España mantiene una adopción mínima del complemento al empleo para perceptores del paro
La caída del desempleo en España hasta niveles no vistos desde 2008 convive con un uso muy limitado de uno de los incentivos creados para facilitar la vuelta al trabajo. Tras un año de aplicación, el complemento que permite compatibilizar salario y prestación apenas alcanza al 0,2% de quienes cobran el paro, pese a que en mayo marca su cota más alta de la serie.
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- Solo 1.712 de los 877.518 perceptores de la prestación por desempleo en España reciben el Complemento de Apoyo al Empleo, representando apenas el 0,2%.
- En mayo, el porcentaje de beneficiarios sube al 0,4% tras duplicarse la cifra y superar los 3.000, aunque sigue sin alcanzar el 1% del total.
- El Banco de España señala que el CAE es poco atractivo, especialmente para jóvenes, ya que requiere haber consumido nueve meses de prestación y reduce la ayuda conforme avanza el empleo.
Diseño del incentivo y balance tras su primer año
Según El Economista, los datos publicados por el SEPE, el Complemento de Apoyo al Empleo, CAE, sigue teniendo una incidencia muy reducida entre los beneficiarios de la prestación contributiva por desempleo. La media anual muestra que 1.712 de las 877.518 personas que cobran el paro perciben también esta ayuda, lo que equivale al 0,2%.En mayo, el porcentaje sube al 0,4%, el nivel más alto de la serie, después de que el número de perceptores se haya más que duplicado frente a abril y supere los 3.000. Aun así, el instrumento permanece muy lejos de alcanzar siquiera al 1% de los beneficiarios.
El CAE fue introducido en la reforma del subsidio por desempleo y amplía un esquema pensado inicialmente para desempleados que habían agotado la prestación o no habían cotizado lo suficiente. La ley aprobada en 2024, tras una primera derrota parlamentaria y vinculada al cuarto desembolso de los fondos europeos, fijó que la compatibilidad entre esta ayuda y la prestación contributiva comenzaba en abril de 2025.
Desde esa fecha se aplican dos modelos. Quienes ya estaban en paro debían solicitar el incentivo al encontrar trabajo, mientras que a los nuevos desempleados se les reconoce de forma automática, tanto si acceden a un empleo a tiempo completo como parcial.
La cuantía y la duración del complemento varían según el tiempo que la persona lleve cobrando la prestación y según la jornada del nuevo empleo. Si empieza a trabajar tras trece meses cobrando el paro, puede recibir el incentivo durante 180 días, mientras que si lo hace en el décimo mes solo lo cobra durante 30 días. La ayuda también aumenta con las horas trabajadas, de modo que favorece más a los contratos a jornada completa que a los parciales.
Como referencia, el importe máximo de 480 euros corresponde a un trabajo a tiempo completo aceptado después de 10 meses cobrando la prestación. Si ese mismo empleo se consigue tras superar un año en desempleo, la cuantía baja a 360 euros.
Advertencias sobre su atractivo e impacto laboral
El informe anual del Banco de España, publicado hace unas semanas, advierte de que el CAE mantiene una incidencia muy reducida dentro de la prestación contributiva y solo gana algo más de relevancia entre los perceptores del subsidio por desempleo. El organismo concluye que el incentivo no resulta suficientemente atractivo, especialmente para los jóvenes, que suelen aceptar antes un empleo aunque el salario no sea elevado.El diseño ayuda a explicar ese resultado. Para cobrar este complemento al incorporarse a un empleo, el trabajador debe tener derecho a más de un año de prestación y haber consumido ya nueve meses, un momento en el que normalmente la reincorporación al mercado laboral resulta más difícil.
El origen de la medida está en el intento del Ministerio de Economía, entonces dirigido por Nadia Calviño, de introducir nuevos incentivos a la búsqueda de empleo para parados de larga duración. Esa propuesta generó fricciones con el Ministerio de Trabajo, que rechazaba reforzar los estímulos a costa de recortar la prestación.
El esquema final premia más los empleos de mayor jornada y reduce la ayuda a medida que avanza la relación laboral. Sin embargo, percibir el CAE mientras se trabaja consume los días de prestación pendientes, por lo que el beneficiario puede renunciar al extra si logra un salario suficiente para cubrir sus gastos.
Ese rasgo limita su capacidad para elevar la aceptación de ofertas laborales y, según el análisis del Banco de España, puede hacerlo relativamente más útil para trabajadores de más edad, que suelen buscar remuneraciones más altas.
En nuestra publicación anterior sobre el envejecimiento acelerado y la jubilación de las cohortes del baby boom en España analizamos cómo la caída de la natalidad y el aumento de las pensiones anticipan una presión creciente sobre las cuentas públicas. También repasamos las proyecciones de mayor gasto en pensiones, sanidad y cuidados, y cómo el descenso de la ratio de trabajadores por jubilado complica la financiación del sistema, incluso considerando palancas como retrasar la edad de retiro, elevar la participación laboral o apoyarse en la inmigración.
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