La inteligencia artificial sigue siendo el principal motor del sector tecnológico y, al mismo tiempo, el factor de riesgo clave para empresas como Microsoft.
Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.

Los titulares de prensa insisten cada vez más en que el auge de la IA está lejos de haber terminado, y Microsoft se considera uno de los principales beneficiarios. Al mismo tiempo, los inversores son muy conscientes de que este camino está ligado al gasto masivo en centros de datos, clusters de GPU e infraestructuras. En la fase actual, la opinión del mercado es que las inversiones en IA acabarán generando beneficios, pero con un retraso en los beneficios que requiere paciencia y tolerancia a un pico temporal de gastos.
El gasto en infraestructura de IA ya se está convirtiendo en una "juerga de gasto en IA". Las principales empresas tecnológicas, incluida MSFT, siguen invirtiendo agresivamente en capacidad, almacenamiento y unidades de cómputo, pero la pregunta "¿se amortizarán estas inversiones?" empieza a hacerse cada vez más fuerte. La IA solía percibirse casi exclusivamente como un motor de crecimiento, mientras que ahora los inversores se fijan más en la relación coste-beneficio. En este sentido, hay un cambio significativo en la narrativa: el mercado sigue creyendo en la IA, pero ahora la trata como una historia de crecimiento costosa, no como un viaje gratis.
El fuerte repunte reciente de las acciones de Microsoft también plantea dudas sobre la verdadera naturaleza del movimiento. En los últimos días, MSFT ha registrado un fuerte repunte que los analistas han descrito como un "rebote extremo" y un "restablecimiento de las expectativas" en torno a la empresa. Parte de este movimiento puede explicarse por el posicionamiento previo a los resultados más que por la aparición de una nueva tendencia sostenida. En un entorno en el que las expectativas sobre el próximo informe trimestral son especialmente elevadas, el mercado tiende a sobrevalorarse en su camino al alza, en lugar de revalorizar los fundamentales de forma constante.
En estos momentos, el informe de resultados está actuando como principal catalizador. En efecto, toda la sesión se centra en las respuestas a unas pocas preguntas clave: ¿se está acelerando el crecimiento de Azure, está aumentando la demanda de productos de IA como Copilot y cómo empieza a contribuir este segmento a los márgenes? En este contexto, el valor cotiza menos como reflejo de los fundamentales actuales y más como una apuesta por el catalizador impulsado por los informes, donde cualquier desfase entre las expectativas y la realidad puede desencadenar un movimiento brusco a la baja o al alza.
Así, tras probar la resistencia cerca de 432 dólares, donde se sitúa la EMA de 200 días, el precio de la acción se ha visto sometido a nuevas presiones, aunque la caída se ha visto contenida por el soporte en torno a 417 dólares. No obstante, la demanda sigue presente en el descenso, y hoy la acción cotiza en torno a los 427 dólares en la fase previa a la comercialización, lo que sugiere un inicio positivo de la sesión bursátil estadounidense. Por encima de 417 dólares, las probabilidades de romper esa resistencia y repuntar hacia la zona de 450-455 dólares siguen siendo elevadas; una pérdida del soporte probablemente desencadenaría un movimiento hacia la zona de 405-400 dólares, donde se espera que el valor siga encontrando compradores a la baja.
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