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Pero guardamos todo 🙂.
Hace cinco años, El Salvador se convirtió en el primer país del mundo en reconocer el bitcoin como moneda de curso legal. Desde entonces, mucho ha cambiado en el país: ha aparecido una reserva de BTC, la infraestructura de bitcoin ha comenzado a desarrollarse y el estudio de los activos digitales ha llegado gradualmente a las escuelas. Sin embargo, el experimento también tuvo detractores, lo que obligó a las autoridades a ajustar su rumbo original.
Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.
El 8 de junio de 2021, El Salvador aprobó la primera “Ley Bitcoin” del mundo, que reconoció al BTC como moneda de curso legal. El documento fue aprobado por la Asamblea Legislativa del país tras una iniciativa del presidente Nayib Bukele.
La ley puso al bitcoin al mismo nivel que el dólar estadounidense, que ha seguido siendo la moneda principal de El Salvador desde 2001. Más tarde, el 7 de septiembre de 2021, cuando el documento entró en vigor, las autoridades comenzaron a construir una infraestructura dedicada en torno al BTC: lanzaron la Chivo Wallet estatal, comenzaron a instalar cajeros automáticos de bitcoin y promovieron los pagos a través de la Lightning Network.
La idea principal de Bukele era dar acceso a servicios financieros a las personas sin cuentas bancarias. El país también esperaba abaratar las remesas desde el extranjero, ya que siguen siendo una fuente importante de ingresos para muchas familias.
Al mismo tiempo, El Salvador comenzó a comprar bitcoin para su reserva nacional. El presidente informaba regularmente sobre las nuevas compras, y la estrategia se convirtió rápidamente en parte de la imagen internacional del país.
Sin embargo, la política de bitcoin de El Salvador planteó dudas entre los acreedores internacionales. El principal crítico fue el Fondo Monetario Internacional. Le preocupaba la volatilidad del BTC, los riesgos presupuestarios y el hecho de que las empresas estuvieran obligadas a aceptar bitcoin como medio de pago.
El FMI también señaló una falta de transparencia. Las autoridades de El Salvador estaban comprando bitcoin para la reserva nacional, pero los inversores y acreedores querían más información sobre cómo se estructuraban estas operaciones y qué riesgos creaban para el sistema financiero del país.
A finales de 2024, El Salvador acordó cambiar parte de su política de bitcoin como parte de un acuerdo de 1400 millones de dólares con el FMI. Una de las condiciones clave fue flexibilizar las reglas para las empresas. Aceptar bitcoin dejó de ser obligatorio y pasó a ser voluntario.
Las autoridades también acordaron reducir la participación del Estado en algunos proyectos de bitcoin. Esto no significó abandonar el BTC, pero demostró que el modelo original era demasiado rígido para las negociaciones con los acreedores internacionales.
A pesar de las concesiones al FMI, El Salvador no abandonó el bitcoin. Según datos de 2026, las direcciones estatales del país poseen 7677 BTC por un valor de 480 millones de dólares.
Pero la estrategia de bitcoin de El Salvador no se limita a su reserva. En los últimos años, las autoridades han creado la Oficina Nacional del Bitcoin, han comenzado a desarrollar programas educativos y han seguido atrayendo a empresas cripto. Uno de los ejemplos más notables fue Tether, el emisor de la stablecoin USDT.
En enero de 2025, Tether dijo que había obtenido una licencia de proveedor de servicios de activos digitales en El Salvador y que estaba trasladando parte de su negocio allí. La empresa explicó la decisión señalando la regulación favorable, el apoyo al bitcoin y una comunidad cripto en crecimiento. El CEO de Tether, Paolo Ardoino, calificó a El Salvador como un “faro de innovación en el espacio de los activos digitales”.
Las autoridades también continuaron enfocándose en la educación. En 2026, El Salvador lanzará Bitcoin Diploma 2,0, un programa estatal actualizado para el estudio de bitcoin. Se espera que forme parte del plan de estudios en las escuelas públicas y explique los conceptos básicos del dinero, las criptomonedas y las tecnologías financieras a los estudiantes a través de materiales visuales, animaciones y ejemplos prácticos.
Un ejemplo para otros países
A lo largo de cinco años, El Salvador se ha convertido no solo en un país con bitcoin en su balance, sino también en un ejemplo para otros estados. En julio de 2025, el presidente Nayib Bukele y el presidente del Consejo Cripto de Pakistán, Bilal bin Saqib, firmaron una Carta de Intención. El documento prevé la cooperación en el ámbito de la adopción de bitcoin a nivel estatal, la inclusión financiera y el desarrollo de políticas cripto.
Al mismo tiempo, no todos los países están siguiendo el camino de El Salvador al convertir al bitcoin en un medio de pago. Algunos están eligiendo un modelo más cauteloso: minar y acumular BTC sin cambiar la legislación monetaria.
Por ejemplo, Bután no ha reconocido al bitcoin como medio de pago oficial, pero ha comenzado a desarrollar la minería a través del brazo de inversión estatal Druk Holding & Investments. El país utiliza energía hidroeléctrica para esto, la cual posee en abundancia gracias a su terreno montañoso y sus ríos. Este enfoque permite al estado ganar con bitcoin sin que el BTC sea obligatorio para los pagos cotidianos.
En cinco años, el experimento de bitcoin de El Salvador ha cambiado significativamente. En 2021, las autoridades querían que el BTC formara parte de los pagos diarios, pero en la práctica este escenario resultó ser más complicado: las empresas ganaron el derecho a no aceptar bitcoin y el Estado tuvo que tener en cuenta las demandas de los acreedores internacionales.
Es por eso que, cinco años después, el bitcoin en El Salvador ya no parece solo un instrumento de pago. Ha permanecido como parte de las reservas, la educación, la regulación y el posicionamiento internacional del país, incluso después de las concesiones al FMI.