Sur de Europa mantiene el crecimiento, pero afronta límites de productividad y deuda
Las economías mediterráneas de la eurozona sostienen una expansión superior a la del norte europeo y recortan parcialmente la brecha de renta per cápita en los últimos años. Sin embargo, ese avance sigue apoyado en empleo de baja productividad, deuda elevada y estímulos extraordinarios que empiezan a perder fuerza.
Destacados
- España, Portugal y Grecia registran un crecimiento del PIB aproximadamente 11% superior al nivel prepandemia, frente al estancamiento de Alemania.
- La deuda pública sigue elevada: España ronda el 100% del PIB, Italia y Grecia superan el 130%, y la productividad permanece estancada.
- La finalización en 2026 de los fondos Next Generation EU —Grecia casi 20% del PIB, Italia 11%— pone en riesgo el impulso de inversión y reformas.
Impulso reciente y fragilidades estructurales
Según un informe de Allianz Research, España, Portugal, Grecia e Italia lideran la recuperación económica del sur de Europa desde 2020, impulsadas por el turismo, la hostelería, el ocio, la inmigración laboral y los fondos europeos. El estudio sostiene que esta mejora supera claramente la evolución de Alemania y de otras economías del centro y norte del continente, pero advierte de que parte de ese rendimiento responde a factores excepcionales que se van desvaneciendo.España, Portugal y Grecia se sitúan aproximadamente un 11% por encima de sus niveles de producción previos a la pandemia, mientras Alemania encadena cuatro años de estancamiento. A la vez, los diferenciales de deuda soberana del sur se reducen hasta rondar los 70 puntos básicos y los sistemas bancarios completan en gran medida la limpieza de préstamos dudosos.
Pese a ello, Allianz Research subraya que las debilidades de fondo siguen presentes. La deuda pública de España permanece en torno al 100% del PIB, mientras Italia y Grecia superan el 130%, y la productividad continúa siendo el principal obstáculo para una convergencia duradera de rentas.
El informe añade que el crecimiento reciente se apoya sobre todo en la incorporación de más trabajadores, no en un aumento relevante del valor añadido por empleado. Eso permite elevar el PIB y acelerar la creación de empleo, pero limita la mejora del bienestar económico y mantiene abiertas las diferencias de competitividad frente a otras economías de la eurozona.
Fin de estímulos y prueba para el modelo
El estudio considera que los fondos Next Generation EU son una pieza clave del avance reciente. Grecia recibe ayudas equivalentes a casi el 20% de su PIB, Italia cerca del 11%, Portugal el 9,3% y España el 8,5%, en lo que Allianz define como el mayor programa coordinado de inversión pública desplegado por la eurozona.Ese respaldo financia inversión, digitalización y reformas, pero los desembolsos finalizan en 2026. Allianz alerta de que no desaparece solo un impulso fiscal, sino también un mecanismo de disciplina reformista, en un momento en que la financiación privada transfronteriza sigue siendo insuficiente para tomar el relevo de la inversión pública.
La entidad señala además que la expansión del sur se concentra en servicios intensivos en contacto personal, como turismo, comercio, construcción y hostelería. Son sectores con alta capacidad para generar empleo, pero también con menores ganancias de productividad, salarios relativamente bajos y mayor exposición a crisis económicas o geopolíticas.
De cara a los próximos años, el reto para España, Portugal, Grecia e Italia pasa por mejorar la eficiencia judicial, profundizar los mercados de capitales, elevar la inversión en I+D y reducir la dependencia del turismo y de los estímulos públicos. Con elecciones nacionales previstas en Francia, Italia, España y Grecia en 2027, Allianz avisa de que la siguiente fase de convergencia dependerá menos del ciclo favorable y más de reformas estructurales todavía pendientes.
En nuestra publicación anterior repasamos el Barómetro Económico del Consejo General de Economistas, que reflejaba un deterioro de la percepción sobre la economía española en el primer semestre de 2026 y un empeoramiento de las expectativas para los meses siguientes. El informe destacaba la presión fiscal y el coste energético como principales frenos a la competitividad, junto con un aumento del riesgo de un escenario de bajo crecimiento con inflación por encima del 3% (estanflación).
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