado a los precios y al crecimiento.
La previsión de referencia de junio ya proyectaba una inflación media de la zona euro del 3% en 2026, frente al 2,3% en 2027 y el 2% en 2028. En un escenario grave que implicara un shock mayor y más persistente, la inflación podría alcanzar el 4% este año.
El crecimiento da margen de maniobra al BCE
El desafío para los responsables de política monetaria se ve aliviado en cierta medida por una actividad económica más sólida. La zona euro, compuesta por 21 países, creció un 0,4% en el segundo trimestre, el doble del ritmo del 0,2% que esperaban los economistas, pese a los elevados precios de la energía y la incertidumbre geopolítica.
Esta resiliencia da al BCE más margen para priorizar la inflación sin enfrentarse de inmediato a una recesión grave. Sin embargo, unas condiciones de financiación más restrictivas siguen teniendo costes para los hogares y las empresas, especialmente a través de las hipotecas, el crédito corporativo y la inversión.
Los precios de los alimentos podrían convertirse en otra fuente de presión en 2027, ya que los patrones meteorológicos, incluido El Niño, podrían afectar a la producción y los precios agrícolas. Esto añade otra capa de incertidumbre a unas perspectivas ya dominadas por la energía.
Los tipos y los mercados afrontan una prueba más prolongada
Para los inversores, que la inflación se mantenga cerca del 3% hace menos probable un rápido retorno a una política monetaria más expansiva. Las expectativas de otra subida de tipos del BCE podrían respaldar los rendimientos de los bonos de la zona euro y el euro, al tiempo que aumentarían los costes de financiación para empresas y gobiernos.
Ahora mucho depende de si el conflicto en Oriente Medio se calma. Un descenso sostenido de los precios de la energía podría acercar la inflación al objetivo y reducir la presión para aplicar nuevas subidas. Una interrupción prolongada reforzaría los argumentos a favor de mantener elevados los costes de financiación, lo que haría especialmente importantes para los mercados las proyecciones del BCE de septiembre.
Anteriormente informamos de que el BCE selecciona a 36 participantes para el piloto del euro digital.
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