Banco de España advierte que el menor tamaño de las promotoras frena la oferta de vivienda en España
La oferta residencial española sigue mostrando una capacidad limitada para responder al aumento de la demanda y de los precios, en un contexto de baja productividad, rentabilidades contenidas y obstáculos administrativos. El desequilibrio entre hogares y nuevas viviendas alcanza unas 750.000 unidades entre 2021 y 2025, con una concentración destacada en Madrid, Barcelona, Alicante, Valencia, Murcia y Málaga.
Destacados
- El Banco de España reporta que el déficit acumulado entre creación de hogares y nuevas viviendas llega a 750.000 unidades entre 2021 y 2025, concentrándose más de la mitad en Madrid, Barcelona, Alicante, Valencia, Murcia y Málaga.
- La construcción de viviendas en 2025 alcanza solo 92.000 unidades, un 9% menos que el aumento bruto del parque residencial del año anterior, pese a una media anual de 240.000–245.000 nuevos hogares.
- La productividad del sector promotor y constructor cae hasta un 20% desde 1995 y la elasticidad de la oferta de vivienda en España se sitúa en 0,45, muy por debajo de U.S., Canadá o Suecia.
Diagnóstico del supervisor sobre inversión y producción
Según El Economista, como recoge el Informe Anual de 2025 del Banco de España, el sector de la promoción y la construcción residencial arrastra un déficit de tamaño empresarial que limita la capacidad de inversión y dificulta elevar la producción de vivienda.El organismo sostiene que la combinación de compañías de pequeña dimensión, caídas de productividad y rentabilidades contenidas restringe la respuesta de la oferta. A ello se suman barreras regulatorias y procesos administrativos que retrasan la generación de suelo edificable, junto con factores coyunturales como el aumento reciente de los costes de producción y la escasez de mano de obra especializada.
La institución recuerda que la oferta de vivienda nueva colapsó tras 2008 y no se ha recuperado por la paralización de desarrollos y por problemas de coordinación e inversión que se agravan con los años. En los últimos ejercicios, los promotores también señalan dificultades para conectar nuevos desarrollos a la red eléctrica.
Según el supervisor, la productividad del sector cae hasta un 20% desde 1995 por la escasa implantación de soluciones tecnológicas y de industrialización. También indica que el empleo en esta actividad representa actualmente un 7% del mercado laboral, cuatro puntos menos que en 1999, mientras que la inversión en vivienda aumenta en 2025 pero sigue por debajo de los niveles de anteriores ciclos expansivos.
Impacto del déficit habitacional y presión en las provincias clave
El Banco de España estima que la elasticidad de la oferta de vivienda en España se sitúa en torno a 0,45, por debajo de la observada en economías como U.S., Canadá o Suecia. En la práctica, esto implica que los promotores no pueden aprovechar plenamente el incremento de la demanda por restricciones como la escasez de suelo finalista, los largos plazos urbanísticos, la falta de mano de obra, el alza de costes y la limitada capacidad financiera de muchas empresas.En este escenario, el déficit acumulado entre creación de hogares y construcción de nuevas viviendas sigue ampliándose entre 2021 y 2025 hasta alcanzar unas 750.000 viviendas. Más de la mitad de ese desajuste se concentra en Madrid, Barcelona, Alicante, Valencia, Murcia y Málaga, donde coinciden una mayor presión demográfica y una actividad económica más intensa.
La creación neta de hogares se mantiene en niveles elevados, con una media cercana a 245.000 nuevos hogares anuales entre 2021 y 2024 y otros 240.000 en 2025. Frente a ello, en 2025 solo se terminan unas 92.000 viviendas, un 9% menos que el incremento bruto del parque residencial registrado el año anterior.
La institución considera que ampliar la oferta exige más inversión privada y mejoras en la planificación urbanística y en la gestión administrativa. Aunque existe suelo con capacidad potencial para albergar millones de viviendas, una parte relevante de esos desarrollos permanece bloqueada por procesos regulatorios largos y complejos, lo que retrasa la llegada de nuevas promociones al mercado.
El informe añade que buena parte de la demanda reciente se absorbe mediante la movilización de viviendas ya existentes que no tenían un uso residencial principal. Entre 2021 y 2025, el parque destinado a residencia habitual aumenta en 1,2 millones de viviendas, y al menos un 60% procede de inmuebles antes utilizados como segundas residencias, viviendas vacías u otros usos no residenciales.
En Madrid y Barcelona, la capacidad del parque ya construido para incorporar nuevas viviendas al mercado residencial figura entre las más bajas del país. El Banco de España calcula que la disponibilidad potencial de viviendas no destinadas actualmente a residencia habitual apenas representa entre un 10% y un 12% del parque existente, muy por debajo de la de provincias con menor actividad económica y menor crecimiento poblacional.
En la comparación europea, España se sitúa entre los países donde el desfase entre creación de hogares y construcción de viviendas resulta más acusado en los últimos años. El déficit acumulado equivale al 3,7% del total de hogares existentes en 2025, por encima de Italia y muy por encima de la situación de equilibrio observada en Francia; solo Portugal presenta un desequilibrio relativo mayor entre las grandes economías analizadas.
La escasez de oferta de vivienda en España fue el foco de nuestro análisis previo, señalando que la producción sigue lejos de las alrededor de 250.000 viviendas anuales que el sector considera necesarias por trabas como la falta de suelo y la lentitud administrativa. También apuntamos que, pese a un volumen de compraventas elevado, el mercado entra en una fase de estabilización condicionada por un ciclo hipotecario más restrictivo, reforzando el debate sobre reformas urbanísticas y regulatorias para evitar nuevas tensiones en precios y acceso.
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