Bitcoin en plástico: Por qué las tarjetas cripto están ganando popularidad

Bitcoin en plástico: Por qué las tarjetas cripto están ganando popularidad
Las tarjetas cripto están ganando cada vez más popularidad.

El lanzamiento de una tarjeta cripto física con pantalla LED por parte de Revolut puede parecer, a primera vista, solo otro accesorio de marketing. Sin embargo, encaja en una tendencia más amplia: las tarjetas cripto se están convirtiendo en un producto cada vez más visible para exchanges, empresas fintech y billeteras cripto. Estas tarjetas se están transformando en uno de los principales puentes entre la blockchain y los pagos diarios.

Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.

Revolut y la creciente popularidad de las tarjetas cripto

El 18 de mayo, la empresa fintech Revolut presentó una tarjeta de débito física con pantalla LED que se ilumina durante los pagos sin contacto. Es una tarjeta plástica tradicional que opera dentro de la infraestructura de Visa y Mastercard. Puede usarse en comercios que aceptan tarjetas bancarias comunes, mientras que los criptoactivos se convierten a fiat al tipo de cambio vigente en el momento de la transacción.

La creación de este producto no es casualidad. Solo en marzo, el volumen mensual de pagos con tarjetas cripto alcanzó los 600 millones de dólares, frente a los 187 millones del año anterior, lo que significa que se triplicó con creces. En las últimas semanas, el número de transacciones diarias ha superado repetidamente las 100.000.

Este crecimiento está vinculado a la expansión de las tarjetas cripto de débito y prepago, que permiten a los usuarios gastar activos digitales sin retirar fondos por separado a una cuenta bancaria. Para los usuarios, esto significa menos pasos intermedios antes de realizar un pago.

¿Quién necesita tarjetas cripto y por qué?

La demanda de tarjetas cripto crece no solo porque hacen los pagos más cómodos. Para exchanges, fintechs y billeteras, es una forma de integrarse más profundamente en los hábitos financieros diarios de los usuarios. Si una persona no solo puede almacenar activos en una plataforma, sino también pagar compras con ellos, retirar fondos se vuelve un paso opcional.

Para los usuarios, el principal caso de uso está ligado a la liquidez de los activos digitales. Las tarjetas cripto permiten utilizar fondos que ya están dentro del ecosistema cripto de forma más rápida: por ejemplo, ingresos de trading, transferencias de stablecoins o ahorros en activos digitales. Esto es especialmente relevante en mercados donde el acceso a servicios bancarios es limitado y los stablecoins en dólares se usan como una reserva de valor más conveniente.

Por eso los stablecoins dominan las liquidaciones con tarjetas. Según The Block, USDT sigue siendo la principal moneda de liquidación en este segmento, lo que está relacionado con la posición de Tether en el sudeste asiático, Latinoamérica y África. Al mismo tiempo, la cuota de USDC aumenta gradualmente en los mercados occidentales, donde la claridad regulatoria y el respaldo institucional son más importantes para emisores y usuarios.

Una nueva ola de iniciativas

El creciente interés por las tarjetas cripto se refleja no solo en el número de transacciones, sino también en la cantidad de nuevos lanzamientos. Cada vez más, estos productos son emitidos por exchanges, fintechs, billeteras y actores tradicionales de pagos, cada uno usando las tarjetas para diferentes fines: algunos para retener usuarios, otros para desarrollar pagos con stablecoins y otros para entrar en nuevos mercados.

Por ejemplo, el exchange Bitbank lanzó recientemente la EPOS Crypto Card para Bitbank Visa en Japón junto con EPOS Card, la división fintech de Marui Group. La empresa la presenta como el primer servicio del país que permite a los usuarios liquidar pagos de tarjeta de crédito directamente desde su saldo en un exchange cripto. Por ahora, esta opción solo está disponible para bitcoin, pero los titulares de la tarjeta también pueden recibir cashback en criptomonedas — BTC, ETH o Astar.

Otro ejemplo es MoonPay, que presentó la MoonAgents Card. Es una tarjeta de débito virtual Mastercard que permite a los usuarios gastar stablecoins directamente desde billeteras on-chain. A diferencia de la mayoría de las tarjetas cripto existentes, el producto está diseñado no solo para personas, sino también para agentes de IA: estos sistemas ya pueden gestionar billeteras, ejecutar operaciones y mover fondos en la blockchain, pero necesitan una interfaz de pago familiar para pagar bienes y servicios.

Western Union también se está acercando al tema de las tarjetas cripto. La empresa se prepara para lanzar el stablecoin dólar USDPT en Solana, que planea usar no como un activo de consumo, sino como herramienta de liquidación con sus agentes. Además, Western Union quiere desarrollar su Digital Asset Network y más adelante emitir la USD Stable Card en decenas de países para que los usuarios puedan almacenar dinero en stablecoins y gastarlo a través de un modelo de tarjeta familiar.

Perspectivas y limitaciones

A pesar del aumento de volúmenes y nuevos lanzamientos, las tarjetas cripto siguen siendo un producto híbrido. Del lado del usuario puede haber bitcoin, USDT, USDC u otro activo digital, pero en la salida, la mayoría de las veces hay infraestructura estándar de tarjetas con emisores, redes de pago, verificación de identidad y las reglas de jurisdicciones específicas. Por lo tanto, estas tarjetas no eliminan intermediarios; más bien, integran las criptomonedas en el sistema financiero existente.

Este enfoque tiene sus limitaciones. Puede aplicarse una comisión de conversión durante el pago y el tipo de cambio se fija en el momento de la transacción. En algunos países, gastar criptomonedas puede considerarse un hecho imponible, ya que el usuario efectivamente vende un activo para pagar una compra. Además, la disponibilidad de la tarjeta depende de la región, las licencias del proveedor y los requisitos de KYC.

Al mismo tiempo, las perspectivas del producto están más relacionadas con los stablecoins que con bitcoin. Para pagos cotidianos, son más convenientes que los activos volátiles, ya que permiten a los usuarios almacenar valor en dólares y usarlo más rápidamente en pagos. En mercados en desarrollo, esto puede servir como alternativa a monedas nacionales inestables o servicios bancarios menos accesibles, mientras que en mercados occidentales puede integrarse en la infraestructura fintech regulada.

En última instancia, es poco probable que las tarjetas cripto lleguen a ser una encarnación “pura” de la idea de pagos con bitcoin. Pero es precisamente el modelo híbrido lo que las hace prácticas: los usuarios no necesitan esperar a que los comercios acepten criptomonedas directamente si una tarjeta ya les permite usar activos digitales dentro de una red de pagos familiar.

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