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Pero guardamos todo 🙂.
Mientras el mundo discute los ganadores de la última ceremonia de los Oscar, la propia industria cinematográfica vive una silenciosa revolución tecnológica. La inteligencia artificial se utiliza cada vez más en la producción de cine y televisión, desde los efectos visuales hasta la posproducción y el marketing. Los grandes estudios y servicios de streaming ya están invirtiendo millones de dólares en nuevas tecnologías que podrían cambiar radicalmente el futuro del cine.
Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.
La noche del 15 al 16 de marzo se celebró en Los Ángeles la 98ª ceremonia de los Oscar. El premio a la mejor película fue para Una batalla tras otra, mientras que Michael B. Jordan ganó el de mejor actor por su papel en Sinners.
Los Oscar -y Hollywood en sí- siguen pareciendo algo familiar y casi inalterable. Pero en realidad, la industria del cine ya no es lo que era, pues la inteligencia artificial ocupa cada vez más espacio en ella.
No se trata de experimentos raros, sino de un cambio más amplio. Janice Min, ex editora de The Hollywood Reporter y directora de Ankler Media, habló abiertamente de ello. Según ella, los estudios utilizan la IA mucho más activamente de lo que están dispuestos a admitir públicamente. También cree que muchos guionistas ya recurren a herramientas como ChatGPT o Claude mientras trabajan, aunque prefieran no hablar de ello abiertamente.
Un buen ejemplo de esta tendencia es el acuerdo de Netflix con la startup de IA InterPositive, que, según Bloomberg, fue fundada por el actor Ben Affleck. La adquisición podría alcanzar los 600 millones de dólares. Netflix está interesada en herramientas que permitan a los cineastas modificar las secuencias ya rodadas sin necesidad de volver a rodar: eliminar objetos no deseados de las escenas, sustituir fondos y acelerar el trabajo de posproducción.
Para los grandes estudios, el interés por la IA no es sólo una nueva tecnología: es un cálculo práctico. En el pasado, incluso una pequeña corrección podía requerir rodajes adicionales y costes significativos. Ahora, algunas de estas tareas pueden resolverse de forma más rápida y barata. Por eso, acuerdos como el que ha firmado Netflix son cada vez más habituales.
Por ejemplo, AMC Networks -la empresa detrás de series icónicas como Mad Men, Breaking Bad y The Walking Dead- se ha asociado con la startup de IA Runway. Su tecnología permite a los productores generar escenas e imágenes visuales antes incluso de que empiece el rodaje. Esto ayuda a los productores a ver cómo podría quedar un proyecto de antemano y tomar decisiones creativas sin costosos rodajes de prueba.
La IA también se utiliza en marketing. Con los modelos generativos, los estudios pueden crear rápidamente imágenes promocionales y visuales conceptuales para películas y series sin necesidad de organizar sesiones fotográficas. Para las empresas que compiten con plataformas de streaming, es una forma de reducir costes y acelerar el lanzamiento de nuevos proyectos.
El uso de la IA es importante para los estudios no sólo desde el punto de vista de la producción, sino también desde el punto de vista empresarial. El mercado suele ver estas tecnologías como una señal de que una empresa está mejorando su eficiencia, lo que puede impulsar el interés de los inversores y apoyar el precio de las acciones.
Sin embargo, el tema de la inteligencia artificial sigue siendo delicado en Hollywood, especialmente después de las huelgas a gran escala de actores y guionistas de 2023, cuando una de las principales preocupaciones era que las nuevas tecnologías pudieran sustituir a los profesionales creativos.
Recientemente, los debates sobre la IA en Hollywood alcanzaron un nuevo nivel. El motivo fue la aparición de una actriz virtual llamada Tilly Norwood, un personaje creado íntegramente mediante inteligencia artificial. Su creadora, la actriz y productora Elaine van der Velden, describió el proyecto como un experimento y una "obra de arte digital", pero la reacción en Hollywood fue durísima.
Muchos actores criticaron públicamente la aparición de semejante "actriz". La estrella de Juego de Tronos Sophie Turner reaccionó con un escueto "no, gracias", mientras que el actor Ralph Ineson escribió una respuesta aún más dura en las redes sociales. Los críticos sostienen que proyectos como éste podrían socavar la propia profesión de actor, ya que los estudios podrían crear teóricamente intérpretes digitales sin la participación de personas reales.
Según Deadline, el mayor sindicato de actores de Estados Unidos, SAG-AFTRA, también expresó su postura. La organización declaró que la creatividad debe seguir centrada en el ser humano y advirtió de que la sustitución de actores humanos por sintéticos podría amenazar a toda la industria.
Mientras Hollywood debate el papel de la inteligencia artificial, ya están apareciendo en las pantallas proyectos impulsados por ella. Uno de los ejemplos más notables es el drama chino Huo Qiubing, generado por IA. La serie fue creada por un equipo de sólo tres personas en cinco días, produciendo 80 episodios con un presupuesto de unos 430 dólares. El proyecto se hizo extremadamente popular, reuniendo más de 500 millones de visitas.
Otro ejemplo es la miniserie estadounidense On This Day... 1776, producida con tecnología de IA de Google DeepMind. La serie está producida por Darren Aronofsky a través de su empresa de IA Primordial Soup, y los episodios se publican en el canal de YouTube de Time. Los creadores la presentan como un nuevo formato de narración histórica.
Todos estos ejemplos demuestran que la inteligencia artificial ya forma parte de la industria cinematográfica moderna. Ayuda a los estudios a lanzar contenidos más rápidamente, reducir costes y experimentar con nuevos enfoques de producción, al tiempo que intensifica los debates sobre la calidad y el futuro de la interpretación como profesión. Ya es difícil negar la influencia de la IA en el cine, pero sigue siendo una incógnita hasta qué punto estas tecnologías cambiarán la lógica misma de la producción cinematográfica.