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El cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, ha expuesto una amplia visión de cómo la inteligencia artificial podría remodelar la gobernanza descentralizada, al tiempo que advierte contra lo que describe como un camino distópico en el que las máquinas sustituyen a la toma de decisiones humana.
Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.
En un reciente post, Buterin argumentó que la principal debilidad de las organizaciones autónomas descentralizadas (DAO) y los sistemas democráticos no es la ideología, sino la atención. "La IA se convierte en el gobierno" es distópico, escribió, advirtiendo que "conduce a la bazofia cuando la IA es débil, y es catastrofista una vez que la IA se hace fuerte". Sin embargo, también sugirió que la IA, utilizada con cuidado, podría ampliar la frontera de la gobernanza democrática y descentralizada en lugar de socavarla.
Según Buterin, el reto fundamental al que se enfrentan las DAO y los modelos de gobernanza democrática es el límite de la atención humana. Los sistemas descentralizados modernos a menudo requieren que los participantes evalúen miles de propuestas en diversos ámbitos. La mayoría de las personas carecen del tiempo o la experiencia necesarios para dedicarse en profundidad a un área, por no hablar de muchas.
La solución estándar, la delegación, tiene sus propios defectos. Una vez que los usuarios asignan su poder de voto a un representante, pierden su influencia y concentran el poder en un pequeño grupo de delegados. Buterin calificó esta situación de falta de poder y estructuralmente similar a las jerarquías políticas tradicionales que los sistemas descentralizados pretenden evitar.
En lugar de sustituir la gobernanza por la IA, Buterin propuso aumentar el número de individuos con "agentes de gobernanza personal", grandes modelos de lenguaje privados (LLM) entrenados en la escritura, las preferencias y los valores declarados de una persona. Estos agentes podrían votar en asuntos rutinarios, elevando sólo las decisiones de alto impacto o ambiguas al usuario humano.
También describió "agentes de conversación pública" para resumir debates, identificar posturas compartidas y estructurar el discurso sin exponer datos privados. Además, propuso "mercados de sugerencias", en los que mecanismos de predicción recompensan las propuestas o argumentos de calidad.
Para decisiones delicadas que impliquen información confidencial -como compensaciones o negociaciones-, Buterin apuntó a la computación multipartita y a los entornos de ejecución de confianza como herramientas que podrían permitir la aportación colectiva sin comprometer el secreto. La privacidad, subrayó, debe ser fundamental, incluido el anonimato mediante pruebas de conocimiento cero y salvaguardas para evitar revelaciones innecesarias.
La propuesta de Buterin pone de manifiesto una tensión creciente en la gobernanza de las criptomonedas: aumentar la participación sin sacrificar la descentralización. A medida que las DAO gestionan miles de millones de dólares en activos digitales, sus sistemas de toma de decisiones se enfrentan a una complejidad cada vez mayor.
Su enfoque replantea la IA no como una autoridad de gobierno, sino como un amplificador cognitivo, una forma de preservar la agencia individual y, al mismo tiempo, superar los límites estructurales de tiempo y experiencia.
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