China y EE. UU. avanzan hacia recortes arancelarios en bienes agrícolas

China y EE. UU. avanzan hacia recortes arancelarios en bienes agrícolas
EE. UU. y China evalúan recortes de aranceles agrícolas

China y Estados Unidos avanzan hacia la reducción de aranceles en algunos productos agrícolas, un paso destinado a preservar la tregua comercial más amplia alcanzada el año pasado. Las conversaciones podrían reabrir más espacio para las exportaciones agrícolas de EE. UU. a China, aunque las compras reales siguen estando muy por debajo de los objetivos anunciados por Washington.

Destacados

  • China y EE. UU. se preparan para reducir los aranceles sobre algunos bienes agrícolas.
  • Pekín afirma que el objetivo es ampliar el comercio agrícola bidireccional.
  • China se ha comprometido a comprar 25 millones de toneladas de soja estadounidense al año hasta 2028.
  • Los compromisos reales de soja siguen estando muy por debajo del objetivo anual.

Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.

El comercio agrícola vuelve al centro de atención

Según Bloomberg, el Ministerio de Comercio de China declaró el jueves que, tras las recientes consultas comerciales, ambos países habían acordado en principio incluir algunos productos agrícolas en un marco de reducción arancelaria recíproca. El portavoz del ministerio, He Yadong, señaló que Pekín y Washington también se habían fijado el objetivo general de ampliar el comercio agrícola bidireccional, aunque no mencionó productos específicos ni proporcionó un cronograma.

Las declaraciones se produjeron tras una llamada telefónica entre el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, y el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio. Según el ministerio de Asuntos Exteriores de China, ambas partes acordaron ampliar las áreas de cooperación, reducir las diferencias y gestionar los riesgos.

Las conversaciones sobre aranceles forman parte de un esfuerzo más amplio para estabilizar las relaciones tras años de disputas comerciales que afectaron a agricultores, empresas alimentarias e importadores de ambos lados. El ministerio de comercio de China dijo anteriormente que los dos países discutirían reducciones arancelarias recíprocas a través de un marco de consejo comercial, con más consultas planificadas entre sus equipos económicos y comerciales.

Grandes promesas, compras limitadas

Los compromisos agrícolas son cuantiosos sobre el papel. China se ha comprometido a comprar al menos 25 millones de toneladas de soja estadounidense al año hasta 2028. La Casa Blanca también ha dicho que China comprará al menos 17.000 millones de dólares anuales en productos agrícolas estadounidenses adicionales en 2026, 2027 y 2028.

Sin embargo, hasta ahora, las compras se han quedado atrás. Los compromisos chinos para el año comercial que comienza en septiembre ascienden a solo unas 200.000 toneladas de soja, según los detalles reportados en el material de origen. Los aranceles más altos que aún se aplican a los productos estadounidenses, la incertidumbre política y los débiles márgenes para las procesadoras privadas han mantenido cautelosos a muchos compradores.

Esa brecha entre las promesas y las órdenes de compra es el principal problema para los exportadores estadounidenses. Las reducciones arancelarias podrían mejorar la rentabilidad de la compra de soja, maíz, cerdo y otros productos agrícolas estadounidenses, pero se espera que las empresas basen sus compras en los precios del mercado y la demanda, más que en objetivos políticos.

Una prueba para la tregua comercial

Las discusiones sobre aranceles agrícolas son importantes porque el comercio de este sector ha sido a menudo una de las partes más sensibles de las relaciones entre EE. UU. y China. Para los agricultores estadounidenses, China sigue siendo un comprador crucial. Para Pekín, la flexibilidad arancelaria podría ayudar a asegurar suministros mientras mantiene intacta la tregua comercial general.

Las cifras muestran tanto la promesa como el riesgo. Los compromisos anuales de soja de 25 millones de toneladas y las compras agrícolas adicionales de al menos 17.000 millones de dólares representarían un canal significativo para las exportaciones estadounidenses. Pero con los compromisos actuales de soja en solo unas 200.000 toneladas, las reducciones arancelarias deberán traducirse en pedidos reales antes de que el acuerdo cambie las condiciones del mercado. Hasta entonces, la tregua sigue siendo más un marco de trabajo que una recuperación comercial plenamente operativa.

También informamos que el plan arancelario de EE. UU. apunta a 60 economías por normas de trabajo forzado.

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