Las renovables cotizadas resisten la guerra de Irán con avances bursátiles en marzo
Según los datos de cotización citados en el artículo, el segmento bursátil de energías limpias muestra una evolución más sólida que los grandes índices durante marzo, un mes condicionado por la guerra en Irán desde el 28 de febrero. Mientras el S&P 500 retrocede cerca de un 4% y el Ibex alrededor de un 7% en ese periodo, el S&P Global Clean Energy Transition Index sube en torno a un 2,7%, apoyado en la expectativa de que las tensiones de suministro refuercen la urgencia de la transición energética.
Destacados
- Solaria sube más del 4% y Grenergy más del 3% en bolsa tras el inicio del conflicto en Irán, mientras Acciona Energía e Iberdrola caen más del 4%.
- El repunte de las renovables ocurre junto al de las petroleras por el alza del crudo, pero la expectativa de subida de tipos en Europa presiona a las compañías apalancadas del sector.
- El foco inversor se desplaza hacia infraestructuras de red y electrificación, beneficiando especialmente a empresas vinculadas a redes, proveedores de equipos y cadenas industriales ligadas a la transición energética.
Comportamiento desigual entre las cotizadas verdes en Europa
Dentro del grupo de empresas europeas vinculadas a renovables, el comportamiento en bolsa es dispar, aunque varias compañías logran avances en un contexto de mercado adverso. Solaria figura entre las más favorecidas, con una subida superior al 4% desde el inicio del conflicto, mientras Grenergy gana más del 3%. En cambio, Acciona Energía cede más del 4%, al igual que Iberdrola, pese a su exposición parcial al negocio renovable.
Fuera de España, Vestas y Verbund destacan con alzas de más del 6% en el mes. Nordex también registra una revalorización de algo menos del 4%, y EDP Renováveis se mantiene ligeramente en positivo, con un avance del 0,1%. Orsted, referente en eólica marina, no acompaña esta tendencia y baja algo más del 3% en el parqué.
El mejor tono relativo del sector se produce en paralelo al repunte de las petroleras, impulsadas por la subida del crudo. Así, renovables y energía fósil coinciden entre los pocos segmentos que resisten mejor que el conjunto de la renta variable. El trasfondo común es la sensibilidad del mercado a los efectos del conflicto sobre el suministro energético.
La transición energética gana peso, pero los tipos presionan la financiación
El artículo señala que la crisis geopolítica refuerza la necesidad de acelerar la transición energética, al hacer más visibles los riesgos de suministro. Esa lectura favorece a empresas vinculadas a generación renovable, electrificación y almacenamiento, en un momento en que la seguridad energética vuelve a ocupar un lugar central en las decisiones de inversión. Para el sector, este contexto mejora el argumento estratégico de largo plazo.
Sin embargo, las cotizadas verdes siguen expuestas a un factor negativo relevante, la expectativa de nuevas subidas de tipos de interés en Europa. Se trata de compañías que suelen operar con un elevado nivel de apalancamiento, por lo que un entorno de financiación más cara puede presionar sus costes y reducir atractivo bursátil. Esa tensión explica parte de la divergencia observada entre valores del mismo segmento.
En conjunto, el mercado está premiando tanto la resiliencia operativa como la capacidad de beneficiarse de una mayor inversión en infraestructuras energéticas. La evolución de marzo sugiere que los inversores distinguen entre empresas con mejor posición para capturar ese gasto y otras más vulnerables al coste del capital. El resultado es un comportamiento selectivo dentro del universo renovable.
Redes y electrificación concentran el foco inversor
Hilde Jenssen, cogestora de la estrategia Empower Europe de Nordea AM, afirma que el actual entorno bélico impulsa la inversión en infraestructuras, electrificación y eficiencia. Según su valoración, el mayor potencial está en la infraestructura de red eléctrica y en el transporte de energía, por encima de la exploración en fases iniciales o de las inversiones de ciclo corto en combustibles fósiles. A su juicio, la modernización de redes obsoletas es clave para absorber una demanda creciente de electricidad procedente de renovables, industria, centros de datos y transporte.
La experta añade que la generación limpia sigue siendo relevante, pero advierte de que no puede ampliarse sin capacidad y flexibilidad de red. En consecuencia, señala que el capital se dirige cada vez más hacia redes reguladas, proveedores de equipos y cadenas de suministro industriales ligadas a la electrificación. Esa visión apunta a una redistribución del interés inversor dentro del propio ecosistema energético.
Para el mercado europeo, este enfoque puede beneficiar especialmente a compañías expuestas a redes, equipos y soporte industrial de la transición. También refuerza la idea de que la revalorización del sector no depende sólo de la generación renovable, sino de toda la infraestructura necesaria para sostenerla. En ese marco, la guerra en Irán actúa como catalizador de una tesis de inversión ya presente antes del conflicto.
Previamente informamos de que Grenergy cerró una emisión de bonos verdes de 170 millones de euros en el MARF para reforzar su liquidez y financiar su plan inversor hasta 2027, con foco en almacenamiento energético. En ese contexto, detallamos que la operación buscaba alargar vencimientos y diversificar fuentes de financiación en un mercado más selectivo, apoyada en los resultados récord de la compañía y su acceso a los mercados de capitales.
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