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Pero guardamos todo 🙂.
El pirateo del protocolo Kelp se convirtió en uno de los mayores incidentes de DeFi en los últimos tiempos. Sin embargo, sus consecuencias fueron mucho más allá de un único proyecto. El exploit, valorado en cientos de millones de dólares, afectó a protocolos interconectados y provocó graves problemas a Aave, uno de los actores clave del mercado de criptomonedas.
Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.
El ataque a Kelp se produjo el sábado, cuando el atacante explotó una vulnerabilidad en un puente de cadena cruzada responsable de transferir el token rsETH entre diferentes redes. El atacante consiguió retirar 116.500 rsETH, aproximadamente el 18% de la cantidad total en circulación y unos 300 millones de dólares, según The Block.
El equipo de Kelp no respondió inmediatamente: las primeras acciones se produjeron aproximadamente 46 minutos después del ataque. Los contratos del protocolo se pusieron en pausa urgentemente, lo que bloqueó nuevos intentos de retirar fondos. Esto resultó eficaz: dos transacciones posteriores que intentaban retirar otros 40.000 rsETH, o alrededor de 100 millones de dólares, fueron rechazadas.
Posteriormente, Kelp confirmó oficialmente el incidente y suspendió las operaciones de rsETH en la red principal de Ethereum y en varias redes de Layer-2. Al mismo tiempo, LayerZero, auditores y expertos en seguridad externos se unieron a la investigación.
¿Qué es Kelp? Es un protocolo de recompra líquida. Permite a los usuarios depositar ETH o activos relacionados y recibir rsETH a cambio. Este token garantiza que el capital no quede bloqueado: puede utilizarse en otros protocolos DeFi mientras el activo subyacente sigue generando rendimiento dentro del sistema de restablecimiento.
En el momento del ataque, había unos 630.000 rsETH en circulación, y el token estaba desplegado en más de 20 redes, incluidas Ethereum, Arbitrum, Base, Linea, Blast, Mantle y Scroll. Esta amplia integración hizo que el incidente fuera especialmente delicado para el mercado: rsETH se utilizaba no solo dentro de Kelp, sino también en otros protocolos como garantía, liquidez e instrumento financiero.
Este no es el primer incidente que afecta a Kelp en los últimos 12 meses. En abril de 2025, el protocolo detuvo los depósitos y retiros después de que un error en su contrato de tarifas causara una acuñación excesiva de rsETH. En ese momento, el equipo declaró que los fondos de los usuarios no se vieron afectados.
Impacto en Aave
Las consecuencias de este ataque fueron mucho más significativas y afectaron directamente a Aave, el mayor protocolo de préstamos DeFi. El atacante utilizó el rsETH robado como garantía para tomar prestada liquidez en Aave V3, principalmente en forma de Ether envuelto (wETH). Como resultado, la plataforma acumuló alrededor de 195 millones de dólares en la llamada "deuda incobrable", fondos que no pueden recuperarse a través de los mecanismos de liquidación estándar.
Como consecuencia, los usuarios empezaron a retirar fondos de forma activa. Según DeFiLlama, el valor total bloqueado (TVL) de Aave cayó de aproximadamente 26.400 millones de dólares a 17.700 millones durante el fin de semana. Los principales actores retiraron liquidez: por ejemplo, la bolsa MEXC retiró unos 431 millones de dólares, mientras que Abraxas Capital retiró unos 392 millones de dólares.
Al mismo tiempo, los fondos comunes de stablecoin USDT y USDC en Aave V3 alcanzaron el 100% de utilización. Esto significa que los fondos son практически imposibles de retirar: a partir del lunes por la mañana, solo unos 2.500 dólares estaban disponibles para su retirada del fondo común de USDT de 2.870 millones de dólares. El protocolo congeló los mercados de rsETH, así como ciertas operaciones de wETH a través de múltiples redes, para evitar que se propague un mayor riesgo.
La magnitud del incidente Kelp está directamente relacionada con la forma en que está estructurado DeFi. El token rsETH se utilizaba en múltiples servicios: como garantía, como fuente de liquidez y como parte de estrategias de negociación. Según los analistas, al menos nueve protocolos tenían exposición directa o indirecta a este activo y se vieron obligados a interrumpir sus operaciones tras el ataque.
Esta situación pone de relieve una característica esencial de DeFi: la interconexión de los protocolos. Un único fallo en la infraestructura, en este caso un puente entre cadenas, provocó problemas en múltiples partes del ecosistema: desde la liquidez hasta los préstamos. Esta interdependencia es lo que convierte un fallo aislado en una crisis sistémica.
Al final, el hackeo de Kelp no fue sólo un incidente aislado, sino un claro ejemplo de lo rápido que puede propagarse el riesgo por todo el ecosistema DeFi. El uso del mismo activo en múltiples protocolos aumenta la eficiencia del capital, pero también hace que el mercado sea más vulnerable a los fallos en cascada. Incluso un solo exploit puede desencadenar escasez de liquidez, deudas incobrables y pérdida de confianza entre varios actores importantes.