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Pero guardamos todo 🙂.
Hoy, Estados Unidos ha entrado en un cierre de gobierno: la administración federal ha quedado paralizada después de que el Congreso no llegara a un acuerdo sobre un proyecto de ley de financiación. Esto se ha convertido en un nuevo reto tanto para la economía mundial como para el mercado de criptomonedas. La cuestión clave es si Bitcoin demostrará su condición de "oro digital" durante esta crisis política, o si sus vulnerabilidades saldrán a la superficie.
"Los cierres no son solo obstáculos burocráticos: son un golpe para la confianza en la economía estadounidense", señaló el ex secretario del Tesoro Larry Summers.El 1 de octubre de 2025, Estados Unidos entró oficialmente en un nuevo cierre, el primero desde 2018-2019. El motivo fueron los fuertes desacuerdos entre republicanos y demócratas sobre la sanidad y el gasto social. Los legisladores no lograron llegar a un compromiso, y el gobierno entró efectivamente en "pausa"."
Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.
Los índices bursátiles estadounidenses también reaccionaron negativamente: los futuros del S&P 500 y del Nasdaq abrieron a la baja. Los mercados empezaron a descontar una mayor volatilidad y una menor confianza en las previsiones a corto plazo. En estas condiciones, cualquier acontecimiento macroeconómico adquiere una importancia desmesurada y puede desencadenar fuertes fluctuaciones. El cierre creó un entorno en el que la volatilidad se convierte en norma, obligando a los inversores a actuar con mayor cautela.
Sin embargo, la inestabilidad general también provocó un mayor comportamiento especulativo. La ausencia de nuevos indicadores macroeconómicos hizo que el mercado fuera especialmente sensible a los rumores y a los acontecimientos locales. La situación se vio agravada por la reducción de las operaciones de los reguladores: tanto la SEC como la CFTC pasaron a tener una capacidad limitada, amenazando con retrasos en la revisión de las solicitudes de ETF al contado y otras iniciativas relacionadas con las criptomonedas. Para el sector, esto crea un clima de incertidumbre y corre el riesgo de ralentizar el desarrollo hasta que el Gobierno reanude su funcionamiento normal.
Aunque el camino hacia el pleno reconocimiento como "oro digital" aún no ha concluido, los primeros días de la crisis demostraron que Bitcoin y Ethereum pueden mantener sus posiciones incluso bajo una fuerte presión política. Esto refuerza el interés de quienes buscan nuevas formas de protección del capital.
La cuestión clave ahora es cuánto durará el cierre. Si la crisis se resuelve en unos días, el impacto en el mercado puede seguir siendo limitado, y la atención se desplazará rápidamente a otros motores. Pero un estancamiento prolongado podría tener consecuencias más graves, desde erosionar la confianza en la economía estadounidense hasta acelerar las entradas de capital en las criptodivisas. Como ha subrayado Vitalik Buterin, las criptomonedas suelen actuar como barómetro de la confianza en el sistema: cuando las instituciones tradicionales fallan, crece la demanda de alternativas. Por eso, el cierre actual no es sólo un acontecimiento político, sino también una señal importante para el futuro de toda la industria de las criptomonedas.