España centra la mejora de productividad en hostelería mientras la industria queda rezagada
El repunte de la productividad en España desde 2022 mejora algunos indicadores de la economía, pero sigue siendo insuficiente para sostener salarios reales más altos, menos horas trabajadas y el avance de la renta per cápita. El envejecimiento de la población, la caída de horas por ocupado y la escasa traslación de la inversión más tecnológica a la industria mantienen abiertas las dudas sobre la solidez de esa mejora.
Destacados
- Desde 2022 la productividad por hora en España crece al doble del ritmo previo, mientras la productividad por trabajador disminuye por menor número de horas trabajadas.
- La mejora de eficiencia se concentra en sectores como hostelería y el primario, mientras que la industria y los segmentos tecnológicos muestran ganancias limitadas pese al efecto Next Generation.
- El crecimiento de la inversión en productividad depende mayoritariamente de inversión pública, y las empresas más productivas encuentran límites regulatorios y de financiación, especialmente startups tecnológicas.
Diagnóstico del repunte y frenos estructurales
Según una entrevista publicada por elEconomista.es, el presidente del Consejo de la Productividad, Juan Francisco Jimeno, sostiene que el avance reciente combina factores estructurales y coyunturales, entre ellos una mejora de la inversión, más peso de los activos intangibles y de la I+D, y una salida de la crisis que favorece la estabilidad del mercado laboral. Aun así, considera prematuro concluir que el cambio sea permanente y advierte de que el ritmo actual queda por debajo de lo necesario para sostener la calidad de vida a medio plazo.Jimeno explica que desde 2022 la productividad por hora crece al doble del ritmo previo, pero subraya que buena parte de la discusión económica debe centrarse en esa métrica y no en la productividad por ocupado. Señala que en España la productividad por hora aumenta mientras la productividad por trabajador disminuye por la reducción de las horas trabajadas, un ajuste que puede elevar el bienestar, pero que también deja menos margen para seguir elevando salarios reales si no hay un impulso adicional de eficiencia.
En esa lectura, el envejecimiento añade presión por dos vías. Por un lado, reduce el crecimiento potencial del PIB per cápita al aumentar el peso de la población que no trabaja; por otro, incrementa las bajas por enfermedad, el absentismo y otros factores que lastran la productividad, a lo que se suman más permisos y mayor flexibilidad en la jornada.
Impacto sectorial y agenda de política económica
El responsable del Consejo destaca que la convergencia de España con la Unión Europea continúa, pero apoyada sobre todo en el empleo y no en la productividad, lo que dibuja una senda más lenta y desequilibrada. En su análisis, las mejoras de eficiencia aparecen en sectores tradicionales como la hostelería e incluso en el primario, mientras la industria muestra ganancias menores que los servicios y los segmentos más tecnológicos todavía no reflejan el efecto esperado de la inversión, la I+D+i y los fondos Next Generation.Jimeno considera paradójico que el repunte inversor se apoye sobre todo en la inversión pública, pese al respaldo de los fondos europeos a la inversión privada. También afirma que las empresas más productivas reciben ahora más crédito, pero siguen encontrando límites para crecer por obstáculos regulatorios, fiscales, laborales y de financiación, un problema especialmente visible en startups y firmas tecnológicas.
Sobre la reducción de jornada, defiende que el reparto de las ganancias de productividad entre salarios y tiempo de trabajo se negocie por convenio y no por ley, al entender que el efecto varía según sector, ocupación y empresa. De cara a los próximos trabajos del organismo, adelanta que el siguiente informe se centrará en política industrial, innovación tecnológica y adaptación de las empresas españolas a la inteligencia artificial, con la intención de extraer recomendaciones para una estrategia más amplia de crecimiento de la productividad.
En una información anterior de Traders Union sobre el envejecimiento en Euskadi, explicamos cómo el giro demográfico está reorientando consumo y recursos hacia la sanidad y la atención asistencial, elevando la presión sobre el gasto público y el empleo. También señalamos que la economía de los cuidados tiende a crecer más por el aumento de necesidades que por mejoras de productividad, aunque la silver economy abre oportunidades para innovar y diversificar con tecnología aplicada a la salud y nuevos modelos de atención.
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