La UE mantiene sin aplicar la mayor parte del plan Draghi para competitividad

La UE mantiene sin aplicar la mayor parte del plan Draghi para competitividad
Competitividad UE estancada

Dos años después de su presentación, la hoja de ruta diseñada para reforzar la competitividad de la Unión Europea avanza con una ejecución limitada en áreas clave para la transformación económica. El retraso afecta especialmente a energía y a digitalización e innovación, mientras Francia y Alemania afrontan dificultades que complican un impulso financiero de gran escala.

Destacados

  • El informe Draghi, tras dos años, muestra que el 84% de sus propuestas sigue sin aplicarse y solo el 16% está completado.
  • Las áreas de política industrial limpia y defensa y espacio alcanzan tasas de cumplimiento del 53% y 54%, pero energía y digitalización avanzan mínimamente.
  • La falta de apoyo político y financiero de Alemania y Francia, junto a resistencias de otros países, bloquea la movilización de recursos necesarios para el plan Draghi.

Balance de ejecución por áreas estratégicas

Según informa elEconomista.es, el informe elaborado por Mario Draghi llega a su segundo aniversario con el 84% de sus propuestas todavía sin aplicación efectiva y sin un calendario definido para su desarrollo a corto plazo.

En las seis categorías analizadas por el laboratorio de ideas EPIC, energía, materias primas, digitalización e innovación, política industrial limpia, defensa y espacio y mercado sectorial único, solo el 16% de las medidas se ha completado por entero. Ese nivel supone una mejora de cinco puntos frente a septiembre del año pasado, de acuerdo con la evaluación citada del Consejo Europeo de Políticas de Innovación, pero el balance sigue siendo débil.

Otros análisis difundidos el mes pasado dibujan un avance desigual. El Banco de España destaca que un 26% de las medidas se desarrolla de forma parcial, un 42% permanece en proceso, con compromiso político pero sin normas o instrumentos operativos en vigor, y un 17% sigue sin implementar en esas seis áreas. Además, todavía no hay datos recogidos para capital humano, financiación e inversión, y gobernanza y simplificación.

Las categorías con mayor progreso son política industrial limpia y defensa y espacio, con tasas de cumplimiento del 53% y 54% hasta julio de 2026, respectivamente. Sin embargo, el mayor atasco se concentra en ámbitos con más capacidad transformadora para la economía europea: en energía apenas el 1% de las propuestas se ha implantado por completo y solo el 20% de forma parcial, mientras que en digitalización e innovación el 6% se ha completado totalmente y el 23% parcialmente.

Obstáculos políticos y financieros en Europa

La posibilidad de acelerar la agenda marcada por Draghi depende en gran medida de una nueva emisión masiva de deuda conjunta, siguiendo la fórmula utilizada en el plan de recuperación posterior a la pandemia de Covid-19. Ese escenario, no obstante, pierde fuerza porque París y Berlín, dos apoyos esenciales para cualquier iniciativa de ese tamaño, atraviesan problemas propios que limitan su margen político y económico.

En Alemania, la economía sufre el impacto de la guerra comercial impulsada por la Administración Trump y de la crisis inflacionaria vinculada a los conflictos en Oriente Próximo y en Ucrania. A ello se suma la crisis de su industria automovilística, uno de los pilares de las exportaciones del país, afectada por la dificultad para competir con las marcas chinas. El texto cita el caso de BMW, que muestra un recorte del 40% en sus perspectivas de beneficios para el tercer trimestre de este año.

Francia, por su parte, encara el final del ciclo político de Emmanuel Macron con niveles récord de deuda y déficit públicos y con una inestabilidad social persistente. Esa fragilidad también se traslada a los mercados de renta fija, como refleja el aumento reciente de la prima de riesgo francesa.

Con ese panorama, las alternativas para respaldar el plan Draghi son escasas si Alemania y Francia no lo apoyan. Además, persiste la resistencia de otros países europeos a movilizar recursos en la magnitud que exige la estrategia planteada por el ex presidente del BCE.

En nuestra publicación analizamos la revisión al alza del déficit de España hasta el 2,6% del PIB por el impacto de gastos extraordinarios (desastres naturales, crisis migratoria y encarecimiento energético). El informe también advertía del aumento del coste de los intereses y de una inflación más persistente, factores que estrechan el margen fiscal para nuevas medidas.

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