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Mientras el mundo observa cómo Estados Unidos envía astronautas a la Luna por primera vez en medio siglo, los inversores se centran en otro acontecimiento "espacial". SpaceX, de Elon Musk, se prepara para una OPV que podría convertirse en la mayor de la historia bursátil. En medio de una nueva carrera espacial y del auge de la inteligencia artificial, esta oferta parece una apuesta por el liderazgo en la economía del futuro.
Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.
SpaceX, de Elon Musk, ha presentado confidencialmente una oferta pública inicial (OPI) en Estados Unidos, según informa Reuters citando fuentes. Este tipo de presentación permite a la empresa trabajar con los reguladores sin revelar públicamente datos financieros detallados.
La oferta podría tener lugar en junio de 2026. La salida a bolsa se estima entre 50.000 y 75.000 millones de dólares, lo que potencialmente duplicaría con creces la cotización récord de Saudi Aramco de 29.400 millones de dólares en 2019. La valoración de SpaceX podría alcanzar entre 1,7 y 1,75 billones de dólares, lo que la situaría entre las empresas tecnológicas más valiosas del mundo.
El interés de los inversores es fuerte. Se espera que participen los principales bancos de Wall Street, como Morgan Stanley, Goldman Sachs, JPMorgan Chase, Bank of America y Citigroup. Hasta un 30% de las acciones podrían asignarse a inversores minoristas, lo que la convertiría en una de las mega OPI más accesibles. Los analistas señalan que el motor clave de la valoración es Starlink, el negocio de Internet por satélite con millones de usuarios e ingresos estables, que ya se ha convertido en la principal fuente de ingresos de la empresa.
El interés adicional viene alimentado por el amplio ciclo de noticias en torno a la industria espacial. El 1 de abril, la NASA envió astronautas a la Luna por primera vez desde 1972: la misión Artemis II, con una tripulación de cuatro personas, está concebida como un sobrevuelo lunar de 10 días y un paso hacia futuros alunizajes.
Los planes para la salida a bolsa de SpaceX se conocieron mucho antes de la presentación actual. A finales de 2025, los medios de comunicación sugirieron que la empresa de Musk estaba preparando una de las mayores salidas a bolsa de la historia. Según Bloomberg, la empresa aspiraba a una valoración de alrededor de 1,5 billones de dólares y a recaudar más de 30.000 millones.
Uno de los pasos clave en esta preparación fue la fusión de SpaceX y xAI en febrero de 2026. La estructura combinada se valoró en 1,25 billones de dólares: aproximadamente 1 billón atribuido a SpaceX y 250.000 millones a xAI. De este modo, se unían cohetes, comunicaciones por satélite e inteligencia artificial bajo un mismo techo.
Al mismo tiempo, SpaceX ha estado construyendo una narrativa de inversión más amplia antes de la OPV. La empresa anunció planes para desarrollar centros de datos orbitales, así como el proyecto Terafab,una instalación para producir chips para inteligencia artificial, robótica e infraestructura espacial en Austin, en la que participan tanto Tesla como SpaceX.
Además de los proyectos espaciales y de inteligencia artificial, SpaceX posee otro activo inusual para una empresa aeroespacial: Bitcoin. Se estima que la empresa controla entre 6.095 y 8.285 BTC, y a finales de 2025 trasladó parte de estas tenencias a Coinbase Prime para su custodia.
SpaceX comenzó a acumular Bitcoin en 2020-2021, probablemente a un precio medio de alrededor de 32.000 dólares por moneda. En los niveles actuales, esto representa importantes ganancias no realizadas. Para SpaceX, la tenencia de criptoactivos no es solo un detalle contable, sino que refleja el enfoque más amplio de Elon Musk, ya que desde hace tiempo ha incorporado los activos digitales tanto en las narrativas públicas como en las estrategias comerciales.
Al mismo tiempo, la postura de Musk ha sido más pragmática que ideológica. Ha apoyado públicamente el Bitcoin, ha permitido los pagos con criptomonedas en sus empresas y ha influido repetidamente en los mercados a través de publicaciones en X. Para él, los activos digitales no son sólo instrumentos especulativos, sino también parte de un cambio tecnológico más amplio que implica nuevos modelos de pago, economías de Internet y futuras infraestructuras financieras.
La OPV de SpaceX no es una salida a bolsa al uso, sino un paso hacia la ampliación del ecosistema de Musk. La empresa combina lanzamientos de cohetes, comunicaciones por satélite, inteligencia artificial e incluso criptoactivos en un único modelo en el que cada componente refuerza a los demás. Esta integración es lo que permite a SpaceX justificar una valoración superior al billón de dólares y competir no solo con gigantes tecnológicos, sino con industrias enteras.
A medida que Estados Unidos regresa a la Luna y se acelera la inversión en el espacio, SpaceX se perfila como un actor central de la nueva economía espacial. En este contexto, la OPV no es sólo un intento de reunir capital, sino de asegurarse el liderazgo en un sector que apenas está empezando a tomar forma y que ya atrae tanto a gobiernos como a grandes inversores privados.