Bonos soberanos de la eurozona recortan rentabilidades tras la tregua entre U.S. e Irán
El mercado de deuda de la eurozona registra una fuerte entrada de compras después de la prórroga de dos semanas en las negociaciones entre U.S. e Irán, según indica el texto. El movimiento reduce la presión sobre las rentabilidades soberanas y modera las expectativas de nuevas subidas de tipos del Banco Central Europeo, en un contexto en el que el riesgo energético ligado al Estrecho de Ormuz sigue marcando la percepción de inflación.
Destacados
- La fuerte presión compradora reduce el rendimiento del bono alemán a diez años por debajo del 2,95% y recorta primas de riesgo de la deuda española e italiana en 20 puntos básicos.
- Tras la tregua U.S.-Irán, el mercado OIS rebaja la previsión de tres a dos subidas de 25 puntos básicos de tipos del BCE antes de fin de año.
- La mejora es táctica y provisional, ya que persisten riesgos geopolíticos y de inflación hasta que se confirme una solución definitiva en el conflicto del Estrecho de Ormuz.
Compras masivas y caída de rendimientos en la deuda europea
La mayor presión compradora en una sola sesión desde marzo de 2023 impulsa a los inversores hacia la renta fija soberana. El bono alemán a diez años cae más de 15 puntos básicos y vuelve a situarse por debajo del 2,95%, mientras la deuda periférica muestra un alivio aún más intenso. En ese bloque, los bonos español e italiano reducen su prima de riesgo en torno a 20 puntos básicos.
El bono español a diez años cotiza en el 3,35%, un nivel no visto desde hace un mes. Aunque todavía no revierte por completo el deterioro acumulado desde el inicio de las hostilidades, su rendimiento queda apenas 6 puntos básicos por encima del nivel de comienzos de año. En Italia, la deuda a diez años baja por debajo del 3,7%, con un descenso superior a 25 puntos básicos frente al cierre del martes.
La mejora también se extiende al resto de vencimientos de referencia en Europa. La deuda a dos años registra recortes de rentabilidad de entre 20 y 25 puntos básicos en el mercado secundario. Este comportamiento refleja una menor aversión al riesgo y un ajuste rápido de las valoraciones tras el alivio diplomático.
Menor tensión inflacionaria reduce la presión sobre el BCE
La restricción del tráfico de petroleros y buques de gas por el Estrecho de Ormuz había elevado con fuerza los precios energéticos en Europa desde el primer ataque de U.S. en Irán. Ese encarecimiento alimentó el temor a un problema global de suministro y llevó al mercado a revisar al alza las expectativas de inflación en la eurozona. Como consecuencia, los inversores pasaron a contemplar una respuesta monetaria más agresiva por parte del BCE.
Según los contratos OIS citados en el texto, el mercado llegó a descontar hasta 100 puntos básicos de subidas de tipos en 2026 para contrarrestar el impacto inflacionario de la guerra. Antes de la tregua alcanzada esta madrugada, se valoraban tres incrementos de 25 puntos básicos antes de final de año. Ahora, la expectativa se modera a dos ajustes de 25 puntos básicos, lo que rebaja la severidad prevista para la intervención del banco central.
El cambio de escenario también reduce el temor a que el repunte energético obligue a endurecer la política monetaria de forma más intensa de lo previsto al inicio del año. La mejora en las perspectivas del conflicto favorece especialmente a las economías periféricas de la eurozona, más vulnerables al petróleo y a los costes energéticos. Así, la relajación geopolítica se traduce de forma inmediata en un mejor comportamiento relativo de su deuda soberana.
Mercado pendiente de una solución aún provisional
Pese al repunte de la bolsa y al fuerte avance de los bonos, el conflicto no se da por resuelto. La tregua amplía el margen de negociación y abre la posibilidad de una reapertura en el Estrecho de Ormuz, pero los riesgos de suministro y de inflación no desaparecen por completo. Por ello, el ajuste del mercado responde más a una mejora táctica que a una normalización definitiva.
Desde Cecabank señalan que el acuerdo parece una solución provisional que permite a las partes ganar tiempo, reducir costes inmediatos y construir un relato interno de contención y éxito. Esa lectura encaja con la reacción de unos inversores que rebajan posiciones defensivas extremas, aunque mantienen la atención sobre la evolución del conflicto. El comportamiento de la deuda en las próximas sesiones dependerá de si la distensión diplomática se consolida o vuelve a deteriorarse.
Anteriormente informamos sobre el repunte de las bolsas asiáticas y europeas tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán para un alto el fuego de dos semanas. En aquel contexto, el desplome del Brent y el WTI alivió los temores sobre el Estrecho de Ormuz, impulsó a los inversores hacia activos de riesgo y también presionó a la baja los rendimientos de los bonos, aunque el mercado seguía asumiendo que la tregua era temporal.
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