España confirma una desaceleración del PIB al 0,6% por el lastre del sector exterior

España confirma una desaceleración del PIB al 0,6% por el lastre del sector exterior
PIB español pierde impulso

La economía española mantiene crecimiento en los primeros tres meses del año, pero pierde impulso frente al fuerte avance observado al cierre de 2025. El PIB avanza un 0,6% trimestral apoyado sobre todo en la demanda interna, mientras el sector exterior deja de aportar y pasa a restar actividad.

Destacados

  • El PIB de España desacelera su crecimiento trimestral al 0,6%, sostenido principalmente por consumo e inversión ante una aportación exterior debilitada.
  • El sector exterior resta ya 0,7 puntos al crecimiento en 2025 y restará otros 0,4 puntos en 2026, según el Banco de España.
  • S&P rebaja su previsión de crecimiento para España en 2024 al 1,7%, cinco décimas menos, aunque superior a la media de la zona euro.

Desaceleración del crecimiento y apoyo de la demanda interna

Según el Instituto Nacional de Estadística, la expansión trimestral se sostiene principalmente en el consumo y la inversión, en un contexto en el que la aportación exterior se debilita y deja de actuar como motor del producto.

El texto indica que esta composición del crecimiento plantea dudas a medio y largo plazo, al depender en gran medida de un solo soporte interno. Aun así, la inversión muestra cierto dinamismo, con un aumento interanual del 5,6% de la formación bruta de capital fijo, impulsado por los productos de propiedad intelectual, que crecen un 6,8%, y por los bienes de equipo, con un alza del 3,9%.

Por ramas de actividad, la construcción registra un crecimiento interanual del 6,3% y los servicios aceleran al 3,4%, frente al 2,9% del trimestre anterior. En términos interanuales, el PIB se expande un 2,7%, todavía apoyado por la inercia favorable que deja 2025 para la economía española.

Presión del sector exterior y previsiones para 2026

El Banco de España confirma que el sector exterior ya resta 0,7 puntos al crecimiento en 2025 y prevé que descuente otros 0,4 puntos en 2026. Al mismo tiempo, el organismo señala que la demanda interna sigue contribuyendo de forma positiva, aunque empieza a mostrar señales de moderación.

En su último informe de proyecciones, el Banco de España mantiene sin cambios su previsión de crecimiento de la actividad en el 2,3% para 2026 y en el 1,7% para 2027. S&P, por su parte, rebaja su estimación para España este año hasta el 1,7%, cinco décimas menos que al inicio del ejercicio, aunque esa tasa sigue situándose claramente por encima de la prevista para la zona euro.

Por el lado de la demanda, el gasto en consumo final de los hogares aumenta un 0,6%, el de las Administraciones Públicas sube un 0,2% y la formación bruta de capital registra una variación del 0,1%. El consumo de los hogares sigue como uno de los principales motores, respaldado por el mercado laboral, aunque el Gobierno advierte de cierta debilidad en el arranque del año por el impacto de la guerra en Irán sobre la inflación desde febrero.

En un artículo anterior analizamos cómo el crudo Brent borró la prima de guerra tras la reactivación del tráfico de petroleros por el Estrecho de Ormuz, a medida que avanzaban las conversaciones entre EE. UU. e Irán. Explicamos que el mercado pasó rápidamente del miedo a interrupciones de suministro a la preocupación por un posible exceso de oferta, aunque persistían riesgos y advertencias de Teherán sobre la seguridad de la ruta.

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