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Pero guardamos todo 🙂.
Hay países que simplemente acumulan bitcoin. Y luego están los que miran más allá e intentan construir ciudades enteras en torno al principal activo digital. El Salvador y Bután toman hoy caminos diferentes, pero comparten una idea común: convertir el bitcoin no sólo en un medio de pago, sino en la base de un nuevo entorno económico.
Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.
Hace apenas unos años, el Reino de Bután rara vez aparecía en los titulares mundiales. Pero en otoño de 2024, el mundo entero empezó a hablar de este pequeño país. Resultó que el Estado se había dedicado a la minería de bitcoins durante años y había conseguido acumular miles de bitcoins por el camino.
Sin embargo, Bután decidió no detenerse ahí. A principios de 2025, dio a conocer los planes de su propio megaproyecto económico a gran escala: Gelephu Mindfulness City (GMC). Esta región administrativa especial del sur del país se concibe como un nuevo centro de crecimiento en el que el bitcoin y otros activos digitales pasarán a formar parte de la arquitectura financiera e institucional, en lugar de ser un mero objeto de acumulación.
Para poner en marcha el proyecto, las autoridades de Bután planean desplegar hasta 10.000 bitcoins de la reserva estatal. Si esto ocurre, se convertiría en uno de los mayores ejemplos de un Estado-nación que utiliza criptoactivos para financiar un proyecto de desarrollo económico.
En total, las inversiones en el proyecto podrían alcanzar los 875 millones de dólares, y los funcionarios subrayan que el enfoque del uso de BTC será conservador. La prioridad es la preservación del capital y su crecimiento gradual mediante estrategias de tesorería equilibradas, en lugar de la venta agresiva. El bitcoin se considera un activo capaz de acumular valor con el tiempo, y se espera que cualquier operación con la reserva se rija por la transparencia, la gestión de riesgos y una estricta supervisión.
Este movimiento encaja en la estrategia nacional más amplia de Bután, donde el bitcoin y la minería hidráulica se han utilizado durante varios años como herramientas para el desarrollo económico. Utilizar parte de la reserva para construir y poner en marcha la GMC pretende transformar las tenencias de criptomonedas de un activo pasivo en la base de una nueva zona económica centrada en la fintech, la tecnología y la energía verde.
Pero, ¿por qué es necesario todo esto? El objetivo principal del proyecto es estimular el turismo y mantener a los jóvenes en el país. Gelephu Mindfulness City está concebida como un nuevo imán para visitantes, empresarios y especialistas internacionales, así como una fuente de empleos de alto valor añadido, para que los jóvenes butaneses no abandonen el país en busca de carreras y oportunidades en el extranjero. Sin embargo, esta no es ni mucho menos la primera iniciativa mundial destinada a crear una localidad centrada en Bitcoin.
Ciudad Bitcoin en El Salvador
Ciudad Bitcoin en El Salvador se anunció en noviembre de 2021. El presidente Nayib Bukele presentó el proyecto cerca del volcán Conchagua, al este del país. Los planes eran ambiciosos: minería con energía geotérmica y la creación de un centro de criptomonedas con una presión fiscal mínima. Desde el principio, el proyecto se enmarcó como símbolo de un nuevo modelo económico en el que el bitcoin pasaría a formar parte de la infraestructura de la ciudad.
En esencia, Bitcoin City se concibió como un escaparate del bitcoin y un experimento de criptomoneda a gran escala. Se suponía que la ciudad se financiaría mediante bonos especiales de bitcoin, y que todo el concepto giraría en torno a una idea: la máxima integración de BTC en la economía, el sistema energético y el modelo de inversión de la futura ciudad.
Pero un proyecto de esta envergadura requería una financiación sustancial. En agosto de 2024, el gobierno anunció la captación de 1.600 millones de dólares de inversión privada del holding turco Yilport, destinados a apoyar el desarrollo de la región y sus infraestructuras clave. Sin embargo, a pesar de las grandes sumas y las ruidosas declaraciones, las perspectivas de Bitcoin City siguen siendo inciertas: aún no hay información sobre el inicio de las obras, ni plazos ni fases de ejecución confirmadas.
¿Pueden compararse las iniciativas Bitcoin de ambos países? Sí, pero con salvedades. Estos proyectos han elegido enfoques fundamentalmente diferentes para utilizar bitcoin a nivel estatal. Bután actúa de forma silenciosa y coherente: el país pasó años desarrollando la minería basada en energía verde, acumulando BTC sin anuncios ruidosos, y ahora intenta integrar este recurso en una estrategia económica a largo plazo a través de una región administrativa especial.
El Salvador, por el contrario, eligió un camino de publicidad y mensajes audaces desde el principio. Ciudad Bitcoin se convirtió en uno de los criptoproyectos más reconocidos del mundo, pero varios años después de su anuncio aún no ha pasado a la fase de construcción real. Con este telón de fondo, las posibilidades de Bután parecen más convincentes: menos ruido, más pragmatismo y una infraestructura bitcoin que ya funciona. Este enfoque puede dar al reino una ventaja en la tranquila carrera por construir la primera ciudad Bitcoin realmente operativa del mundo.