El BCE mantiene los tipos en el 2,25% mientras el petróleo eleva los riesgos de inflación
El Banco Central Europeo mantuvo los tipos de interés sin cambios el jueves, haciendo una pausa tras su incremento de junio mientras los funcionarios evalúan cómo afectarán las renovadas hostilidades en Oriente Medio a los costes energéticos y a la inflación. La decisión deja la tasa de depósito en el 2,25% y traslada la atención a septiembre, cuando los responsables de la política monetaria dispondrán de datos económicos adicionales y previsiones actualizadas.
Destacados
- El BCE mantuvo su tasa de depósito en el 2,25%.
- La inflación se moderó al 2,8% en junio.
- El crudo Brent subió a unos 98 dólares por barril.
- Septiembre sigue siendo la principal ventana para otra subida de tipos.
Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.
Según Bloomberg, el BCE mantuvo un enfoque de reunión a reunión y evitó señalar una senda fija para los costes de los préstamos. Los mercados siguen esperando otra subida de un cuarto de punto en septiembre, seguida de la posibilidad de un mayor endurecimiento antes de finales de año, a medida que los responsables de la política monetaria vigilan la duración del choque energético y su efecto más amplio en los precios.
Los precios del petróleo complican las perspectivas de la política monetaria
La pausa se produce tras una subida de tipos de 25 puntos básicos en junio, cuando el BCE se convirtió en uno de los primeros grandes bancos centrales en responder directamente a la presión inflacionista vinculada a la guerra de Irán. El movimiento de junio elevó la tasa de depósito del 2% al 2,25%.
Desde entonces, los mercados energéticos han seguido volátiles. El crudo Brent subió a unos 98 dólares el barril el jueves después de que los nuevos combates y los ataques a dos petroleros saudíes cerca del estrecho de Bab al-Mandeb plantearan dudas sobre las rutas de exportación alternativas desde el Golfo. El petróleo cotizaba cerca de los 76 dólares antes de la ruptura de un acuerdo de alto el fuego a principios de julio.
La inflación de la zona euro se ralentizó hasta el 2,8% en junio desde el 3,2% de mayo, aliviando la presión inmediata para otra subida. Sin embargo, el encarecimiento de los combustibles y el transporte podría extenderse a los alimentos, los servicios y los bienes manufacturados si el conflicto continúa.
Septiembre surge como el próximo punto de decisión
La reunión de septiembre ofrecerá al BCE dos lecturas mensuales adicionales de inflación, encuestas empresariales y nuevas proyecciones de los expertos. Su previsión de referencia de junio situaba la inflación media en el 3% en 2026, antes de ralentizarse hasta el 2,3% en 2027 y volver al objetivo del 2% en 2028. Se preveía que la inflación subyacente se mantuviera por encima del objetivo durante todo el periodo de previsión.
Los mercados de bonos y divisas mostraron una respuesta limitada a la decisión. El rendimiento del Bund alemán a 10 años se mantuvo cerca del 3,19%, cerca de su nivel más alto desde 2011, mientras que el euro cotizó en torno a 1,1390 dólares.
El riesgo energético mantiene al BCE en alerta
La decisión refleja un difícil equilibrio entre la ralentización de la inflación general y el peligro de otro choque sostenido de los precios de la energía. Con el petróleo acercándose a los 100 dólares y la previsión de inflación de junio ya elevada al 3%, el BCE ha mantenido abierta la opción de un mayor endurecimiento sin comprometerse de antemano.
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