España mantiene previsión de crecimiento, pero la guerra entre Irán e Israel eleva riesgos para consumo e inflación
La economía española sigue mostrando capacidad de crecimiento en el segundo trimestre pese al impacto del conflicto entre Irán e Israel sobre la energía y los precios. El deterioro de las expectativas de inflación y la posible debilidad del consumo apuntan, sin embargo, a un entorno más frágil para hogares y empresas hasta 2027.
Destacados
- El 44% de los 450 expertos consultados considera que la guerra Irán-Israel impacta más sobre la inflación que sobre el PIB de España.
- El 73% anticipa precios de petróleo persistentemente altos, y el 57% prevé que la inflación superará el 3% en 2026, frente al 61% que esperaba menos en febrero.
- Transporte, agricultura e industria química figuran como los sectores más afectados por el conflicto según el 75%, 66% y 45% de los panelistas, respectivamente.
Previsiones económicas y presión sobre los precios
Según elEconomista, según el último informe de Consenso Económico y Empresarial elaborado por PwC, la opinión de 450 empresarios, directivos y analistas apunta a que el principal efecto de la guerra se concentra en la inflación más que en el crecimiento. El 44% de los encuestados estima que el conflicto afecta más a los precios que al PIB, frente a solo un 8% que cree que el golpe será mayor sobre la actividad.El documento señala además que el 69% advierte de un escenario económico y geopolítico inestable hasta 2027. Entre los riesgos destaca el encarecimiento del petróleo, y el 73% considera que, aunque podría moderarse si se consolida el actual acuerdo de paz, difícilmente volverá a los niveles previos a la guerra.
Ese aumento de los costes energéticos presiona las previsiones de inflación. Si en febrero el 61% esperaba que 2026 cerrara con una tasa de entre el 2% y el 2,5%, ahora el 57% cree que superará el 3%; para 2027, en cambio, se prevé una moderación del IPC apoyada en el efecto base de las subidas registradas este año.
En ese contexto, la política monetaria mantiene un sesgo restrictivo. El Banco Central Europeo ya ha comenzado un ciclo de incrementos de tipos de interés y el 55% de los expertos considera necesario endurecer aún más las condiciones financieras para contener las presiones inflacionistas, mientras la mayoría sitúa los tipos en una horquilla del 2% al 2,5% tanto este año como en 2027.
Sobre la coyuntura española, el 67,7% la califica como buena y el 29,3% como regular, frente a un 1% que la define como excelente y un 2% como mala. De cara al próximo trimestre, el 70,7% cree que la situación seguirá igual, el 22,2% anticipa un empeoramiento y el 6,1% espera una mejora.
Consumo, vivienda y sectores más expuestos
El impacto del conflicto se reparte de forma desigual entre sectores y afecta con mayor intensidad a las actividades más dependientes de la energía y del transporte. El 75% de los panelistas identifica al transporte como el segmento más sensible, seguido de la agricultura, con un 66%, y de la industria química, con un 45%, mientras automoción y turismo también aparecen entre las áreas vulnerables; el sector financiero y el inmobiliario figuran entre los menos expuestos.En el frente fiscal, el 78% cree que Bruselas tendrá que flexibilizar las reglas fiscales y aceptar mayores niveles de deuda pública estructural, ante la dificultad de mantener disciplina presupuestaria y al mismo tiempo elevar gasto militar e inversión en transición energética. A ello se añade el final del programa Next Generation, sobre cuyo efecto la opinión está prácticamente dividida: el 49% confía en que la economía española mantendrá dinamismo por otros factores, mientras el 50% teme una desaceleración al desaparecer ese impulso.
El informe también detecta señales de moderación en la demanda interna, sobre todo en la vivienda. El alza de los precios por encima de los salarios reduce la accesibilidad y limita la capacidad de endeudamiento de los hogares, y el 45% de los encuestados prevé una caída de la demanda de vivienda en los próximos seis meses, mientras otro 45% espera estabilidad.
El consumo familiar también muestra síntomas de debilitamiento. Aunque la mayoría de los expertos espera estabilidad, cerca de una cuarta parte anticipa una reducción por el efecto de la inflación sobre la renta disponible, en un contexto en el que la percepción sobre la situación económica de los hogares resulta menos favorable que la visión agregada de la economía.
Frente a esa debilidad potencial del consumo, la posición financiera de las empresas conserva un tono relativamente sólido. Cerca de siete de cada diez encuestados la califican como buena, lo que refleja una capacidad de adaptación todavía elevada en el actual entorno económico.
La financiación del Ayuntamiento de Zaragoza para inversiones urbanas fue el foco de nuestro artículo anterior, tras adjudicar a Banco Santander un préstamo de 49 millones de euros en condiciones más favorables de lo previsto. Analizamos cómo la operación reducía el coste financiero a largo plazo y mantenía la ratio de endeudamiento por debajo del umbral que exige autorización autonómica, en un momento en que el debate sobre estabilidad presupuestaria y límites de deuda vuelve a ganar peso.
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