Economistas de España prevén mayor deterioro económico y elevan el riesgo de estanflación en 2026

Economistas de España prevén mayor deterioro económico y elevan el riesgo de estanflación en 2026
Riesgo de estanflación 2026

El deterioro de la percepción económica se intensifica en España durante el primer semestre de 2026, con una mayoría de economistas que considera que la situación nacional empeora frente al semestre anterior. El cambio también alcanza a las expectativas para los próximos seis meses, al ahorro de los hogares y a los costes que más lastran la competitividad.

Destacados

  • El 64,3% de los economistas prevé un mayor deterioro económico en España en los próximos seis meses y el índice de expectativas baja de -67,7 a -72,9 puntos.
  • La presión fiscal (72,9%) y el coste energético (72,1%) son los principales factores que limitan la competitividad nacional, desplazando el precio de la energía al primer lugar a nivel autonómico y provincial.
  • El 63,9% de los economistas asigna una alta probabilidad a un escenario de bajo crecimiento e inflación por encima del 3,2% en 2026, elevando el riesgo de estanflación.

Barómetro del CGE apunta a un empeoramiento en 2026

Según el Barómetro Económico del primer semestre de 2026 del Consejo General de Economistas de España, el 60% de los economistas considera que la economía española ha empeorado en los últimos seis meses, por encima del 57,8% del semestre anterior. Las percepciones de mejora bajan al 12% y el índice de evolución económica reciente de España cae de -62,5 a -66,8 puntos.

El estudio, elaborado con respuestas de 594 economistas colegiados de toda España, anticipa además un mayor deterioro de la economía nacional. El 64,3% espera un empeoramiento en los próximos seis meses y el índice de expectativas económicas desciende de -67,7 a -72,9 puntos.

En el ámbito autonómico y provincial se observa una pauta similar. En las comunidades autónomas, las respuestas que prevén empeoramiento suben del 38,5% al 44,2% y el índice de expectativas baja de -26,4 a -32,3 puntos, mientras que en el plano provincial ese porcentaje avanza del 39,4% al 44,6% y el índice retrocede de -29,3 a -36,2 puntos.

En el plano personal, la estabilidad sigue siendo la percepción dominante, ya que el 62,6% de los economistas afirma que su situación económica sigue igual que hace seis meses. Aunque las expectativas personales mejoran ligeramente respecto al semestre anterior, continúan en terreno negativo, al tiempo que las dificultades para ahorrar ganan peso y aumentan las respuestas de incertidumbre sobre la capacidad de ahorro en el próximo semestre.

Costes energéticos y presión fiscal marcan el impacto

El barómetro refleja un desplazamiento de la preocupación hacia el coste energético. A escala nacional, la presión fiscal sigue siendo el factor que más afecta a la competitividad, con un 72,9% de respuestas en la categoría de mayor impacto, seguida por el precio de la energía, con un 72,1%, y por los costes salariales, con un 69,8%.

En los ámbitos autonómico y provincial, sin embargo, el precio de la energía pasa a ocupar la primera posición como factor limitante de la competitividad. En las comunidades autónomas alcanza el 65,7% y en el ámbito provincial el 66,2%, por delante de los costes salariales y de la presión fiscal.

Además, el 63,9% de los economistas asigna una probabilidad alta o muy alta a que la economía española registre durante el resto de 2026 un escenario de bajo crecimiento con inflación superior al objetivo del 2%. Ese riesgo de estanflación convive con previsiones macroeconómicas de crecimiento para 2026 de entre el 2,2% y el 2,4%, mientras el IPC general se sitúa en el 3,2%, por encima de la meta del Banco Central Europeo.

Salvador Marín-Hernández, director del Servicio de Estudios del CGE, afirma que la economía española demuestra una gran capacidad de ajuste, pero advierte de que la resiliencia no equivale a competitividad. También señala que el crecimiento continúa, aunque algo por debajo de barómetros anteriores, y que las expectativas están muy condicionadas por la inflación, la energía, la vivienda, los costes empresariales y la incertidumbre geopolítica.

La evolución del mercado del gas natural y del GNL fue el foco de nuestro análisis previo, destacando cómo la fuerte demanda de exportación desde EE. UU. y unas expectativas de clima más cálido estaban sosteniendo los precios. También señalamos que, aunque los inventarios seguían por encima de la media, el superávit podría reducirse hacia el otoño, con el añadido de riesgos geopolíticos que pueden tensionar el suministro y elevar las primas de riesgo.

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