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Pero guardamos todo 🙂.
Las acciones de empresas espaciales han captado la atención de los inversores. El interés en el sector se ha fortalecido no solo por la exitosa misión lunar de la NASA, sino también por la creciente demanda de comunicaciones por satélite, navegación, tecnologías de defensa e infraestructura espacial. El mercado ve cada vez más a estas empresas no como una apuesta futurista, sino como un área prometedora para la inversión a largo plazo.
Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.
El S&P Kensho Global Space Index, que sigue a empresas globales involucradas en viajes y exploración espacial, subió a 437 puntos. Durante el último año, su rentabilidad superó el 92%, convirtiendo al sector espacial en una de las áreas temáticas más destacadas del mercado.
Este rendimiento demuestra que el interés de los inversores se ha extendido más allá de una o dos empresas conocidas hacia una amplia gama de actores públicos en la industria. El índice incluye decenas de negocios de diferentes segmentos, incluyendo comunicaciones por satélite, equipos aeroespaciales, soluciones de defensa y servicios para misiones espaciales.
Uno de los principales motores del creciente interés en el sector fue la misión Artemis II de la NASA, el primer vuelo tripulado a la Luna en más de 50 años. La nave Orion, con cuatro astronautas a bordo, voló alrededor del satélite natural de la Tierra antes de regresar. La misión recopiló datos e imágenes únicos, convirtiéndose en una prueba importante antes de las próximas etapas del programa Artemis, que incluyen un futuro alunizaje de astronautas.
El segundo factor son las expectativas en torno a una posible IPO de SpaceX, la empresa de Elon Musk y el principal actor privado en lanzamientos espaciales. Según el WSJ, SpaceX planea debutar en el Nasdaq el 12 de junio de 2026, aunque la fecha aún podría cambiar.
Los presupuestos gubernamentales también están proporcionando apoyo adicional al sector. La administración de EE. UU. ha asignado 71.000 millones de dólares para la Fuerza Espacial de EE. UU. en el presupuesto de 2027, un 77% más que el año anterior. Mientras tanto, la Agencia Espacial Europea recibirá una cifra récord de 25.900 millones de dólares para los próximos tres años.
Pero el sector de las empresas espaciales no es solo SpaceX. Aquí se pueden identificar varios grupos de actores: algunos desarrollan plataformas de cohetes y servicios de lanzamiento, mientras que otros construyen satélites, módulos de aterrizaje lunar, sistemas de comunicación, sistemas de navegación y herramientas de procesamiento de datos.
En el segmento de lanzamientos, Rocket Lab y Firefly Aerospace están atrayendo la atención. Las acciones de Rocket Lab han subido un 76% desde principios de año, mientras que Firefly Aerospace ha subido un 75%. Ambas empresas desarrollan plataformas de cohetes y servicios de lanzamiento de satélites, pero operan en un mercado extremadamente competitivo donde la fiabilidad del lanzamiento, los costes de la misión y la capacidad de escalar la producción son cruciales.
Intuitive Machines destaca por separado, con sus acciones subiendo un 102% desde principios de año. La empresa no produce sus propios cohetes, sino que opera en el segmento de misiones lunares, módulos de aterrizaje, naves de carga y servicios para la NASA. Este perfil la convierte en un ejemplo de negocio que puede beneficiarse no de los lanzamientos en sí, sino de la demanda de soluciones para futuras misiones y operaciones más allá de la órbita terrestre baja.
Otra área es la de datos satelitales y observación de la Tierra. Aquí, los inversores vigilan a Planet Labs y BlackSky: sus acciones han subido un 110% y un 102% desde principios de año, respectivamente. Estas empresas recopilan y analizan datos geoespaciales para empresas, gobiernos y el sector de defensa, mientras se forma una cadena de suministro más amplia a su alrededor, desde fabricantes de equipos y componentes hasta empresas involucradas en comunicaciones, navegación y procesamiento de datos.
Según el Foro Económico Mundial y McKinsey, la economía espacial global podría crecer hasta los 1,8 billones de dólares para 2035. El crecimiento se verá respaldado no solo por los lanzamientos y las comunicaciones por satélite, sino también por los servicios de navegación, las necesidades de defensa, la logística, el transporte, las comunicaciones digitales y otras industrias que requieren datos e infraestructura desde el espacio.
Sin embargo, el rápido ascenso de las acciones no elimina los riesgos. Muchas empresas del sector siguen sin ser rentables y dependen de futuros contratos, lanzamientos exitosos, apoyo gubernamental y su capacidad para convertir proyectos tecnológicos en ingresos sostenibles. Cualquier retraso en una misión, fallo técnico, revisión presupuestaria o deterioro en el sentimiento del mercado podría golpear rápidamente las valoraciones de dichas empresas.
Es por eso que el sector espacial ya no parece solo una apuesta especulativa sobre el futuro lejano, sino un tema de inversión de pleno derecho. Aun así, elegir a los ganadores será difícil: el mercado crece rápido, la competencia se intensifica y los líderes de hoy no necesariamente mantendrán sus posiciones dentro de unos años.