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Pero guardamos todo 🙂.
Japón está reforzando rápidamente su posición en el sector de las criptomonedas. El país no sólo está suavizando su acercamiento a los activos digitales, sino que está dando pasos seguros para convertirse en un centro global líder en criptomonedas.
Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.
El 25 de marzo, USDC se convirtió en la primera stablecoin aprobada oficialmente por el gobierno japonés para su uso en el país. La noticia fue anunciada por el consejero delegado de Circle, Jeremy Allaire.
Esto fue posible gracias a una asociación entre Circle Japan KK y SBI VC Trade. Este último obtuvo el registro como proveedor de negocios de pagos electrónicos y ahora está autorizado a utilizar USDC dentro de un nuevo sistema de pagos.
En pocas palabras, la plataforma de SBI Holdings se ha convertido en la primera de Japón en cotizar y comerciar con USDC.
Este es sólo un ejemplo de cómo las empresas de criptomonedas se están expandiendo en Japón. Pero, ¿por qué eligen este mercado?
El País del Sol Naciente se está moviendo a toda velocidad para hacer de Japón una jurisdicción atractiva y cómoda para las criptoempresas.
Ya en 2023, la Agencia Tributaria Nacional de Japón propuso eliminar el impuesto de sociedades sobre las criptoganancias no realizadas. Anteriormente, las empresas emisoras de tokens estaban sujetas a un impuesto del 35% sobre los beneficios no realizados. El gobierno aprobó la propuesta, y ahora las empresas solo tributan por los beneficios realizados de las ventas de criptoactivos.
En 2024, Japón también creó una unidad dedicada a la política de Web3 y criptomonedas. Su misión principal es apoyar las iniciativas relacionadas con la cadena de bloques y las criptomonedas, que el Gobierno considera motores del crecimiento económico. Las autoridades promueven activamente la integración de blockchain en la economía nacional.
Japón también sigue el ritmo de las tendencias mundiales de las criptomonedas. A finales del año pasado, el legislador Satoshi Hamada instó al gobierno a establecer una reserva nacional de Bitcoin, citando medidas similares en Estados Unidos y Argentina.
"Creo que Japón debería seguir el ejemplo de Estados Unidos y considerar la posibilidad de convertir parte de sus reservas de divisas en criptoactivos como Bitcoin", declaró el legislador.
Sin embargo, el gobierno japonés respondió a la idea con escepticismo. El primer ministro, Shigeru Ishiba, dijo que no tenía clara la estrategia exacta detrás de las acciones de Estados Unidos y recordó que el marco legal actual sólo permite mantener reservas en divisas, no en criptoactivos.
No obstante, Japón parece más abierto a otra iniciativa: levantar la prohibición de los ETF de Bitcoin. La Agencia de Servicios Financieros (FSA) está considerando clasificar las criptomonedas como instrumentos financieros similares a los valores. Si se aprueba, esto eliminaría la prohibición de los ETF de Bitcoin al contado y reduciría el tipo impositivo de las criptodivisas del 55% al 20%.
Aunque las reformas japonesas en el ámbito de las criptomonedas aún están en desarrollo, ya ha surgido un líder en el mercado local que sirve de modelo para los demás.
Ese líder es Metaplanet, una empresa pública que ha asumido un papel pionero en la criptoinversión corporativa en Japón. Su estrategia se compara a menudo con la de la estadounidense MicroStrategy: también apuesta fuerte por Bitcoin como activo principal de su balance.
Metaplanet se centra en invertir en infraestructura de economía digital, incluyendo blockchain, Web3 y activos digitales. La empresa no se limita a comprar Bitcoin, sino que se presenta como un puente entre la criptoestrategia y el sector empresarial tradicional de Japón.
Como parte de su visión más amplia, Metaplanet también adquirió la licencia de Bitcoin Magazine Japan a principios de este año. Además de lanzar el sitio web, ya ha publicado el primer número de la revista.
Japón se está convirtiendo en una de las naciones más progresistas del mundo en lo que respecta a los activos digitales. El país se está labrando su propio camino: cauteloso a la hora de lanzar reservas de Bitcoin, pero proactivo en la construcción de una sólida infraestructura criptográfica, bajando los impuestos y fomentando un entorno de apoyo para los nuevos actores del mercado. Los primeros resultados de esta estrategia ya son visibles: basta con echar un vistazo a Metaplanet, que se está convirtiendo rápidamente en un símbolo de la criptotransformación de Japón.
Si las reformas continúan a este ritmo y se intensifica el apoyo gubernamental, Japón podría emerger pronto como una fuerza importante en la criptoeconomía mundial. Ya no es sólo una jurisdicción favorable a las criptomonedas: es un actor ambicioso que aspira a integrar plenamente los activos digitales en su tejido económico nacional.