Funcas recorta su previsión para España y anticipa una desaceleración del PIB al 2,2% en 2026

Funcas recorta su previsión para España y anticipa una desaceleración del PIB al 2,2% en 2026
Funcas rebaja previsión PIB

La economía española entra en 2026 con un menor impulso de crecimiento en un entorno internacional deteriorado por la guerra de Irán. Funcas mantiene que el PIB avanzará un 2,2% este año si la crisis bélica es transitoria y prevé una nueva moderación al 1,8% en 2027.

Destacados

  • Funcas recorta la previsión de crecimiento del PIB de España para 2026 al 2,2% y estima un 1,8% para 2027 por menor impulso de la demanda interna.
  • La previsión de inflación media de Funcas se sitúa en 3,3% para 2026 y 2,4% para 2027, pero podría alcanzar 4% si la guerra se prolonga.
  • Funcas espera que el Banco Central Europeo eleve los tipos de interés al 2% en junio y al 2,5% en septiembre, con posible tercera subida.

Previsiones de crecimiento e inflación para 2026 y 2027

Según ha explicado Funcas al presentar este miércoles sus previsiones para 2026 y 2027 y según informa El Economista, la actividad en España sigue en fase expansiva, pero pierde fuerza frente a la estimación de febrero. La fundación rebaja en dos décimas su pronóstico para 2026 y sitúa el avance del PIB en el 2,2%, mientras para 2027 calcula un crecimiento del 1,8%.

El principal apoyo de la economía sigue siendo la demanda interna, con una aportación prevista de 2,6 puntos, aunque este motor se debilita por el impacto de la inflación sobre el poder adquisitivo. Funcas considera que el buen comportamiento del mercado laboral y de sectores como la construcción sostiene todavía una cierta inercia de crecimiento, a la que también podrían sumarse un mayor flujo turístico por el desvío desde otros destinos afectados por la guerra y un repunte de las importaciones ligado a la ofensiva comercial de China.

La evolución del sector exterior es menos favorable. Carlos Ocaña, director general de Funcas, señala que el PIB crece una décima en el primer trimestre de 2026, en un contexto cercano al estancamiento, y advierte de que la debilidad de los principales socios comerciales de España, especialmente en la eurozona, resta dinamismo a las exportaciones de bienes; en conjunto, el sector exterior detrae cuatro décimas al crecimiento.

Funcas también prevé una desaceleración de la inversión por la incertidumbre derivada del conflicto. En precios, Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas, estima una inflación media del 3,3% en 2026 y del 2,4% en 2027, aunque avisa de que un escenario de guerra prolongada elevaría la tasa media al 4% y reduciría el crecimiento esperado del PIB al 1,8% en 2026.

Impacto de la guerra y de la política económica

La fundación vincula el mayor riesgo para la economía al encarecimiento de la energía y a su traslado al conjunto de los precios. Torres sostiene que, si el conflicto es transitorio, hogares y empresas mantienen el gasto y reducen ahorro, pero insiste en que se trata de un escenario tensionado y sujeto a cambios bruscos.

Sobre las medidas anticrisis aprobadas por el Gobierno el mes pasado, Funcas calcula que pueden restar algunas décimas a la inflación si se mantienen hasta octubre. Si se retiran en junio, como está previsto, la inflación subiría tres décimas adicionales, aunque la entidad cuestiona las medidas generalizadas y defiende ayudas focalizadas en los sectores más afectados y en los colectivos más vulnerables.

Ocaña y Torres consideran además que las rebajas fiscales agravan el déficit, benefician a contribuyentes que no las necesitan y luego son difíciles de revertir. En política monetaria, Funcas espera dos ajustes próximos del Banco Central Europeo, con los tipos de interés en el 2% en junio y en el 2,5% en septiembre, aunque Torres no descarta una tercera subida.

La entidad concluye que tanto España como Europa necesitan preservar capacidad de reacción y mayor autonomía ante nuevos shocks externos. Ese diagnóstico refuerza la idea de que el ciclo expansivo continúa, pero con un margen cada vez menor frente al deterioro del contexto geopolítico y comercial.

En nuestra publicación anterior, analizamos la fuerte caída de los precios del petróleo, con descensos acusados del Brent y del WTI tras aumentar las expectativas de un acuerdo marco entre Estados Unidos e Irán. Explicamos que, después de meses de subidas ligadas a las tensiones en el Golfo Pérsico y a las disrupciones en rutas clave como el estrecho de Ormuz, cualquier señal de distensión puede provocar correcciones abruptas y mantener la volatilidad. Ese contexto ayuda a entender por qué el componente energético sigue siendo un canal relevante de transmisión de shocks geopolíticos hacia la inflación y la actividad.

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