Efpa España advierte del riesgo de comercializar private equity como inversión líquida

Efpa España advierte del riesgo de comercializar private equity como inversión líquida
Private equity bajo lupa

El auge de la inteligencia artificial y de los activos alternativos reordena el debate sobre cómo debe evolucionar el asesoramiento financiero en España. En ese contexto, Efpa España sostiene que la tecnología puede mejorar la parte técnica del servicio, pero no sustituye el componente emocional ni la necesidad de explicar con claridad los riesgos de liquidez.

Destacados

  • Efpa España advierte que comercializar private equity como inversión líquida supone un riesgo para minoristas al subestimar la limitada disponibilidad de capital.
  • La asociación remarca que la inteligencia artificial mejora la explicación de productos financieros, pero no sustituye la necesidad de asesoramiento humano en la gestión del riesgo y decisiones.
  • Santiago Satrústegui reclama incentivos más ambiciosos y advierte que límites bajos para invertir en activos europeos pueden hacer irrelevante la etiqueta Finance Europe.

Congreso en Palma y prioridades del asesoramiento

Como señaló ElEconomista.es, Efpa España celebra este año en Palma de Mallorca su congreso bianual, con la inteligencia artificial como uno de los ejes de discusión en un entorno de volatilidad de mercado. La asociación, que reúne a cerca de 35.000 asesores financieros, plantea que estas herramientas pueden reforzar la explicación de productos y el acceso a la información, aunque su uso exige criterio profesional y una aplicación adecuada.

Santiago Satrústegui, presidente de Efpa España, explica que la IA abre dos vías distintas, una orientada a mejorar la construcción de carteras y otra centrada en ofrecer mejores explicaciones al cliente. A su juicio, la segunda tiene una utilidad más inmediata, porque puede reducir carga operativa y dejar más espacio a tareas de mayor valor, especialmente en la relación personal entre asesor e inversor.

La entidad considera que ese vínculo seguirá siendo clave incluso si la conversación técnica se vuelve más automatizable. Efpa defiende que la asignación de activos, la diversificación o la comparación entre productos pueden volverse más estandarizadas, mientras que la interpretación del riesgo, la tolerancia a la volatilidad y la toma de decisiones seguirán requiriendo acompañamiento humano.

Liquidez, costes y retos del mercado europeo

En este marco, Satrústegui alerta de que uno de los principales riesgos para el inversor minorista está en confundir rentabilidad potencial con disponibilidad del capital. Señala que, en un contexto de expansión del private equity y de las sociedades de capital riesgo tras la desaparición de las sicavs, la menor liquidez no debe presentarse como una ventaja en sí misma, sino como una característica que exige más explicación y comprensión de plazos, condicionantes y ventanas de salida.

Efpa sostiene que estos vehículos son invertibles, pero subraya que resulta erróneo vender inversiones alternativas como si funcionaran con la liquidez de los activos cotizados. La organización también insiste en que el asesoramiento no debe verse como un servicio reservado a grandes patrimonios, ya que cualquier ahorrador con objetivos de inversión a largo plazo necesita apoyo para entender el equilibrio entre rentabilidad, riesgo e inflación.

Sobre la presión en costes, la asociación considera que el avance de la gestión pasiva no elimina el valor del asesor, porque sigue siendo necesaria la decisión sobre cuánto peso debe tener cada estrategia en una cartera. También ve con cautela herramientas como el value for money, al entender que juzgar el coste de un producto solo con datos pasados ofrece una visión incompleta.

En paralelo, Satrústegui reclama medidas más ambiciosas para fomentar la inversión en activos europeos, incluida la futura etiqueta Finance Europe, y advierte de que incentivos con límites demasiado bajos pueden volver irrelevante cualquier iniciativa. En sostenibilidad, mantiene que el interés del inversor sigue presente, aunque ahora se integra de forma más equilibrada con la exigencia de rentabilidad.

En nuestra anterior cobertura sobre el impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral español, analizamos los datos de la Seguridad Social que apuntan a que los sectores más expuestos a la automatización —como el TIC y los servicios profesionales— siguen creando empleo por encima de la media. También destacamos el crecimiento del trabajo autónomo en estas actividades y el avance acumulado desde 2018, sin señales claras de deterioro en afiliación, horas trabajadas o salarios.

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