España afronta un impacto económico de 105.000 millones por el calor extremo hasta 2030
La exposición de España a episodios de calor extremo intensifica los riesgos para su crecimiento, el empleo y la recaudación fiscal en un horizonte que alcanza el final de la década. Distintos estudios citados en el sector coinciden en que el coste económico ya es relevante y se concentra especialmente en actividades como la construcción, la hostelería y las infraestructuras energéticas.
Destacados
- Allianz estima que España podría perder hasta 105.000 millones de euros y aumentar el desempleo en 2,45 puntos porcentuales por el calor extremo hasta 2030.
- El consumo energético per cápita crece entre 4 % y 5 % durante olas de calor, mientras que la productividad laboral cae entre 2 % y 3 % por cada grado sobre 20 ºC.
- AELEC pide más inversión en digitalización y automatización de redes eléctricas para mitigar riesgos crecientes de incendios y fenómenos climáticos extremos que afectan infraestructuras.
Previsiones de pérdidas y presión sobre el empleo
Según El Economista, citando un informe reciente de Allianz, la economía española podría perder hasta 120.000 millones de dólares, unos 105.000 millones de euros, de aquí a 2030 en un escenario de estrés térmico. La aseguradora calcula además una caída del 1,3 % en la recaudación tributaria, un descenso de entre el 0,7 % y el 1,3 % en los salarios, una subida acumulada del 1,9 % en los precios al consumo y un aumento de 2,45 puntos porcentuales en el desempleo durante ese periodo.El informe añade que España figura entre los países donde más crece el consumo energético per cápita durante los episodios de calor intenso, con avances de entre el 4 % y el 5 %. Otro estudio previo de investigadores de la Universidad de Mannheim y del Banco Central Europeo sitúa a España como el país de la Unión Europea más afectado por los fenómenos meteorológicos extremos vinculados al aumento de la temperatura, con pérdidas de 12.000 millones de euros solo en 2025.
Ese mismo análisis proyecta que el impacto económico podría escalar hasta 34.000 millones de euros en 2029, por encima de las estimaciones para Italia y Francia, debido en gran parte a la reducción de horas trabajadas en la construcción y la hostelería. En el ámbito laboral, un informe conjunto de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Meteorológica Mundial sostiene que la productividad cae entre un 2 % y un 3 % por cada grado por encima de los 20 grados centígrados, mientras que la Organización Internacional del Trabajo señala que desde 2020 ha aumentado cerca de un 35 % el número de trabajadores expuestos al calor extremo en todo el mundo y prevé que en 2030 se pierda el 2,2 % del total de horas de trabajo.
Medidas empresariales y presión sobre las redes
El refuerzo de los protocolos laborales y de infraestructuras gana peso a medida que se repiten las olas de calor. El Ministerio de Trabajo recuerda en cada episodio las obligaciones preventivas de las empresas, que deben detener la actividad si existe un riesgo inminente para la salud de los trabajadores.La construcción se mantiene entre los sectores más expuestos y ya aplica medidas específicas en situaciones de alerta naranja o roja por altas temperaturas, como la prohibición de trabajos en solitario, la priorización de tareas en interiores o en sombra, un mayor suministro de agua y, si el riesgo persiste, la reducción o modificación de la jornada. Eiffage Construcción, por ejemplo, utiliza pulseras de control térmico para vigilar la temperatura corporal de los operarios y activar alertas ante posibles riesgos.
El deterioro de las infraestructuras también amplía la factura económica del calor extremo y de otros fenómenos meteorológicos adversos. Desde la patronal eléctrica AELEC, integrada por Iberdrola, Endesa y EDP, señalan que la red opera cada vez más expuesta a incendios, vientos extremos y lluvias intensas, lo que impulsa más mantenimiento preventivo, supervisión y coordinación con las administraciones; además, la asociación reclama un marco regulatorio que favorezca la inversión sostenida en digitalización y automatización para mejorar la detección temprana de anomalías y la actuación remota sobre la red, mientras Enagás incluye ya en su gestión la anticipación ante olas de calor por su impacto sobre instalaciones de superficie, estaciones de compresión y tareas de operación y mantenimiento.
En Traders Union ya analizamos el desajuste estructural entre oferta y demanda de empleo en España, a partir de un informe del SEPE que detecta vacantes que tardan más de 90 días en cubrirse. El estudio señalaba que la escasez de candidatos, la falta de experiencia y las carencias en competencias técnicas se concentran especialmente en sectores como la construcción y la hostelería, además de industria, transporte y sanidad.
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