USDT desafía a las monedas nacionales: Por qué las stablecoins ganan tracción

USDT desafía a las monedas nacionales: Por qué las stablecoins ganan tracción
USDT en lugar de monedas nacionales: cómo las stablecoins sustituyen al dinero en Venezuela y más allá

¿Pueden las stablecoins sustituir a las monedas nacionales? Los venezolanos creen que sí. La hiperinflación, los controles de divisas y el colapso de la confianza en los bancos han convertido a USDT en el medio de pago de facto en el país. Pero este caso va mucho más allá de una sola economía. El creciente uso de activos digitales plantea una cuestión importante: ¿qué ocurrirá con las monedas tradicionales si millones de personas en todo el mundo se pasan a las stablecoins?

Venezuela: cuando blockchain sustituye al banco central

En 2025, USDT sustituyó al bolívar en Venezuela. Los precios en tiendas y servicios se cotizan cada vez más no según la tasa oficial, sino según las cotizaciones Binance P2P, y los lugareños se refieren ahora a la stablecoin como el "dólar Binance" En un contexto de hiperinflación que supera el 229%, incluso los pagos cotidianos en la moneda nacional se han vuelto imposibles.

Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.

¿Cómo se ve esto en la práctica? El proceso es sencillo: el vendedor actualiza el tipo de cambio en Binance, el comprador escanea un código QR vinculado a una dirección TRC-20 y la transacción se completa en cuestión de segundos. La mayoría de las operaciones tienen lugar en la red Tron, donde las comisiones por transacción son mínimas. Los recibos muestran ahora cantidades en "dólares Binance" porque la formación de precios se ha desprendido del bolívar y se ha trasladado a la blockchain.

El sistema financiero del país se ha trasladado al ámbito digital. El gobierno no ha legalizado formalmente el uso de stablecoins, pero tampoco las restringe, reconociendo tácitamente su papel en el funcionamiento de la economía. Según los analistas, en 2024 casi la mitad de las transferencias nacionales inferiores a 10.000 dólares ya se realizaban en stablecoins, y la actividad en la cadena se había duplicado.

Necesidad económica y hábito digital

El cambio hacia las stablecoins puede explicarse por una combinación de tres factores: inflación destructiva, controles de capital y conveniencia tecnológica. En un país donde la inflación mensual supera el 20% y los dólares en efectivo escasean debido a las sanciones, los activos digitales se han convertido en una alternativa natural.

El economista Joseph Salerno, del Instituto Mises, explica: "Cuando un gobierno destruye la confianza en su propio dinero, la sociedad busca inevitablemente una moneda más dura. Y si esa moneda dura está disponible en forma digital, la transición se produce de forma instantánea" La infraestructura blockchain ha sustituido al sistema bancario. Binance, OKX y Tron se han convertido en nuevos canales de liquidez, mientras que los teléfonos inteligentes sirven como cajas registradoras personales. Para millones de personas, USDT no es una inversión, sino el equivalente a un salario, unos ahorros y una cuenta corriente, todo a la vez.

Entre el control y el reconocimiento

El gobierno venezolano no puede reconocer oficialmente las criptomonedas como moneda de curso legal sin socavar su control sobre la emisión de dinero, pero tampoco puede prohibir lo que se ha convertido en la columna vertebral de la actividad del mercado. La petrolera estatal PDVSA ya acepta pagos en USDT para eludir las sanciones, mientras que empresas y autónomos utilizan stablecoins para pagar bonos y honorarios.

Aunque en 2024 las autoridades prohibieron la minería de criptomonedas para proteger la red eléctrica, el uso de USDT se mantuvo sin restricciones. La economía existe en una "zona gris", donde las criptodivisas no están reconocidas oficialmente, pero de facto mantienen la circulación nacional. La líder opositora María Corina Machado ha calificado el Bitcoin y las stablecoins como "un salvavidas para los ciudadanos aislados del sistema financiero global."

Un fenómeno global: la dolarización 2.0

El caso venezolano es sólo un ejemplo de una tendencia mundial más amplia. El economista y columnista Noah Smith señala:
"USDT no debilita el dólar, sino que lo fortalece. En
efecto, Tether está exportando la dolarización a la cadena de bloques, transformando el dólar en una herramienta universal, independientemente de la geografía o las sanciones.

Para los países en desarrollo, es una salida al caos monetario. Para Estados Unidos, representa un suave refuerzo del liderazgo financiero mundial. Pero para Europa, la situación parece más alarmante. El Banco Central Europeo ya ha advertido de que la adopción masiva de stablecoins podría "socavar la soberanía monetaria" y debilitar el control sobre la oferta monetaria. Así pues, el proyecto del euro digital se ve menos como una innovación y más como una respuesta al auge de las stablecoins privadas.

Nuevos riesgos: el dinero privado sustituye al público

A pesar de su resistencia a la inflación, las stablecoins siguen siendo vulnerables: dependen de emisores y plataformas tecnológicas. Empresas como Tether no están totalmente sujetas a la regulación gubernamental, y su transparencia suele plantear dudas. Si se quebrara la confianza en el emisor, las consecuencias podrían parecerse a las de una crisis bancaria, pero a escala digital.

Además, la adopción generalizada de stablecoins desplaza el poder financiero de los bancos centrales a las empresas privadas y las bolsas. Esto marca una nueva forma de dependencia global: en lugar del dólar estadounidense como moneda política, el mundo tiene ahora el dólar Tether, un instrumento financiero controlado por las empresas, no por los gobiernos.

El dólar digital como espejo del futuro

El fenómeno USDT en Venezuela demuestra que las stablecoins han superado su estatus de nicho. Se están convirtiendo en parte de las economías cotidianas, sustituyendo a las monedas nacionales en las que los gobiernos han perdido la confianza. No se trata de una revolución contra el dólar, sino de su evolución: una dolarización de nueva generación, digital y sin fronteras.

Para Estados Unidos, este proceso afirma el dominio de su moneda bajo una nueva forma. Para Europa, es una señal de alarma de la erosión del control. Como dijo el premio Nobel Friedrich Hayek en 1976:

"Ya no podemos confiar a los gobiernos el monopolio del dinero.
Medio siglo después, esas palabras suenan menos a profecía que a descripción de la realidad. El mercado ya está creando su propio dinero: flexible, tecnológico e independiente. Sin embargo, la libertad financiera viene acompañada de un nuevo tipo de dependencia: de algoritmos, emisores e infraestructuras que no han sido elegidos por el pueblo ni están sujetos a la legislación nacional.

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