Europa impulsa el gasto en defensa y amenaza el flujo de ahorro hacia activos de U.S.

Europa impulsa el gasto en defensa y amenaza el flujo de ahorro hacia activos de U.S.
Europa redefine sus inversiones

El aumento del rearme europeo está reconfigurando el equilibrio financiero que durante décadas ha canalizado una parte sustancial del ahorro del continente hacia los mercados de U.S. Ese cambio gana relevancia a medida que suben las necesidades de financiación interna en Europa, en un contexto de guerra en Ucrania, presión de Washington sobre la OTAN y mayor ambición de autonomía militar.

Destacados

  • Deutsche Bank advierte que el aumento del gasto en defensa en Europa, estimado entre 500.000 millones y 1,2 billones de dólares, reducirá el flujo de ahorro hacia activos de U.S.
  • Europa, con una tasa de ahorro del 13,6% y 10 billones de dólares invertidos en activos estadounidenses, podría disminuir su exposición por menor superávit por cuenta corriente.
  • El gasto militar europeo crece 14% hasta 559.000 millones de dólares en 2025, pero la creciente presión política y comercial indica un posible rearme más autónomo y menor apoyo estructural a U.S.

Rearme, ahorro y presión sobre los mercados de U.S.

Según elEconomista.es, Deutsche Bank sostiene en un informe que los grandes ciclos de rearme suelen ir acompañados de una reducción del ahorro y de una menor salida de capital hacia el exterior. El banco alemán advierte de que este patrón puede afectar de forma directa a U.S., que ha recibido durante años una parte significativa del exceso de ahorro generado en Europa y otras regiones con superávit.

El texto señala que la tasa media de ahorro en Europa se sitúa en el 13,6%, según los datos más recientes de Eurostat, frente al 3,6% de U.S. Además, Europa mantiene 10 billones de dólares en activos estadounidenses, de acuerdo con datos del Tesoro de U.S., lo que la convierte en la región con mayor exposición. Deutsche Bank considera que, si el gasto en defensa aumenta y absorbe recursos internos, los superávits por cuenta corriente tenderán a reducirse y una menor porción de ese ahorro acabará en bonos y otros activos estadounidenses.

La entidad añade que el nuevo gasto militar podría absorber entre 500.000 millones y 1,2 billones de dólares adicionales en el corto plazo. En ese escenario, aumentaría la competencia por financiación, crecería la presión sobre el dólar y se debilitaría parte del apoyo estructural que los mercados de U.S. reciben del ahorro extranjero.

Compras militares, dependencia industrial y efecto regional

Europa acelera su giro estratégico tras la guerra en Ucrania y la presión política ejercida por Donald Trump sobre los aliados de la OTAN. Según Sipri, el gasto militar mundial alcanza 2,88 billones de dólares en 2025 y los miembros europeos de la OTAN elevan un 14% su desembolso, hasta 559.000 millones de dólares, con Alemania a la cabeza en términos absolutos.

La Comisión Europea lanzó en marzo del año pasado un plan para movilizar 800.000 millones de euros, incluidos 150.000 millones a través del instrumento SAFE, con el objetivo de reforzar proyectos comunitarios y reducir la dependencia tecnológica de U.S. Sin embargo, una gran parte de las adquisiciones europeas sigue beneficiando a la industria estadounidense, principal proveedora de sistemas como los F-35 Lightning II y las baterías Patriot.

Aun así, el análisis apunta a que esa ventaja comercial puede no compensar a medio plazo el menor flujo financiero hacia U.S. La limitada capacidad industrial europea obliga todavía a importar parte del material, pero los problemas de abastecimiento de las Fuerzas Armadas estadounidenses y la prioridad dada a los arsenales del Pentágono pueden acelerar un rearme más autónomo en Europa. En paralelo, el deterioro político transatlántico, incluida la tensión generada por las amenazas sobre Groenlandia, refuerza el riesgo de que una retirada de capital europeo de Wall Street y de la deuda estadounidense tenga un impacto más amplio sobre los mercados.

En nuestra publicación analizamos cómo la escalada de tensión en Oriente Medio disparó el precio del petróleo (Brent por encima de 110 dólares) y elevó la volatilidad financiera, empujando al alza las rentabilidades de la deuda. También señalamos que ese entorno acercaba a índices europeos como el Ibex 35 y el EuroStoxx 50 a soportes técnicos clave, al tiempo que el mercado ajustaba expectativas de inflación y tipos.

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