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Pero guardamos todo 🙂.
El 2 de octubre, el mundo de las criptomonedas volvió a hablar de Zcash. El token de privacidad, que muchos ya habían descartado, subió más de un 60%, alcanzando un máximo de tres años de 158 dólares. Durante la semana pasada, ganó casi un 135%, convirtiéndose en una de las altcoins más dinámicas de la temporada. El frenesí elevó la moneda de los 90 a los 60 puestos entre las criptomonedas por capitalización de mercado, mientras que los volúmenes diarios de negociación se dispararon un 217%.
Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.
El principal detonante fue el lanzamiento del Grayscale Zcash Trust (ZCSH), que abrió el acceso a Zcash a los inversores acreditados sin necesidad de comprar el token directamente. Esto creó una oleada de interés entre los agentes tradicionales del mercado. Echando más leña al fuego fueron las discusiones en las redes sociales: conocidos empresarios y criptoinfluenciadores comenzaron a comparar abiertamente Zcash con Bitcoin e incluso lo llamaron una "cobertura contra Bitcoin."
Para entender por qué esta frase resuena con tanta fuerza hoy en día, tenemos que echar la vista atrás nueve años, hasta el nacimiento de Zcash.
Zcash apareció en octubre de 2016, cuando el mundo de las criptomonedas aún era joven y estaba lleno de romanticismo. Su creador fue el criptógrafo y especialista en seguridad de la información Zooko Wilcox, que reunió a un equipo de investigadores de las principales universidades: MIT, Johns Hopkins, Technion y la Universidad de Tel Aviv. Juntos, se propusieron lograr lo que proyectos anteriores no habían podido: crear una blockchain verdaderamente privada. Así nació la Electronic Coin Company, que recaudó varios millones de dólares en financiación e introdujo el primer protocolo en el que la privacidad estaba matemáticamente garantizada.
El lanzamiento fue explosivo. En los primeros días de cotización, la moneda se disparó hasta casi 6.000 dólares, una cifra que parecía increíble incluso en un mercado de criptomonedas en plena ebullición. Pero la euforia pronto dio paso a un frío escepticismo.
La polémica persiguió a Zcash desde el principio. Los mayores interrogantes giraban en torno a la llamada "configuración de confianza", la ceremonia durante la cual se generaban los parámetros clave de la red. Según las normas, todas las claves debían destruirse después. Pero, ¿y si alguien las conservaba? ¿No sería posible acuñar monedas invisibles? Nunca se encontraron pruebas, pero la mera posibilidad asustaba a los inversores.
Otro problema era la dificultad de utilizar direcciones blindadas. Aunque se suponía que el anonimato era la principal ventaja de Zcash, la mayoría de las bolsas no admitían transacciones blindadas. Los usuarios optaban por la simplicidad y se ceñían a las direcciones transparentes. Mientras tanto, su competidor Monero estaba capturando el mercado con una privacidad más fácil e intuitiva.
El resultado fue doloroso. Desde sus máximos históricos cercanos a los 6.000 dólares, Zcash cayó más de un 97%, permaneciendo en la sombra durante mucho tiempo.
A pesar de la caída, el proyecto siguió vivo y evolucionando. La red pasó por una serie de actualizaciones: de Overwinter y Sapling a Blossom, Heartwood y Canopy. Cada una de ellas pretendía hacer el sistema más sencillo, rápido y fiable. Igual de importante era la cuestión de la financiación. Al principio, el veinte por ciento de todas las monedas nuevas se destinaba a la llamada Recompensa a los Fundadores, para desarrolladores y primeros inversores.
Esta decisión provocó fuertes críticas, ya que parte de la comunidad lo consideraba un "impuesto" a los usuarios. En noviembre de 2020, se cambió el modelo: el 80% de las recompensas van ahora a los mineros, mientras que el resto se divide entre el fondo de donaciones, ECC y la Fundación Zcash. Tras la reducción a la mitad, la recompensa por bloque se situó en 3,125 ZEC.
Pero ni siquiera este modelo ha resultado definitivo. En 2025, la comunidad está inmersa en acalorados debates: ¿debería continuar el llamado Dev Fund después de noviembre, cuando termine su mandato, o deberían volver todas las recompensas a los mineros? El resultado de este debate puede ser decisivo: determinará si Zcash tiene los recursos para seguir desarrollándose en el futuro.
Para entender por qué las discusiones sobre Zcash y Bitcoin no cesan, hay que fijarse en cómo funcionan. Bitcoin se basa en la transparencia absoluta: cada transacción puede rastrearse, incluso si una dirección parece anónima. Esto garantiza la confianza, pero también convierte a Bitcoin en un objetivo perfecto para analistas y reguladores.Zcash eligió un camino diferente. Mantuvo el mismo modelo deflacionario con un límite de 21 millones de monedas, pero añadió la tecnología zk-SNARKs. Gracias a estas pruebas, los usuarios pueden ocultar todos los detalles de las transacciones: direcciones, importes, participantes. La red confirma la validez sin revelar nada. Si se requiere transparencia, el propietario puede proporcionar una llamada clave de vista, que abre la información para el acceso de sólo lectura. De este modo, Zcash se convierte no sólo en un activo anónimo, sino en una herramienta flexible: permite permanecer invisible y, sin embargo, si es necesario, dejar una "ventana" para la auditoría.
Y aquí radica la paradoja. A pesar de comercializarse como una moneda de privacidad, más del 99% de las transacciones de Zcash siguen siendo transparentes. Esto sugiere que la privacidad es más retórica que práctica. Sin embargo, en un mundo en el que los gobiernos están desarrollando monedas digitales de bancos centrales, incluso el simple derecho a permanecer invisible está adquiriendo un nuevo valor.
Ahora, tras años de oscuridad, Zcash vuelve a ser el centro de atención. Su rápido ascenso en octubre de 2025 nos recuerda que la demanda de privacidad nunca desaparece del todo. Queda por ver si esta subida marca un nuevo comienzo o si es sólo otro pico efímero. Pero una cosa ya está clara: Zcash siempre será algo más que una moneda. Es un símbolo de la lucha permanente entre transparencia y secretismo, entre control y libertad.
Bitcoin se convirtió en la bandera de la independencia del sistema bancario. Zcash quiere convertirse en la bandera de la independencia de la vigilancia total. Y quizá esa sea su verdadera misión.