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Pero guardamos todo 🙂.
¿Pueden las stablecoins sustituir a las monedas nacionales? Los venezolanos creen que sí. La hiperinflación, los controles de divisas y el colapso de la confianza en los bancos han convertido a USDT en el medio de pago de facto en el país. Pero este caso va mucho más allá de una sola economía. El creciente uso de activos digitales plantea una cuestión importante: ¿qué ocurrirá con las monedas tradicionales si millones de personas en todo el mundo se pasan a las stablecoins?
Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.
¿Cómo se ve esto en la práctica? El proceso es sencillo: el vendedor actualiza el tipo de cambio en Binance, el comprador escanea un código QR vinculado a una dirección TRC-20 y la transacción se completa en cuestión de segundos. La mayoría de las operaciones tienen lugar en la red Tron, donde las comisiones por transacción son mínimas. Los recibos muestran ahora cantidades en "dólares Binance" porque la formación de precios se ha desprendido del bolívar y se ha trasladado a la blockchain.
El sistema financiero del país se ha trasladado al ámbito digital. El gobierno no ha legalizado formalmente el uso de stablecoins, pero tampoco las restringe, reconociendo tácitamente su papel en el funcionamiento de la economía. Según los analistas, en 2024 casi la mitad de las transferencias nacionales inferiores a 10.000 dólares ya se realizaban en stablecoins, y la actividad en la cadena se había duplicado.
El economista Joseph Salerno, del Instituto Mises, explica: "Cuando un gobierno destruye la confianza en su propio dinero, la sociedad busca inevitablemente una moneda más dura. Y si esa moneda dura está disponible en forma digital, la transición se produce de forma instantánea" La infraestructura blockchain ha sustituido al sistema bancario. Binance, OKX y Tron se han convertido en nuevos canales de liquidez, mientras que los teléfonos inteligentes sirven como cajas registradoras personales. Para millones de personas, USDT no es una inversión, sino el equivalente a un salario, unos ahorros y una cuenta corriente, todo a la vez.
Aunque en 2024 las autoridades prohibieron la minería de criptomonedas para proteger la red eléctrica, el uso de USDT se mantuvo sin restricciones. La economía existe en una "zona gris", donde las criptodivisas no están reconocidas oficialmente, pero de facto mantienen la circulación nacional. La líder opositora María Corina Machado ha calificado el Bitcoin y las stablecoins como "un salvavidas para los ciudadanos aislados del sistema financiero global."
"USDT no debilita el dólar, sino que lo fortalece. Enefecto, Tether está exportando la dolarización a la cadena de bloques, transformando el dólar en una herramienta universal, independientemente de la geografía o las sanciones.
Para los países en desarrollo, es una salida al caos monetario. Para Estados Unidos, representa un suave refuerzo del liderazgo financiero mundial. Pero para Europa, la situación parece más alarmante. El Banco Central Europeo ya ha advertido de que la adopción masiva de stablecoins podría "socavar la soberanía monetaria" y debilitar el control sobre la oferta monetaria. Así pues, el proyecto del euro digital se ve menos como una innovación y más como una respuesta al auge de las stablecoins privadas.
Además, la adopción generalizada de stablecoins desplaza el poder financiero de los bancos centrales a las empresas privadas y las bolsas. Esto marca una nueva forma de dependencia global: en lugar del dólar estadounidense como moneda política, el mundo tiene ahora el dólar Tether, un instrumento financiero controlado por las empresas, no por los gobiernos.
Para Estados Unidos, este proceso afirma el dominio de su moneda bajo una nueva forma. Para Europa, es una señal de alarma de la erosión del control. Como dijo el premio Nobel Friedrich Hayek en 1976:
"Ya no podemos confiar a los gobiernos el monopolio del dinero.Medio siglo después, esas palabras suenan menos a profecía que a descripción de la realidad. El mercado ya está creando su propio dinero: flexible, tecnológico e independiente. Sin embargo, la libertad financiera viene acompañada de un nuevo tipo de dependencia: de algoritmos, emisores e infraestructuras que no han sido elegidos por el pueblo ni están sujetos a la legislación nacional.