Deutsche Bank ajusta carteras y mantiene su apuesta por tecnología y renta fija

Deutsche Bank ajusta carteras y mantiene su apuesta por tecnología y renta fija
Deutsche Bank refuerza su apuesta

Rosa Duce, directora de inversiones de Deutsche Bank en España, afirma en un coloquio de los XII Premios de Inversión de elEconomista.es que el conflicto en Irán sigue condicionando el mercado, aunque los fundamentales y los resultados empresariales continúan siendo relevantes para la asignación de activos. La directiva sostiene que el impacto inflacionario inicial es menor de lo previsto y que el principal riesgo a corto plazo se concentra en una moderación del crecimiento. En este contexto, la entidad solo reduce su sobreponderación en emergentes asiáticos hasta niveles neutrales y mantiene sin grandes cambios el resto de sus carteras.

Destacados

  • Deutsche Bank reduce su sobreponderación en mercados emergentes asiáticos a posición neutral por su vulnerabilidad energética y mantiene preferencia por tecnología y pymes en EE. UU.
  • La entidad recomienda una cartera con aproximadamente 15% en deuda pública, el resto en renta fija de calidad y mantiene exposición al oro como diversificador ante la volatilidad.
  • La cautela sobre Asia contrasta con una visión más positiva sobre Europa y Estados Unidos, subrayando la importancia de ajustar la asignación geográfica por la incertidumbre geopolítica.

Estrategia de inversión ante tipos altos e incertidumbre

Duce señala que la economía llegaba a este episodio geopolítico con una base más sólida que en otras etapas, con previsiones favorables para Europa, Estados Unidos y una mejora en China. A su juicio, la inflación sigue mostrando una trayectoria más contenida de lo que el mercado temía inicialmente, aunque admite que el conflicto introduce cambios en las expectativas de política monetaria. También advierte de que el crecimiento puede resentirse en el corto plazo en algunas décimas.

La responsable de inversiones explica que Deutsche Bank recomienda calma desde el inicio de la crisis y evita cambios drásticos en cartera. En su análisis, ninguna de las partes tiene interés en una guerra prolongada, lo que favorece la expectativa de una tregua y una reacción de alivio en los mercados. Aun así, considera difícil que el petróleo regrese a los niveles previos al conflicto, por lo que el punto de partida económico ya cambia.

El único ajuste aplicado por la entidad es la reducción de su sobreponderación en mercados emergentes, en especial en Asia, hasta una posición neutral. La decisión responde a la dependencia energética de esas economías y a la necesidad de revisar su exposición en un escenario de mayor tensión sobre materias primas. En paralelo, el banco mantiene su preferencia por tecnología y pequeñas y medianas empresas en Estados Unidos, así como por industria y consumo cíclico en Europa, con el sesgo defensivo todavía presente.

IA, renta fija y oro centran la construcción de cartera

En el debate, Joaquín Gómez apunta que el foco del mercado se ha desplazado desde las dudas sobre la inteligencia artificial hacia la evolución de la guerra. Pese a ello, ambos coinciden en que el rally ligado a la IA sigue vigente y que todavía no muestra una fecha clara de agotamiento. Duce descarta una comparación directa con el año 2000 y subraya que las compañías líderes del sector ya cuentan con negocios sólidos, ingresos elevados y fuertes planes de inversión.

Sobre la renta fija, la ejecutiva considera que la deuda pública y la deuda corporativa de calidad vuelven a ser el núcleo de una cartera conservadora porque ofrecen cupones atractivos. Su planteamiento pasa por asignar alrededor de un 15% a deuda pública y el resto a renta fija de calidad, complementada con algo de renta variable en euros y en Estados Unidos, sin asumir riesgo de divisa para el perfil más prudente. Esta visión se apoya en la expectativa de que los tipos no suban de forma excesiva.

En cuanto al oro, Duce indica que el metal pierde parte de su atractivo táctico como refugio por el aumento de las rentabilidades reales, aunque conserva demanda estructural. Según explica, los bancos centrales emergentes han vendido parte de sus reservas para defender sus divisas frente al dólar, pero el interés de inversores minoristas e institucionales sigue activo. Por ello, Deutsche Bank mantiene su exposición al oro como elemento diversificador dentro de las carteras.

Impacto sobre los mercados europeos y la asignación regional

La lectura de Deutsche Bank sugiere que la geopolítica domina el corto plazo, pero no elimina la importancia del análisis de beneficios y valoraciones. En Europa, esta combinación favorece una mirada selectiva hacia sectores industriales y de consumo cíclico, mientras los negocios defensivos siguen aportando estabilidad. En Estados Unidos, el respaldo al consumo interno mantiene el atractivo de segmentos tecnológicos y de pequeñas y medianas compañías.

Para los inversores, el mensaje central es que la guerra altera precios energéticos, expectativas macroeconómicas y flujos regionales, pero no obliga a una salida generalizada del riesgo. La firma opta por ajustes limitados y por una cartera equilibrada entre renta fija, renta variable y activos diversificadores. Ese enfoque refleja una estrategia de preservación de capital con capacidad para capturar oportunidades sectoriales en ambos lados del Atlántico.

En el plano regional, la cautela sobre Asia contrasta con una visión más constructiva sobre Europa y Estados Unidos. La dependencia energética de varios mercados emergentes introduce más vulnerabilidad en un entorno de crudo más alto. De este modo, la asignación geográfica gana peso como herramienta de gestión frente a un escenario que sigue marcado por la incertidumbre geopolítica.

Anteriormente informamos sobre las compras masivas de deuda soberana en la eurozona tras la prórroga de dos semanas en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. En ese contexto, la caída de las rentabilidades y el estrechamiento de las primas de riesgo reflejaron un alivio temporal del riesgo energético ligado al Estrecho de Ormuz y una moderación de las expectativas de nuevas subidas de tipos del BCE. Aun así, señalamos que el movimiento era táctico y dependía de que la distensión se consolidara.

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