McDonald's u oro: ¿qué protege el capital cuando los mercados caen?
Las últimas sesiones en los mercados financieros se han desarrollado bajo el signo de un amplio deterioro del sentimiento: los índices bursátiles bajaron, los metales preciosos entraron en corrección y los conocidos "activos refugio" no lograron ofrecer una protección inequívoca. Entonces, ¿qué puede considerarse realmente un activo defensivo hoy en día? ¿Quizá la respuesta deba buscarse no sólo en las coberturas clásicas, sino también en el propio mercado de renta variable?
Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.
Todo está cayendo, y los activos defensivos tradicionales no son una excepción
Durante la semana pasada, los mercados financieros entraron en una fase de fuerte reducción del riesgo: los inversores recortaron posiciones en una amplia gama de instrumentos y aumentaron sus asignaciones a activos líquidos. Este movimiento se vio reforzado por el aumento de la volatilidad y las ventas forzosas debidas a las exigencias de márgenes, lo que provocó que el descenso se extendiera no sólo a los segmentos "de riesgo", sino también a algunos tradicionalmente defensivos.Los mercados de renta variable respondieron con descensos en los principales índices. La presión se intensificó en sectores sensibles al coste del capital y a las expectativas de beneficios empresariales, especialmente en tecnología. Como resultado, la dinámica de los índices se convirtió en un marcador del cambio general del mercado hacia un modo defensivo, más que en un reflejo de problemas locales aislados.
En este contexto, los metales preciosos -activos defensivos tradicionales- también mostraron una corrección. Tras las fuertes ganancias registradas a principios de año, el oro entró en un brusco descenso, mientras que la plata, más volátil, cayó aún más. Esto puso de relieve un aspecto importante: en periodos de tensiones de liquidez, incluso los instrumentos defensivos pueden caer si los participantes en el mercado bloquean simultáneamente los beneficios y reducen las posiciones apalancadas.
El bitcoin, que algunos inversores habían descrito como una cobertura potencial hace apenas unos meses, tampoco demostró un papel estabilizador durante esta fase y cayó aún más bruscamente junto con el resto del mercado de criptomonedas.
Así pues, tanto los activos defensivos clásicos como los más recientes decepcionaron parcialmente en el último episodio de tensión del mercado. En este contexto, los inversores empezaron a buscar "refugios" alternativos, y los encontraron en lugares inesperados, incluida la renta variable del sector de consumo. Una de esas inversiones inesperadamente resistentes resultó ser McDonald's.
McDonald's: estabilidad a pesar de la crisis
En medio de las ventas generalizadas, las acciones de McDonald' s (MCD) parecen ser de las pocas que están realmente "tranquilas": sin caídas bruscas y sin signos de sobrecalentamiento. La empresa empezó a cotizar en 1965, por lo que no se trata de una historia de crecimiento explosivo, sino de previsibilidad. Y es precisamente esta cualidad la que a menudo resulta más importante que la rentabilidad potencial durante los periodos de tensión del mercado. Las crisis pasadas no hacen sino reforzar esta tesis: la empresa ha atravesado repetidamente recesiones y crisis de demanda sin graves trastornos para su negocio, sin destruir la confianza de los inversores y prácticamente sin años "rojos" (de pérdidas).Esta resistencia no se explica por la "magia de la marca", sino por la estructura del modelo de negocio. En primer lugar, una parte importante de los ingresos no procede tanto de la venta de alimentos como del alquiler de inmuebles. La empresa es propietaria de los terrenos y edificios de muchos restaurantes y los alquila a los franquiciados, recibiendo unos ingresos estables por alquiler.
En segundo lugar, la red funciona con un modelo de franquicia: miles de pequeños socios operadores asumen los costes y riesgos diarios, mientras que McDonald's cobra los cánones y el alquiler. Esto traslada una parte sustancial de la volatilidad del negocio a los franquiciados, aislando a la empresa matriz de las perturbaciones locales.
En tercer lugar, durante las crisis McDonald's se beneficia de los cambios en el comportamiento de los consumidores: cuando bajan los ingresos, la gente no deja de comer, sino que opta por opciones más baratas. Como resultado, un menú de hamburguesas y patatas fritas puede incluso aumentar las ventas cuando los consumidores recortan el gasto en alimentación. Este fenómeno se confirmó tanto en 2008 como en 2020: durante los peores periodos para la economía, McDonald's ganó de hecho cuota de mercado a los establecimientos de restauración de precios más elevados.
Un "plus" adicional del modelo de negocio es su presencia global. McDonald's opera en más de 100 países, y la gente de todo el mundo conoce bien la marca y sus ofertas. Esta diversificación geográfica significa que las crisis locales o las fluctuaciones monetarias tienen poco impacto en los resultados globales de la corporación: las recesiones en algunas regiones se compensan con el crecimiento en otras.
El índice Big Mac y la inflación: La alimentación como indicador económico
Una interesante confirmación del carácter global de McDonald's es el famoso Índice Big Mac, introducido por The Economist hace más de 30 años. Este irónico indicador compara los precios de los Big Mac en los distintos países para determinar la paridad del poder adquisitivo entre las monedas.Indirectamente, sin embargo, también refleja los niveles locales de inflación y la estructura de costes dentro de una economía. El precio de un Big Mac incluye materias primas, mano de obra, alquiler, logística y marketing, es decir, todos los gastos básicos del consumo diario. Por eso, con el tiempo, el índice se ha convertido en una forma cómoda e intuitiva de comparar el poder adquisitivo real del dinero entre países.
Paradójicamente, el dato más revelador está en otra parte: aunque históricamente las monedas fiduciarias estaban vinculadas al oro y los modelos macroeconómicos siguen basándose en los índices de precios al consumo, en la práctica la inflación se "explica con los dedos" cada vez más a través del Big Mac. No porque una hamburguesa sea más precisa que las estadísticas oficiales, sino porque es universal, intuitiva y está directamente vinculada a los gastos reales de los hogares. En este sentido, McDonald's se ha convertido no sólo en un negocio global, sino en una referencia económica informal que sustituye cada vez más a lo que antes representaba el oro en los debates sobre la inflación.
McDonald's frente al oro: Volatilidad y rentabilidad
¿Pueden las acciones de McDonald's competir realmente con el oro como activo "defensivo"? A primera vista, se trata de mundos diferentes: el oro es un metal tradicional sin rendimiento cuyo valor viene determinado por la demanda del mercado, mientras que McDonald's es un negocio con beneficios y dividendos reales. Sin embargo, para los inversores las prioridades fundamentales son la preservación del capital y la previsibilidad.Desde este punto de vista, McDonald's se asemeja a la "protección a través de la estabilidad", mientras que el oro se asemeja a la "protección a través del miedo", con fases agudas de sobrecalentamiento y corrección. La volatilidad de MCD es menor que la del mercado: la beta de la acción fluctúa en torno a 0,4-0,5, lo que significa que suele moverse con menor amplitud que el mercado en general. Los rendimientos son también más estructurados: McDonald's paga dividendos con una rentabilidad actual de alrededor del 2,3% y tiene un largo historial de aumentos de dividendos que abarca casi medio siglo. A largo plazo, un modelo "tranquilo" no significa un rendimiento débil: en los últimos 10 años, la rentabilidad total anual media de MCD ha sido de aproximadamente el 12,8%.
A lo largo de la última década, el oro también ha registrado una fuerte revalorización de los precios, de aproximadamente el 276% (en torno al 14% anual de media según las pruebas retrospectivas), pero sin dividendos y con una trayectoria notablemente más irregular. Las últimas semanas no han hecho sino subrayar esta naturaleza: tras un repunte hasta máximos históricos, el oro experimentó una de sus oleadas de caídas más pronunciadas en muchos años, lo que pone de relieve una relación sencilla: el metal puede servir de refugio, pero no garantiza una curva de capital suave, especialmente cuando cambian las condiciones del dólar y de los tipos de interés.
En definitiva, el McDonald's no sustituye al oro, sino que lo complementa. Si el oro es una apuesta por el miedo, McDonald's es una apuesta por la estabilidad de la demanda cotidiana. En un mundo en el que incluso los "refugios seguros" tradicionales se están volviendo volátiles, es precisamente esta previsibilidad lo que convierte a una empresa en una forma de protección más fiable que el valor abstracto de un metal.
Últimas noticias sobre McDonald’s
- Forex
- Crypto