El sector petrolero mantiene distancia de doble dígito frente a sus máximos de 2026 tras el rebote del crudo

El sector petrolero mantiene distancia de doble dígito frente a sus máximos de 2026 tras el rebote del crudo
Petróleo aún lejos del techo

La nueva fase de tensión entre U.S. e Irán vuelve a impulsar al petróleo y reaviva las compras en las grandes petroleras cotizadas. Aun así, el repunte de este lunes no borra la corrección acumulada desde los techos de marzo y deja al sector un 13,5% por debajo de sus máximos anuales.

Destacados

  • El Brent sube 5,5% y roza los 95,3 dólares por barril, impulsando alzas en Repsol (+2,2%), Eni (+2,5%), BP (+2,7%) y Shell (+2,2%).
  • El Stoxx 600 Oil & Gas acumula un rally anual cercano al 30%, pero corrige 4,6% desde su máximo del 31 de marzo; S&P 500 Energy Sector gana 23,6% en el año.
  • François Rimeu (Crédit Mutuel AM) advierte que si el crudo supera los 100 dólares, el crecimiento europeo podría caer al 0% y en U.S. bajar al 1,5–2% en 2026.

Rebote del crudo y recorrido bursátil pendiente

Según datos recogidos por ElEconomista.es, el barril de Brent repunta un 5,5% este lunes y roza los 95,3 dólares, después de haber caído por debajo de los 90 dólares al final de la semana pasada, en un mercado pendiente del vencimiento del alto el fuego este martes y de unas negociaciones cuya extensión Donald Trump considera “muy improbable”. Ese movimiento se traslada con fuerza a las petroleras europeas y mundiales.

En el mercado español, Repsol sube un 2,2% y lidera las alzas del Ibex 35. En Europa, Eni avanza un 2,5%, TotalEnergies un 1,8%, BP casi un 2,7% y Shell un 2,2%, en línea con la mejora general del sector.

Pese a ello, la recuperación sigue siendo parcial. La media de las principales firmas incluidas en el S&P 500 y el Stoxx 600 todavía cotiza un 13,5% por debajo de sus máximos de 2026, alcanzados cuando el crudo rondaba los 120 dólares, una señal de que el mercado sigue valorando con cautela la inestabilidad geopolítica.

Como referencia europea, el Stoxx 600 Oil & Gas acumula un rally cercano al 30% en lo que va de año y superior al 9,2% desde el 28 de febrero, fecha en la que estalla el conflicto en Oriente Medio. Sin embargo, tras tocar su techo anual el 31 de marzo, el índice mantiene una corrección del 4,6% incluso después del impulso de este lunes.

En U.S., donde la exposición al cierre del estrecho de Ormuz es menor, el S&P 500 Energy Sector gana un 23,6% en el año, aunque cede alrededor de un 0,5% desde marzo. Frente a sus máximos anuales del 27 de marzo, la depreciación alcanza el 11,6%.

Impacto por compañías y riesgo económico regional

Entre las grandes petroleras, Texas Pacific es la firma más alejada de sus máximos anuales, con una distancia del 26,4%, seguida por Equinor, con un 25%. Repsol ocupa la tercera posición, al cotizar más de un 23% por debajo de su techo del año, después de haber alcanzado 24,79 euros frente a los 20,15 euros del cierre actual, aunque aún conserva una revalorización anual del 26,5%.

En un escalón intermedio aparecen Exxon Mobil, Chevron y ConocoPhillips, con brechas cercanas al 10% respecto a sus picos de 2026. La misma pauta se extiende a compañías de refino y exploración como Valero Energy, Marathon Petroleum, Occidental Petroleum, EOG Resources, Eni, Galp, OMV y Aker BP.

Más allá de la bolsa, el encarecimiento del petróleo apunta a un impacto desigual entre regiones. François Rimeu, estratega senior de Crédit Mutuel AM, señala que una subida de 10 dólares por barril restaría entre un 0,1% y un 0,15% al crecimiento de U.S., lo que situaría la expansión de 2026 entre el 1,5% y el 2% desde una previsión previa del 2,5%.

En Europa, el efecto sería más severo y podría reducir el crecimiento al 0% si el barril se mantiene de forma sostenida por encima de los 100 dólares, según Rimeu. En Asia, excluyendo Japón y China, el deterioro económico sería previsiblemente aún más delicado.

En nuestro análisis previo sobre la cotización de Repsol (REP) revisamos el comportamiento reciente del valor, que se movía en un rango estrecho y con señales técnicas de debilidad pese a episodios puntuales de sobreventa. También destacamos los catalizadores corporativos de la compañía, como la recuperación del control operativo de activos en Venezuela y el plan para elevar la producción en Petroquiriquire, además del cierre de una investigación antimonopolio y la preparación de una reclamación por el apagón de 2025.

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