El FMI alerta de un repunte de los desequilibrios globales que eleva el riesgo financiero

El FMI alerta de un repunte de los desequilibrios globales que eleva el riesgo financiero
FMI alerta sobre riesgos

Los desequilibrios por cuenta corriente y las posiciones acreedoras y deudoras entre grandes economías vuelven a ampliarse tras años de moderación posterior a la crisis financiera global. El giro preocupa porque coincide con mercados muy valorados, alto apalancamiento y una economía mundial expuesta a múltiples focos de tensión.

Destacados

  • El FMI advierte que el aumento de desequilibrios globales, especialmente entre acreedores y deudores, incrementa el riesgo de crisis financieras ante flujos de capital más volátiles.
  • China recupera grandes superávits mientras U.S. mantiene fuertes déficits por cuenta corriente, acentuando fragilidad internacional y mayores riesgos de endeudamiento y desindustrialización.
  • La elevada interconexión financiera y apalancamiento, junto a valoraciones altas en tecnológicas U.S. y tensiones en deuda soberana, aumentan el riesgo de salidas abruptas de capital ante shocks.

Advertencias del FMI sobre flujos y balanzas

Como recoge el propio FMI en su análisis sobre los desequilibrios globales, la ampliación de estas brechas externas suele ir ligada a un crecimiento más concentrado y de menor calidad, a desajustes sectoriales entre socios comerciales y, en numerosos episodios, a crisis financieras o bruscas reversiones de los flujos de capital.

El organismo sitúa el problema en el aumento de las posiciones de inversión internacional neta entre acreedores y deudores, en un contexto en el que los países superavitarios acumulan cada vez más activos y los deficitarios incrementan su dependencia de financiación exterior. En el texto se recuerda que este tipo de desequilibrios agravó la crisis de 2007 y tuvo un impacto especialmente severo en economías como la española, donde la entrada de capital barato tras la adopción del euro alimentó una burbuja de crédito y una posición exterior muy negativa.

El FMI sostiene además que los aranceles ofrecen una capacidad limitada para corregir el problema. Según su análisis, sus efectos sobre la balanza por cuenta corriente son pequeños y poco fiables, ya que pueden provocar represalias comerciales o ser percibidos como permanentes, sin alterar de forma suficiente las decisiones de ahorro de hogares y empresas.

Brad W. Setser, investigador principal del Consejo de Relaciones Exteriores, advierte de que la situación puede ser incluso más grave de lo que reflejan algunas estimaciones, al considerar que el superávit de China ha sido sistemáticamente infravalorado. En paralelo, Lee Jong-Wha, profesor de Economía en la Universidad de Corea y ex economista jefe del Banco Asiático de Desarrollo, señala que los desequilibrios globales vuelven a ocupar el centro del debate internacional por su capacidad para desencadenar volatilidad cambiaria, tensiones geopolíticas y nuevas crisis financieras.

Impacto sobre China, U.S. y la estabilidad global

El debate se concentra especialmente en China y U.S., con la primera recuperando grandes superávits y la segunda manteniendo importantes déficits por cuenta corriente. Para varios economistas, esta combinación convierte al sistema internacional en más frágil, porque U.S. sigue actuando como absorbente del exceso de ahorro global mientras pierde capacidad industrial y acumula mayor endeudamiento interno.

Martin Wolf, economista jefe del Financial Times, sostiene que el mundo entra en una nueva etapa neomercantilista en la que los superávits comerciales vuelven a interpretarse como una señal de fortaleza económica y poder geopolítico. A su juicio, las economías con superávit estructural, como China, Alemania o Japón, pueden generar distorsiones financieras internas y externas, mientras que las deficitarias quedan expuestas a burbujas de deuda y a un deterioro de su base productiva.

El riesgo actual, según coinciden el FMI y Jong-Wha, no depende solo del tamaño de los desequilibrios, sino de la elevada interconexión financiera y del apalancamiento del sistema. Las vulnerabilidades se extienden a instituciones financieras no bancarias, carteras muy concentradas, valoraciones elevadas de acciones tecnológicas en U.S. y crecientes tensiones en deuda soberana, lo que aumenta la posibilidad de que cualquier shock active un episodio de aversión al riesgo y acelere salidas de capital.

Los expertos consideran que una corrección ordenada exigiría cambios graduales en ahorro, inversión y política económica tanto en China como en U.S., algo que hoy parece políticamente complejo. En ese escenario, el mayor temor es que el ajuste no llegue por coordinación internacional, sino a través de una nueva crisis que fuerce de manera abrupta la reversión de flujos y eleve el coste económico global.

En nuestra publicación anterior sobre los flujos de ETFs en Europa, analizamos cómo el repunte tecnológico de mayo volvió a inclinar las carteras de los inversores europeos hacia la bolsa de U.S., con reembolsos en renta variable europea y fuertes entradas en productos ligados al S&P 500. También destacamos que, pese a las entradas netas del mercado europeo de ETFs, el interés se desplazó hacia la renta fija, en un entorno condicionado por energía, inflación e incertidumbre geopolítica.

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