La guerra con Irán reconfigura el comercio mundial del petróleo mientras los flujos por Ormuz se desploman
La guerra con Irán está acelerando una importante reconfiguración del comercio mundial de petróleo y gas. La caída de los flujos a través del estrecho de Ormuz está obligando a los importadores a recurrir a rutas alternativas más largas y costosas.
Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.
Ormuz pierde su condición de ruta irremplazable
Según Yahoo Finance, antes de la escalada atravesaban el estrecho de Ormuz aproximadamente 20 millones de barriles de petróleo al día, pero se estima que los flujos actuales son de solo 6–8 millones de barriles diarios. El suministro de GNL también se ha visto interrumpido, ya que Qatar afronta restricciones a las exportaciones tras los daños sufridos por la infraestructura de Ras Laffan. Como resultado, los productores del Golfo buscan cada vez más rutas que puedan reducir su dependencia de Ormuz.
El mercado ya está descontando el riesgo de una interrupción más prolongada. Como informamos anteriormente, los hedge funds aumentaron sus posiciones netas largas en Brent en 37.837 contratos, hasta 261.435, el nivel más alto en más de tres meses. También aumentaron las posiciones alcistas en el crudo estadounidense, la gasolina y el diésel.
Los importadores se ven obligados a recurrir a alternativas más costosas
La reconfiguración de las rutas de suministro está elevando los costes para los países que dependen en gran medida de las importaciones de energía. Entre marzo y agosto, el gasto mundial total en importaciones de energía fue aproximadamente 330.000 millones de dólares superior a lo previsto inicialmente. Asia es especialmente vulnerable: Japón, que antes del conflicto obtenía de Oriente Medio casi todo el petróleo que importaba, ha recurrido cada vez más a Estados Unidos, Canadá, productores africanos y Azerbaiyán.
Europa también se ve obligada a diversificar su suministro, mientras que China e India han ganado más margen para utilizar crudo ruso y sustituir parte de los volúmenes perdidos de Oriente Medio. Las rutas marítimas más largas elevan los costes de transporte y seguros, lo que en última instancia aumenta los precios de los combustibles para los consumidores.
La reorientación energética agrava los riesgos inflacionarios
Si las interrupciones del transporte marítimo a través de Ormuz persisten, las consecuencias del conflicto podrían extenderse mucho más allá del repunte a corto plazo del Brent y el WTI. Unas cadenas de suministro más largas y costosas podrían mantener elevados los costes energéticos y reforzar las presiones inflacionarias en las principales economías.
El impacto ya es visible en Estados Unidos. El precio medio del diésel alcanzó un récord de 5,85 dólares por galón, superando el máximo registrado tras el inicio de la guerra en Ucrania. El aumento es especialmente significativo para el transporte y la agricultura, y eleva el riesgo de que los mayores costes energéticos se trasladen cada vez más a los precios al consumidor.
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