El FMI identifica cuatro riesgos en el crecimiento de las finanzas tokenizadas

El FMI identifica cuatro riesgos en el crecimiento de las finanzas tokenizadas
El FMI ve cuatro riesgos en la tokenización

La tokenización de los activos financieros se acelera, pero también preocupa a los reguladores. El Fondo Monetario Internacional afirma que trasladar los activos, la liquidación y la gestión de riesgos a un entorno programable puede agilizar y abaratar los mercados, pero al mismo tiempo crea nuevas vulnerabilidades para el sistema financiero mundial.

Destacados

  • El FMI cree que la tokenización puede mejorar la eficiencia del mercado, pero su efecto final sobre la estabilidad financiera sigue sin estar claro.
  • Los principales riesgos son la fragmentación de la liquidez, la transmisión más rápida de las crisis, los conflictos jurídicos transfronterizos y la presión sobre las economías emergentes a través de las monedas estables en dólares.
  • En opinión del Fondo, la respuesta regulatoria debe construirse en torno a la interoperabilidad, la seguridad jurídica y la preparación de los bancos centrales para operar en un entorno 24/7.

Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.

En una nueva nota elaborada por el Consejero Financiero del FMI y Director del Departamento de Mercados Monetarios y de Capitales, Tobias Adrian, la tokenización se describe no como una mejora tecnológica local, sino como una remodelación estructural del funcionamiento de la confianza, la liquidación y el control de riesgos en las finanzas.

Dónde ve el FMI los principales riesgos

El primer riesgo es la fragmentación y la falta de interoperabilidad. Si las plataformas tokenizadas operan sin estándares comunes, la liquidez puede dividirse en silos digitales separados, mientras que la eficiencia de la compensación y la convertibilidad de activos a la par podrían disminuir.

El segundo riesgo se refiere a la estabilidad financiera: las peticiones de márgenes automatizadas, la liquidación continua y los bucles de retroalimentación algorítmica reducen el tiempo disponible para intervenir en situaciones de tensión, lo que significa que las perturbaciones pueden propagarse más rápidamente que en la infraestructura tradicional.

El tercer riesgo que identifica el FMI está en las disputas transfronterizas. Las transacciones tokenizadas se mueven a través de múltiples jurisdicciones y libros de contabilidad compartidos, mientras que los mecanismos de resolución de disputas siguen siendo en su mayoría nacionales.

El cuarto riesgo afecta a los mercados emergentes y las economías en desarrollo: las stablecoins denominadas en dólares pueden acelerar la sustitución de divisas, aumentar la volatilidad de los flujos de capital y debilitar la soberanía monetaria en los países con sistemas financieros más frágiles.

Los cinco pasos propuestos por el Fondo

Como respuesta, el FMI propone una estrategia en cinco partes. Incluye anclar la liquidación en dinero seguro, aplicar un enfoque regulatorio coherente a las actividades que son económicamente similares, garantizar la seguridad jurídica de los activos tokenizados, promover estándares de interoperabilidad y adaptar las herramientas de liquidez de los bancos centrales a un entorno automatizado 24/7.

El Fondo señala por separado que la ventana para dar forma a las reglas sigue abierta, pero no permanecerá abierta indefinidamente.

Lo que esto cambia para el mercado

La advertencia del FMI llega en un momento en que la tokenización ya no es una historia de nicho. El valor de los activos distribuidos onchain asciende ya a 26.710 millones de dólares, mientras que el número de titulares de dichos activos ha alcanzado los 698.200. Esto confirma que el sector ya ha alcanzado una escala en la que los fallos de infraestructura o los desajustes normativos podrían convertirse en un problema sistémico y no local.

Al mismo tiempo, las estimaciones sobre el futuro del mercado siguen siendo muy amplias. Boston Consulting Group pronosticó en 2022 que la tokenización podría alcanzar los 16 billones de dólares en 2030, mientras que McKinsey ofreció en 2024 una previsión más conservadora de 2 billones de dólares. Por eso, el debate actual ya no es si la tokenización se desarrollará, sino si la regulación podrá seguir el ritmo de su crecimiento.

Ya hemos destacado anteriormente que el FMI advierte de que la tokenización podría empeorar las repentinas caídas del mercado y desencadenar un "efecto dominó", a pesar de las promesas de mercados más rápidos y baratos, lo que en última instancia obligaría a la intervención gubernamental.

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