El Tesoro afronta mayor coste de financiación en Letras a 12 meses

El Tesoro afronta mayor coste de financiación en Letras a 12 meses
Coste récord en Letras

La subasta mensual de Letras del Tesoro prevista para este martes se celebra con el mercado secundario señalando una rentabilidad del 2,51% para el plazo a un año, según los niveles de negociación citados en el artículo. Ese movimiento sitúa el coste potencial de emisión cerca de cotas no vistas desde finales de 2024 y refleja el ajuste general de la deuda soberana por la prolongación de la guerra en Oriente Medio y el repunte de las expectativas de inflación.

Destacados

  • El Tesoro afronta una subasta de Letras a 12 meses el 7 de abril con previsión de tipos máximos desde 2024, tras rozar el 2,59% en marzo.
  • La prolongación de la guerra en Oriente Medio y el encarecimiento energético sitúan las expectativas del BCE en tres subidas de tipos hasta fin de año.
  • Analistas alertan sobre un shock energético aún no reflejado totalmente en inflación y advierten que un endurecimiento monetario podría agravar la desaceleración económica.

Subasta de abril con presión del mercado

En la colocación más reciente, celebrada el 3 de marzo, las Letras a 12 meses se adjudicaron con un interés medio del 2,12%, todavía por encima del 2% pero lejos de los niveles que ahora descuenta el mercado. Un mes después, el deterioro del contexto geopolítico eleva la previsión de rentabilidad exigida al Tesoro en la puja de este 7 de abril. Si la referencia del secundario se traslada a la subasta, el Estado volverá a pagar tipos en máximos desde finales de 2024.

A finales de marzo, la rentabilidad de estas Letras llegó a rozar el 2,59%, lo que anticipa una fuerte sensibilidad del tramo corto a las noticias sobre el conflicto. Pese a esa subida, el rendimiento seguiría claramente por debajo del máximo del 3,9% alcanzado en 2023. Aquel periodo estuvo marcado por una fuerte demanda minorista atraída por una rentabilidad elevada con riesgo limitado.

Guerra, energía y tipos empujan la deuda soberana

La prolongación de la guerra en Oriente Medio sigue presionando al alza las rentabilidades de los bonos por el impacto del encarecimiento energético sobre la inflación. El cierre del estrecho de Ormuz ha disparado los precios del petróleo y del gas natural licuado, un factor que el mercado interpreta como un riesgo añadido para los precios en Europa y otras economías. En ese contexto, los inversores ya esperan tres subidas de tipos del BCE hasta final de año, cuando antes del conflicto no descontaban ninguna.

El ajuste se aprecia en toda la curva soberana. El bono español a 10 años ofrece actualmente un 3,47%, frente al 3,06% previo al inicio de las tensiones; el Bund alemán pasa del 2,64% al 3%, y el Treasury de U.S. sube del 3,93% al 4,36%. Las yields tienden a relajarse en momentos de expectativa de desescalada, pero la volatilidad sigue dominando el mercado.

Analistas vigilan inflación y reacción de bancos centrales

Javier Molina, analista de Mercados de eToro, afirma que el alza del petróleo por encima de 114 dólares aún no se traslada por completo a la economía real y anticipa un ajuste adicional en gasolina, transporte y alimentación en las próximas semanas. Según su análisis, el shock energético sigue en curso y todavía no muestra todo su efecto sobre los precios. Ese diagnóstico refuerza la idea de que la presión sobre la renta fija puede mantenerse.

Manuel Pinto, head of Research en XTB, señala que los inversores estarán atentos a los datos de inflación de marzo en U.S., especialmente a la tasa subyacente, para medir si las presiones inflacionistas se extienden más allá de energía y alimentos. A su juicio, el riesgo de fondo no es solo el petróleo, sino la respuesta de los bancos centrales. Un endurecimiento monetario en este entorno, advierte, aumenta la posibilidad de un error de política y de una desaceleración económica más profunda.

En nuestra publicación ya analizamos cómo el conflicto en Irán y el repunte de materias primas como el petróleo y el gas mantenían la presión sobre la inflación y complicaban la lectura del rebote en el Ibex 35. También señalamos que, en ese entorno de volatilidad, el mercado vigilaba niveles técnicos clave y el debate sobre posibles nuevas subidas de tipos del BCE como factores determinantes para validar la recuperación.

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