Privacidad cripto bajo escrutinio: ¿quién debería poder ver tu dinero?

Privacidad cripto bajo escrutinio: ¿quién debería poder ver tu dinero?
¿Por qué necesitamos criptomonedas de privacidad?

​Bitcoin prometió un sistema financiero sin intermediarios tradicionales. Sin embargo, sus transacciones están a la vista de cualquiera que quiera examinarlas. Mientras las criptomonedas centradas en la privacidad vuelven a captar atención, resurge una vieja pregunta: ¿hasta qué punto deberían estar nuestras vidas financieras abiertas al escrutinio?

Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.

Por qué la privacidad cripto vuelve a estar en el centro de atención

La privacidad vuelve a ser un tema destacado en el sector cripto, con los cofundadores de Gemini, Tyler y Cameron Winklevoss, entre sus defensores más activos. Los hermanos han respaldado Zcash, una criptomoneda diseñada para proteger los detalles de las transacciones, y están impulsando un fondo cotizado en bolsa vinculado a su token, ZEC. El fondo propuesto ofrecería a los inversores exposición al precio de ZEC a través de cuentas de corretaje convencionales, aunque no proporcionaría la privacidad de las transacciones disponible mediante las direcciones protegidas de Zcash.

Este desarrollo refleja un debate más amplio sobre lo que deberían lograr las criptomonedas. Los defensores de la privacidad sostienen que las personas no deberían verse obligadas a exponer su actividad financiera simplemente por elegir utilizar activos digitales. Los reguladores, por su parte, consideran que la transparencia de las transacciones es una herramienta importante para detectar el blanqueo de capitales, la evasión de sanciones y otros delitos.

¿Acaso Bitcoin no debía ser privado?

Bitcoin surgió de una cultura influida en parte por los cypherpunks y las ideas libertarias. Ambos concedían una gran importancia a la autonomía individual, aunque los cypherpunks se centraban especialmente en utilizar la criptografía para proteger la privacidad y reducir la dependencia de instituciones de confianza. Esa filosofía sigue siendo influyente hoy. Como afirmó Cameron Winklevoss, cofundador de Gemini: «La privacidad es la próxima frontera de las criptomonedas. Es el punto en el que terminan los excesos del Gobierno y las empresas, y comienzan tu libertad y tu soberanía personal».

El atractivo inicial de Bitcoin era que las personas podían conservar y transferir dinero sin pedir permiso a un banco. Sin embargo, su blockchain se diseñó para ser pública, lo que permite a cualquiera verificar las transacciones y comprobar que las mismas monedas no se hayan gastado dos veces. Las direcciones de Bitcoin son seudónimas, no están vinculadas directamente a nombres reales, pero eso no garantiza el anonimato.

Una vez que una dirección se vincula a una persona, quizá a través de un exchange regulado, los registros disponibles públicamente pueden revelar partes de su historial financiero. Las empresas de análisis de blockchain han desarrollado herramientas para rastrear estas conexiones, lo que permite a los investigadores examinar transacciones que los usuarios quizá creían anónimas.

¿Por qué necesitaría privacidad financiera la gente común?

Consideremos qué ocurre cuando alguien utiliza una cuenta bancaria. Su empleador puede saber cuánto gana y el banco puede ver sus transacciones. Las autoridades pueden obtener información financiera mediante los procedimientos legales aplicables, pero normalmente un desconocido no puede consultar el saldo de su cuenta ni examinar cada compra que haya realizado.

Las blockchains públicas funcionan de otra manera. Si alguien identifica una wallet perteneciente a una empresa, puede llegar a examinar sus pagos, fondos y transferencias a otras direcciones. En el caso de los particulares, esa información podría revelar su patrimonio, hábitos de gasto o relaciones con determinadas organizaciones.

Existen razones prácticas para mantener esa información confidencial. Una empresa quizá no quiera que sus competidores examinen los pagos a sus proveedores. Alguien que reciba su salario en criptomonedas puede no querer que desconocidos calculen sus ingresos, mientras que unos fondos visibles públicamente podrían convertir a las personas adineradas en objetivos de robos o extorsiones. Estas preocupaciones no están necesariamente relacionadas con actividades ilegales, del mismo modo que mantener confidenciales los extractos bancarios o los mensajes privados no implica haber cometido ninguna irregularidad.

¿Qué criptomonedas protegen realmente la privacidad?

Monero (XMR) es una de las criptomonedas de privacidad más conocidas. Sus transacciones utilizan técnicas criptográficas diseñadas para ocultar por defecto a los emisores, los receptores y los importes, lo que dificulta que observadores externos rastreen los pagos habituales. A diferencia de Bitcoin, los detalles de las transacciones no se muestran abiertamente en su blockchain.

Zcash (ZEC) adopta un enfoque diferente. Utiliza pruebas de conocimiento cero, que permiten a la red verificar las transacciones sin revelar determinados detalles subyacentes. Los usuarios pueden elegir transacciones protegidas, aunque Zcash también admite actividad transparente, por lo que no todas las transferencias son confidenciales.

La tecnología de privacidad se está expandiendo más allá de las criptomonedas diseñadas específicamente para ello. Railgun permite a los usuarios interactuar de forma privada con aplicaciones de finanzas descentralizadas en las blockchains compatibles, ocultando determinados detalles de las transacciones a los observadores públicos. Por su parte, Aztec está desarrollando infraestructura para smart contracts privados, lo que podría extender la confidencialidad a aplicaciones financieras más complejas. Sin embargo, incluso cuando las transacciones están protegidas criptográficamente, los registros de los exchanges, la información de red y el comportamiento de los usuarios aún pueden revelar sus identidades.

¿Puede la privacidad financiera sobrevivir a la regulación?

Las autoridades dependen de la supervisión de las transacciones para detectar transferencias sospechosas, identificar redes criminales y hacer cumplir las sanciones. Las tecnologías que mejoran la privacidad pueden dificultar las investigaciones, especialmente cuando los fondos se mueven a través de sistemas que ocultan el historial de transacciones. Por ello, algunos exchanges han restringido o eliminado las privacy coins debido a requisitos regulatorios o preocupaciones de cumplimiento normativo.

Los desarrolladores están explorando formas de conciliar la confidencialidad con las obligaciones regulatorias. Un enfoque es la divulgación selectiva, que permite a los usuarios revelar información concreta a un auditor u otra parte autorizada sin hacer público todo su historial financiero. Las pruebas de conocimiento cero también podrían ayudar a demostrar que se han cumplido determinadas condiciones sin exponer todos los datos subyacentes.

La cuestión va más allá del trading de criptomonedas. A medida que las blockchains pasan a formar parte de los pagos, los valores tokenizados y otros servicios financieros, las empresas pueden querer beneficiarse de una infraestructura compartida sin publicar información comercial sensible. Sin embargo, los reguladores seguirán exigiendo mecanismos para investigar los delitos financieros, y la tecnología de privacidad por sí sola no puede resolver las discrepancias sobre qué información deberían poder obtener las autoridades.

Para los primeros defensores de las criptomonedas, la privacidad estaba estrechamente vinculada a la libertad frente a los intermediarios financieros. Sin embargo, un sistema puede funcionar sin que un banco controle cada transacción y, aun así, revelar mucho más sobre sus usuarios de lo que estos pretendían. El futuro de la privacidad cripto puede depender de que desarrolladores y reguladores establezcan una distinción ya conocida en las finanzas tradicionales: que la información esté disponible mediante procedimientos legales legítimos no equivale a que la actividad financiera de todos sea permanentemente visible para el público.

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