Europa afronta presión inflacionaria por la guerra en Irán
Según un análisis publicado por elEconomista.es, el conflicto en Irán cumple este sábado su primer mes y, aunque persiste la expectativa de una guerra corta en Oriente Próximo, ya está generando un impacto económico que amenaza con mantener elevada la inflación en Europa durante los próximos meses. El foco del encarecimiento se concentra en la energía, el transporte aéreo y los insumos agrícolas, mientras el alza del euríbor añade presión sobre los costes financieros de los hogares. Expertos citados en la información advierten de que el daño sobre infraestructuras energéticas y el cierre del estrecho de Ormuz están alterando cadenas de suministro clave.
Destacados
- La guerra en Irán y los daños en infraestructuras elevan el riesgo de inflación duradera en Europa, con algunos países centroeuropeos llegando al 7% en los próximos meses.
- El cierre del estrecho de Ormuz genera un déficit diario de 10 millones de barriles de petróleo y afecta gravemente a insumos agrícolas y logística europea, especialmente en España.
- El encarecimiento energético afecta a la aviación, con United Airlines incrementando sus costes en 11.000 millones al año y posibles recortes que se trasladarían también al mercado europeo.
Energía, transporte y fertilizantes concentran el impacto
Los expertos citados en la información señalan que la persistencia de precios altos en la energía es probable incluso si la guerra termina a comienzos del mes próximo. Un asesor que trabaja en Alemania para el Banco Central Europeo advierte de que los daños en infraestructuras de extracción y refino de hidrocarburos en países vecinos de Irán elevan el riesgo de una inflación duradera. En ese escenario, algunos países centroeuropeos podrían registrar tasas de inflación de hasta el 7% en los próximos meses.
El cierre del estrecho de Ormuz añade tensión adicional al mercado energético al provocar un déficit cercano a 10 millones de barriles diarios de petróleo. Ese bloqueo también afecta al comercio de fertilizantes y de plásticos para empaquetado, dos insumos relevantes para la agricultura y la alimentación. Manuel Hidalgo, investigador sénior del Real Instituto Elcano, sostiene que Europa, y especialmente España, es vulnerable en química básica y polímeros por la dependencia de esa ruta comercial.
La presión también alcanza al transporte de pasajeros. De acuerdo con datos de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo citados en el texto, el precio del queroseno para aviación en Estados Unidos se duplica en el último mes. Aunque las aerolíneas suelen cerrar con antelación parte de sus compras de combustible, el sector no queda al margen de la actual inflación.
Menor poder adquisitivo y riesgo para el crecimiento europeo
Oliver Rakau, de Oxford Economics, anticipa un recorte del poder adquisitivo de los ciudadanos europeos como consecuencia de la subida de precios. Ese deterioro del consumo puede debilitar la demanda interna y limitar la capacidad de la Unión Europea para mejorar sus cifras de crecimiento, que el texto describe como decepcionantes en el último trienio. La presión sobre las hipotecas también aumenta por las subidas del euríbor y por la expectativa de alzas de tipos del Banco Central Europeo a partir de junio.
En el sector aéreo, United Airlines anunció el pasado viernes un incremento de sus costes globales de 11.000 millones al año, una situación que ya obliga a la compañía a recortar rutas y frecuencias. El artículo apunta que este fenómeno amenaza con extenderse a Europa. Así, el encarecimiento energético empieza a trasladarse desde el transporte de mercancías hacia los viajes de pasajeros a escala global.
José María Rotellar, director del Observatorio Económico de la Universidad Francisco de Vitoria, define la situación como un shock sistémico con impacto sobre el comercio mundial, la energía y el crecimiento. A su juicio, episodios como el bloqueo de Ormuz contraen de forma casi automática la oferta de bienes esenciales como el crudo. El resultado, sostiene, es un aumento significativo de precios incluso si el conflicto entra en su recta final.
La crisis actual sería menos severa que la de 2022
Pese al deterioro inflacionario, las fuentes consultadas en la información consideran que la crisis actual no alcanza por ahora la agresividad en precios observada tras la invasión rusa de Ucrania en 2022. Esa valoración depende de que el conflicto no se prolongue más allá del verano, según matizan desde el Instituto Bruegel. La duración del enfrentamiento sigue siendo, por tanto, la principal variable para medir el alcance del daño económico.
Si el escenario empeora y se cumplen los supuestos más negativos, Bruegel advierte de que el retorno de la recesión a Europa sería inevitable. Esa posibilidad refuerza la cautela sobre la resiliencia de la economía europea frente a una disrupción prolongada en energía y comercio. El mensaje de fondo es que incluso una guerra corta ya deja efectos inflacionarios de difícil reversión.
Previamente informamos de las estimaciones de la Comisión Europea sobre el impacto de la guerra en Oriente Medio en el crecimiento de la eurozona, con un recorte potencial de entre 0,4 y 0,6 puntos porcentuales si las perturbaciones se prolongan. Nuestro artículo también recogía el riesgo de un escenario de estanflación y el plan de Bruselas para coordinar medidas con los Estados miembros para contener los precios energéticos y reforzar la autonomía estratégica ante la vulnerabilidad del estrecho de Ormuz.
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