España y Europa afrontan un entorno económico más fragmentado tras un lustro de crisis, según Manfred Nolte
La economía internacional sigue condicionada por el impacto acumulado de la pandemia, la crisis energética, la inflación y la guerra en Europa tras un periodo excepcional entre 2020 y 2025. Ese encadenamiento de choques centra el nuevo libro del economista Manfred Nolte, que sostiene que este ciclo altera los marcos tradicionales de análisis de las crisis.
Destacados
- Entre 2020 y 2025, España y Europa afrontaron crisis exógenas que dispararon la deuda pública y redujeron la capacidad fiscal y financiera futura.
- El encadenamiento de crisis, desde el COVID a la guerra en Ucrania, acelera la fragmentación económica y aumenta la prioridad de autonomía industrial y tecnológica en Europa.
- España sigue expuesta por baja productividad, desempleo estructural y dependencia de sectores cíclicos, pese a apoyo europeo y expansión turística reciente.
Balance económico de un ciclo excepcional
Como expone elEconomista.es, Nolte plantea en 'Un lustro de crisis singulares. Sí. Esta vez, sí ha sido diferente' que las perturbaciones de 2020 a 2025 se distinguen de otras grandes crisis modernas porque en gran medida surgen fuera del sistema económico. El economista, doctor en Ciencias Económicas y docente en la Universidad de Deusto, presenta esta obra como una continuación de su anterior reflexión sobre la crisis de 2008 a 2018.El autor dialoga con la tesis de 'This Time Is Different', de Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff, pero introduce un matiz central: el COVID desencadena una paralización deliberada de la actividad por decisión de los gobiernos para proteger la salud pública. A partir de ahí, la producción se detiene, el comercio mundial se fractura y los Estados responden con programas masivos de gasto, avales y subsidios, mientras los bancos centrales inyectan liquidez en la economía.
En Europa, ese proceso incluye la actuación del BCE para contener una crisis de deuda soberana y el despliegue de los fondos NextGenerationEU como símbolo de una mayor integración fiscal. Sin embargo, el fuerte aumento de la deuda pública se mantiene como uno de los principales legados del periodo y limita hoy la capacidad fiscal y la sostenibilidad financiera de varias economías occidentales.
La invasión rusa de Ucrania abre después una segunda fase marcada por el shock energético, el repunte de la inflación y un giro geopolítico más profundo. Según Nolte, este encadenamiento de crisis cuestiona el paradigma de globalización ilimitada, energía barata, cadenas de suministro hiperoptimizadas y abundancia monetaria, y empuja al mundo hacia una etapa en la que ganan peso la seguridad estratégica, la autonomía industrial y el control tecnológico.
Riesgos estructurales para España y la cohesión europea
Nolte amplía el análisis más allá de la economía y vincula las crisis de los últimos años con el deterioro político en las democracias occidentales. En su lectura, fenómenos como el populismo, el Brexit, Trump y la polarización creciente reflejan una ansiedad social acumulada por la globalización, la desindustrialización y la pérdida de seguridad de amplias capas de las clases medias.Esa tensión se traduce en lo que define como "motines democráticos", expresiones de rechazo hacia las élites políticas, económicas y tecnocráticas que canalizan malestar social, pero que rara vez ofrecen alternativas económicas estructuradas y viables. El planteamiento conecta con uno de los debates centrales en Europa: cómo preservar la competitividad sin deteriorar la cohesión social.
Para España, la advertencia se centra en varias debilidades persistentes, entre ellas la baja productividad, el elevado desempleo estructural, el envejecimiento demográfico, la presión sobre el sistema de pensiones y el peso de la deuda pública. También señala la dependencia de sectores de bajo valor añadido y alta sensibilidad cíclica, un rasgo que mantiene a la economía expuesta a futuras perturbaciones externas.
El economista sostiene que la resistencia mostrada por España en los últimos años se apoya en buena medida en el respaldo europeo, la expansión monetaria y el turismo, pero no equivale a una corrección de sus problemas de fondo. En un contexto en el que Europa debate sobre reindustrialización, soberanía energética, inteligencia artificial y autonomía estratégica frente a U.S. y China, el diagnóstico apunta a un crecimiento todavía vulnerable y dependiente.
En nuestra publicación anterior sobre el debate en España en torno a impuestos, pensiones y vivienda, repasamos las críticas a la eficiencia del gasto público y las propuestas para reformar el sistema de pensiones, incluida la “mochila austriaca”. También señalamos que la discusión sobre el papel del Estado se entrelaza con el mercado inmobiliario, en un contexto de precios de la vivienda al alza por el desequilibrio entre oferta y demanda y con el riesgo de que el endurecimiento monetario encarezca el crédito.
Últimas noticias sobre ECB
- Forex
- Crypto