Eurozona acelera su inflación preliminar de marzo por la energía
Eurostat publica este martes que la inflación preliminar de la eurozona sube al 2,5% interanual en marzo, frente al 1,9% de febrero, en un repunte vinculado al encarecimiento energético y ligeramente inferior al 2,6% que esperaba el mercado. El dato mantiene la presión sobre el Banco Central Europeo, aunque la moderación de la tasa subyacente al 2,3% limita por ahora las señales de contagio a otros componentes.
Destacados
- La inflación general de la eurozona repunta en marzo, impulsada por energía con alzas del 6,8% mensual y 4,9% interanual en ese componente.
- La inflación subyacente baja al 2,3%, mientras la presión energética reaviva debates sobre posibles subidas de tipos del BCE y decisiones divididas para abril.
- Proyecciones de Capital Economics ven inflación general cercana al 4% para finales de 2026, con riesgos de segunda ronda y previsión del BCE del 2,6% bajo presión.
Repunte energético y señales mixtas en marzo
El avance preliminar de marzo refleja el mayor salto de la inflación general desde 2022, con la energía como principal foco de atención dentro del desglose inicial. Ese componente registra un aumento del 6,8% mensual y del 4,9% interanual, mientras varias firmas de análisis apuntan al encarecimiento del petróleo y de los combustibles como principal motor del movimiento. Capital Economics estima que la inflación de los carburantes pasa de tasas negativas a niveles próximos al 12%, y los analistas de ING sitúan el alza de la gasolina cerca del 15% en el último mes.
En cambio, la inflación subyacente, que excluye energía, alimentos, alcohol y tabaco, baja una décima hasta el 2,3%. También los servicios ofrecen una señal más favorable, con un repunte mensual del 0,3% y una desaceleración de dos décimas en la tasa interanual, hasta el 3,2%. Ese comportamiento resulta relevante para el BCE, porque los servicios siguen siendo una referencia clave para medir la persistencia de las presiones salariales y la posible transmisión del shock energético.
Parte del menor impacto inmediato en la energía responde, según economistas de Commerzbank citados en el texto, a rebajas fiscales aplicadas en España e Italia para amortiguar el encarecimiento. ING añade que la inflación del gas y la electricidad solo aumenta de forma limitada por ahora, y que su máximo probablemente no llega hasta el verano. Eurostat publicará a mediados de mes un desglose más completo, que permitirá verificar la intensidad del repunte por cada partida energética.
Presión para el BCE y divergencia en el mercado
La publicación reaviva el debate sobre si el BCE sube los tipos ya en su reunión de abril o si espera a tener más evidencia sobre la duración del conflicto en Oriente Medio y su efecto sobre los precios. Fabio Panetta, gobernador del Banco de Italia, afirma este martes que será fundamental vigilar de cerca las expectativas y evitar una espiral de precios y salarios, manteniendo al mismo tiempo una política monetaria proporcionada. El mercado llega a descontar en los últimos días hasta tres subidas antes de final de año, lo que situaría el tipo de depósito en el 2,75% en diciembre.
Los datos nacionales preliminares muestran además un repunte bastante extendido en las principales economías de la región. Alemania registra una inflación del 2,7%, España ronda el 3,3%, Francia sube al 1,7% e Italia se acelera hacia el 1,7%. Esa amplitud refuerza la idea de que el encarecimiento energético ya se traslada al bloque, aunque con distinta intensidad según país.
Al mismo tiempo, dentro del Consejo de Gobierno persisten mensajes divergentes. Algunos miembros dejan entrever una subida en abril, mientras otros piden cautela; entre ellos, Isabel Schnabel sostiene que el banco no debe precipitarse ni sobrerreaccionar. El resultado es una decisión muy abierta, en un contexto en el que el IPC de abril se publica el mismo día de la reunión, el 30 de abril.
Escenarios de inflación y riesgos de segunda ronda
Las casas de análisis difieren sobre la magnitud del repunte que todavía puede producirse durante el año. Capital Economics sostiene que la inflación general puede acercarse al 4% a finales de 2026 y que la subyacente puede aproximarse al 3%, un escenario que, a su juicio, bastaría para justificar algunas subidas moderadas de tipos. Commerzbank, por su parte, advierte de que el encarecimiento actual de la energía y los fertilizantes termina filtrándose con retraso al resto de componentes, incluidos los alimentos.
Otros analistas matizan que el BCE dispone de herramientas limitadas frente a un shock de oferta. Natixis IM Solutions señala que el banco central afronta el riesgo de efectos de segunda ronda en manufacturas y servicios, pero también recuerda que el episodio actual difiere del de 2022 porque, por ahora, afecta sobre todo a los precios energéticos y no tanto a las cantidades disponibles. Esa distinción condiciona la respuesta monetaria y explica parte de la cautela que sigue presente entre varios responsables del eurobanco.
Con todo, el encarecimiento del petróleo y del gas ya pone en cuestión la previsión del BCE de una inflación media del 2,6% este año. El propio texto apunta que, en un escenario extremo, el alza de los precios podría alcanzar un máximo del 6,3% en 2027. Para la eurozona, el dato preliminar de marzo no resuelve el debate, pero sí confirma que la energía vuelve a marcar el pulso de la política monetaria y de las expectativas del mercado.
Previamente informamos sobre cómo la guerra en Oriente Medio ya estaba elevando el riesgo de una inflación más persistente en Europa, con el encarecimiento concentrado en energía, transporte y algunos insumos agrícolas. Nuestro artículo también destacaba la vulnerabilidad asociada al estrecho de Ormuz y el potencial efecto en crecimiento, además de la presión adicional que podrían introducir las expectativas de tipos en la eurozona.
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