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Pero guardamos todo 🙂.
Las acciones de Intel subieron después de que la empresa publicara su informe trimestral de resultados, que superó las expectativas del mercado. La empresa obtuvo unos beneficios mejores de lo esperado y emitió una previsión optimista para el próximo trimestre. Con el auge de la inteligencia artificial como telón de fondo, los inversores esperan ahora que Intel refuerce aún más su posición.
Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.
Reacción del mercado al informe de resultados
Las acciones de Intel se dispararon tras la publicación de los resultados, subiendo entre un 16% y un 20% en las operaciones posteriores al cierre y situándose en torno a los 80 dólares por acción. La subida se debió a que los resultados financieros superaron con creces las expectativas de los analistas, informa Reuters.
En el primer trimestre, los ingresos de Intel crecieron un 7%, hasta 13.600 millones de dólares. Los beneficios ajustados alcanzaron los 0,29 dólares por acción, frente a las expectativas de solo 0,01 dólares. El segmento de centros de datos e inteligencia artificial obtuvo unos resultados especialmente buenos, con un aumento de los ingresos del 22%, hasta 5.100 millones de dólares.
Las perspectivas de la empresa para el próximo trimestre también fueron un factor clave. Intel espera unos ingresos de entre 13.800 y 14.800 millones de dólares, mientras que el mercado había anticipado unos 13.000 millones. Su previsión de beneficios también fue más alta, de 0,20 dólares por acción frente a las expectativas de aproximadamente 0,08-0,09 dólares.
La fuerte reacción del mercado se debió no sólo a las cifras, sino también a lo que está impulsando el crecimiento de Intel. El factor clave es la inteligencia artificial. La demanda procede de empresas que construyen infraestructuras de IA, incluidos centros de datos, servicios en la nube y plataformas para ejecutar redes neuronales.
Al mismo tiempo, el propio mercado de la IA está evolucionando. Antes, la mayor parte de la atención se centraba en los modelos de entrenamiento, donde Nvidia domina. Ahora, la demanda se está desplazando hacia la inferencia, es decir, el uso de modelos entrenados en aplicaciones del mundo real. Aquí es donde las CPU, que fabrica Intel, desempeñan un papel crucial.
El interés adicional por Intel viene impulsado por las nuevas asociaciones. La empresa participa en el proyecto Terafab con Elon Musk, destinado a producir chips para Tesla, SpaceX y xAI. Google también planea utilizar procesadores Intel para cargas de trabajo relacionadas con la IA. Estos avances están impulsando la confianza de los inversores y señalan que Intel está volviendo a los grandes proyectos tecnológicos.
En general, la demanda mundial de soluciones de IA sigue creciendo. Cada vez más empresas desarrollan sus propios modelos, mientras que los líderes del sector lanzan rápidamente actualizaciones. Por ejemplo, según CNBC, la startup china DeepSeek acaba de presentar una nueva versión de su modelo V4, centrada en tareas basadas en agentes y procesamiento de datos. Estos avances aumentan la carga de las infraestructuras e impulsan directamente la demanda de chips, incluidos los de Intel.
Intel lleva tiempo intentando encontrar su lugar en las tendencias tecnológicas emergentes. Uno de sus experimentos fue la minería de criptomonedas: en 2022-2023, la empresa lanzó sus chips Blocksale ASIC para la minería de Bitcoin. Intel pretendía competir con jugadores como Bitmain y MicroBT, con clientes como Argo Blockchain, Block y Hive. Sin embargo, al cabo de un año, la compañía cerró el proyecto y dejó de producir nuevos chips, alegando un cambio de prioridades, informa CoinDesk.
En su lugar, Intel volvió a centrarse en su estrategia IDM 2.0: desarrollar sus propias capacidades de fabricación y atraer a clientes externos. Esto incluye la construcción de nuevas fábricas y el avance de las tecnologías de empaquetado de chips, que ahora son muy demandadas para la infraestructura de IA.
La estrategia está empezando a dar resultados, pero los riesgos persisten a pesar del sólido informe. Intel sigue invirtiendo mucho en fabricación, se enfrenta a la escasez de componentes y aún tiene que demostrar que puede competir en igualdad de condiciones con TSMC.
La fuerte subida de las acciones de Intel sugiere que el mercado está empezando a cambiar su percepción de la empresa. No hace mucho, Intel era vista como un actor rezagado, pero los inversores ven ahora claros signos de recuperación: sólidos resultados financieros, demanda creciente y nuevas asociaciones. Y lo que es más importante, Intel está encontrando su papel en el mercado de infraestructuras de IA, en rápida expansión.
Sin embargo, aún es demasiado pronto para decir que se trata de un cambio de tendencia total. Intel tiene que demostrar que su impulso actual es sostenible. Para ello, la empresa debe aumentar la producción, conseguir más clientes importantes y demostrar la competitividad de sus tecnologías. Estos factores determinarán si Intel puede mantener su progreso y seguir creciendo en los próximos años.