La economía de la eurozona se desacelera mientras Francia se asoma a la recesión

La economía de la eurozona se desacelera mientras Francia se asoma a la recesión
El crecimiento de la eurozona se desacelera hasta el 0,4% mientras Francia se contrae

​La economía de la eurozona creció un 0,4% en el tercer trimestre de 2026, moderándose respecto a los tres meses anteriores, cuando Francia entró inesperadamente en contracción. Los datos revelaron diferencias cada vez mayores entre los Estados miembros, mientras la incertidumbre política y los elevados costes de la energía pesaban sobre la región.

Destacados

  • El crecimiento del PIB de la eurozona se desaceleró hasta el 0,4%.
  • Francia se contrajo un 0,1%; España creció un 0,6%.
  • El BCE afronta crecientes riesgos de inflación y crecimiento.

Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.

CNBC informó de que la estimación preliminar de Eurostat superó las expectativas de los economistas, que apuntaban a un crecimiento del 0,2%. Sin embargo, la expansión supuso una desaceleración frente al aumento del 0,6% del segundo trimestre, tras el estancamiento registrado a principios de año. Los datos apuntan a que el bloque monetario de 21 países sigue siendo resiliente pese a las persistentes presiones económicas y geopolíticas.

Francia se contrae mientras las principales economías tienen dificultades

La economía francesa se contrajo un 0,1% entre julio y septiembre, sorprendiendo a los economistas, ya que la inestabilidad política y el deterioro de las finanzas públicas minaron la confianza. Los inversores exigieron mayores costes de financiación en medio de los desacuerdos sobre la reducción del déficit presupuestario y la deuda nacional. Las protestas en todo el país por el coste de la vida y otros motivos se intensificaron durante octubre, aumentando la preocupación por la actividad económica y las finanzas públicas.

En otros países, Alemania registró un modesto crecimiento del 0,2%, reflejo de la persistente debilidad de la mayor economía de Europa, mientras que la producción de Italia se mantuvo sin cambios. España obtuvo un resultado considerablemente mejor, con una expansión del 0,6%, pese a las tensiones políticas internas y las protestas por el acceso a una vivienda asequible y el coste de la vida. La intensa actividad turística, la demanda de los hogares y el buen comportamiento del mercado laboral siguieron respaldando el crecimiento español.

Irlanda registró una notable expansión del 5,5%, aunque las cifras de su PIB suelen fluctuar porque las empresas multinacionales representan una parte sustancial de la actividad económica contabilizada. Esta volatilidad hace que la tasa de crecimiento general del país refleje menos las condiciones internas subyacentes.

El BCE afronta el difícil equilibrio entre inflación y crecimiento

El Banco Central Europeo mantuvo sin cambios los tipos de interés el jueves, al concluir que el encarecimiento de la energía aún no había generado presiones inflacionarias más amplias en la economía. No obstante, los responsables de política monetaria reconocieron que aumentaban los riesgos para el crecimiento, mientras los analistas seguían contemplando la posibilidad de otra subida de tipos en diciembre.

El persistente encarecimiento de la energía y el transporte podría complicar las perspectivas de inflación de cara a 2027, sobre todo si las tensiones geopolíticas en Oriente Medio siguen sin resolverse. El aumento de los costes limitaría aún más el poder adquisitivo de los hogares y elevaría los gastos operativos de las empresas europeas.

La recuperación desigual complica las perspectivas de la eurozona

Los datos del tercer trimestre ponen de relieve una economía que crece más de lo previsto, pero depende cada vez más de los países con mejores resultados. La expansión del 0,6% de España contrasta con la contracción del 0,1% de Francia, mientras Alemania e Italia siguen registrando un crecimiento limitado.

Para los inversores, esta divergencia plantea dudas sobre la solidez de la recuperación de la eurozona y la capacidad del BCE para contener la inflación sin debilitar la demanda. Con el crecimiento regional desacelerándose del 0,6% al 0,4%, los responsables de política monetaria afrontan una presión cada vez mayor para equilibrar la estabilidad de precios con un impulso económico frágil.

Anteriormente, informamos de que las empresas de la eurozona afrontan un mayor riesgo por las demandas salariales mientras persisten las presiones inflacionarias

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