Hlib Chabaniuk

Las reformas de gestión del agua en Túnez podrían impulsar el crecimiento y el empleo, según el Banco Mundial

Las reformas de gestión del agua en Túnez podrían impulsar el crecimiento y el empleo, según el Banco Mundial
Reformas hídricas para el crecimiento

Túnez mantiene un crecimiento económico moderado, pero el aumento de los costes externos y la presión sobre las finanzas públicas mantienen frágiles las perspectivas. La escasez de agua se perfila como una limitación económica central, y el Banco Mundial advierte de que una gestión más sólida podría influir en el empleo, la inversión y la resiliencia a largo plazo.

Destacados

  • Según el Monitor Económico del Banco Mundial, el PIB de Túnez crecerá un 2,7 por ciento en 2025 y un 2,4 por ciento en el primer semestre de 2026.
  • La escasez de agua podría reducir el PIB de Túnez en un 6,4 por ciento para 2050 y poner en riesgo al menos el 30 por ciento de los empleos agrícolas si no se aborda.
  • El Plan Eau 2050 del Gobierno prevé alrededor de US$900 millones de inversión anual, y se espera que los programas del Banco Mundial creen hasta 17.400 empleos en la primera fase del sector hídrico.

Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.

Las perspectivas del Banco Mundial vinculan el estrés hídrico con el crecimiento

El último Monitor Económico de Túnez del Banco Mundial señala que la economía del país crece un 2,7 por ciento en 2025 y un 2,4 por ciento interanual en el primer semestre de 2026, impulsada por la recuperación de la agricultura, las industrias mecánica y eléctrica, y el turismo.

El informe prevé que el crecimiento se desacelere al 2,3 por ciento en 2026 y promedie el 2,1 por ciento en 2027 y 2028. También indica que el desempleo cae al 14,9 por ciento en el segundo trimestre de 2026, mientras que las mujeres siguen afrontando condiciones más débiles en el mercado laboral, con un desempleo del 21,6 por ciento, casi el doble de la tasa de los hombres.

El capítulo especial identifica la seguridad hídrica como un motor cada vez más importante del crecimiento económico y la creación de empleo. Túnez dispone de unos 380 metros cúbicos de agua dulce renovable por persona al año, por debajo del umbral internacional de escasez absoluta de agua, y se espera que el cambio climático y el aumento de la demanda intensifiquen la presión sobre los recursos.

Riesgos para la agricultura y prioridades de inversión

El Banco Mundial estima que la escasez de agua podría reducir el PIB de Túnez en un 6,4 por ciento para 2050 si no se toman medidas. La agricultura, que emplea al 14 por ciento de la fuerza laboral nacional y hasta a la mitad de los trabajadores rurales, está especialmente expuesta, ya que el estrés hídrico y climático podría eliminar al menos el 30 por ciento de los empleos agrícolas a mediados de siglo y reducir la producción en todo el sector.

Los efectos también se extenderían al turismo, la agroindustria, la industria y otras actividades dependientes del agua. Al mismo tiempo, se espera que el programa RESEau, respaldado por el Grupo Banco Mundial y destinado a reforzar la resiliencia del sector hídrico de Túnez, cree alrededor de 4,000 empleos permanentes y 13.400 empleos temporales solo en su primera fase.

El informe señala que las mejoras del año pasado en las precipitaciones y los niveles de los embalses ofrecen un alivio a corto plazo, pero no cambian el desafío a largo plazo. Indica que el Plan Eau 2050 del Gobierno, que contempla alrededor de US$900 millones de inversión anual hasta mediados de siglo, debe ir acompañado de reformas en la gobernanza, la sostenibilidad financiera y el desempeño de los servicios públicos, incluida la modernización del Código del Agua, un marco para la reutilización de aguas residuales tratadas, una mejor recuperación de costes con protección para los hogares vulnerables, menores pérdidas en la red, una digitalización más amplia y una gestión del riego más sólida.

Nuestro artículo anterior sobre Redtail Bidco (Milestone Environmental) abordó la calificación de incumplimiento del emisor a largo plazo 'B-' otorgada por primera vez por Fitch, con perspectiva estable. Señalamos que la calificación refleja el posicionamiento de la empresa en los servicios medioambientales y su expansión hacia la gestión de residuos, ya que la demanda de soluciones sostenibles impulsadas por la regulación respalda sus planes de crecimiento y financiación de proyectos.

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