PwC detecta expectativas de inflación estructural en España y más presión sobre tipos

PwC detecta expectativas de inflación estructural en España y más presión sobre tipos
Inflación estructural en España

La economía española entra en la recta final de 2026 con una percepción creciente de que el repunte de los precios puede prolongarse más allá de un episodio coyuntural. Más de la mitad de los expertos consultados anticipa una inflación persistente, con efectos sobre los tipos de interés, el consumo de los hogares y el ritmo de crecimiento.

Destacados

  • El 52% de los expertos consultados por PwC espera una inflación estructuralmente alta y tipos elevados en España para 2027 debido a presiones geopolíticas.
  • La inflación en España alcanza el 5% frente al 3,8% de la eurozona, impulsada por demanda interna y turismo, mientras el 42% anticipa caída del consumo.
  • PwC prevé una desaceleración moderada con crecimiento del 2,4% en 2026 y 2% en 2027, destacando la falta de trabajadores como principal obstáculo.

Encuesta de PwC sobre inflación y tipos

Según El Economista, el Consenso Económico y Empresarial de PwC correspondiente al cuarto trimestre de 2026, el 52% de los expertos, empresarios y directivos consultados considera que el alza de los precios en España marca el inicio de una fase de inflación estructuralmente más elevada, que se prolonga en el tiempo y que plantea dificultades al Banco Central Europeo para contenerla.

El informe se basa en 91 respuestas recogidas entre el 4 y el 24 de octubre. Además, un 52% de los encuestados espera para 2027 una inflación persistente y tipos de interés elevados durante más tiempo, ante la posibilidad de nuevas tensiones geopolíticas.

Frente a esa visión, un 25% interpreta el actual repunte como un episodio transitorio ligado al impacto energético de la situación en Oriente Próximo, mientras que un 15% cree que se trata de un riesgo manejable si el BCE actúa con firmeza. Entre los factores que más presionan los precios en los próximos meses, el 63% señala una combinación de energía, alimentos y servicios, que puede dificultar una corrección rápida de la inflación.

La política monetaria concentra buena parte de la atención del sondeo. El 76% considera que la subida de la facilidad de depósito del BCE hasta el 2,5% el pasado septiembre es una decisión acertada y necesaria para anclar expectativas, aunque parte de los participantes cree que llega tarde. A su vez, el 86% apuesta por nuevas subidas de tipos hasta el cierre del año, condicionadas a la evolución de la inflación.

Impacto en hogares, consumo y crecimiento

El estudio sitúa la inflación en España en el 5%, frente al 3,8% de la eurozona. Para el 47% de los expertos, esa diferencia responde al dinamismo de la demanda interna y del turismo, que mantiene presión alcista sobre los precios.

Los encuestados también advierten de efectos relevantes para las familias. Un 45% considera que, si los precios avanzan por encima de los salarios nominales durante un periodo prolongado, el impacto será desigual según el nivel de renta, mientras que un 39% prevé pérdida de poder adquisitivo con posibles ajustes en consumo y ahorro.

En salarios, un 39% espera aumentos por debajo de la inflación. Otro 31% cree que las subidas salariales alimentan efectos de segunda ronda sobre costes y precios, especialmente en algunos sectores, y un 27% anticipa un efecto desigual según la capacidad negociadora de los trabajadores, la productividad y los convenios colectivos.

Estas preocupaciones se trasladan al gasto de los hogares. El porcentaje de participantes que espera una caída del consumo sube del 24% al 42% respecto al consenso anterior, mientras que quienes prevén estabilidad bajan del 65% al 53%. Además, el 67% califica de regular la situación de las familias en ahorro, renta y endeudamiento, y la mayoría no espera una mejora durante el próximo trimestre.

En este contexto, el consenso anticipa una desaceleración moderada de la economía española, con un crecimiento del 2,4% en 2026 y de alrededor del 2% en 2027. El 41% identifica la falta de trabajadores como uno de los principales obstáculos para elevar la actividad, pese a que existe demanda suficiente y capacidad instalada para producir más. La valoración de las empresas también pierde impulso, ya que el 60% considera buena su situación, frente al 72% de principios de año, aunque el 76% espera estabilidad en el próximo trimestre.

En nuestra publicación repasamos las previsiones de Funcas sobre la economía española, con una desaceleración gradual del crecimiento y presiones de precios aún por encima de la eurozona. El análisis destacaba que la inflación subyacente explicaría buena parte del diferencial y que un escenario de tipos más altos encarecería de forma notable el coste de la deuda pública, con efectos sobre la demanda interna y el equilibrio fiscal.

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