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Pero guardamos todo 🙂.
Hay una tradición no escrita en el sector de las criptomonedas: los grandes acontecimientos siempre llegan de forma inesperada. Primero llegan los susurros en chats privados, insinuaciones de iniciados, especulaciones del tipo "quizá el año que viene" y, después, una breve línea en un comunicado de prensa que acaba con todos los rumores de golpe. Eso es exactamente lo que ha ocurrido con Kraken. Durante años, la bolsa evitó dar una respuesta clara sobre si planeaba salir a bolsa, y de repente presentó una solicitud confidencial a la SEC.
Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.
Las primeras conversaciones sobre una posible salida a bolsa de Kraken aparecieron en 2024. En aquel momento, se dijo que la empresa estaba considerando la posibilidad de una OPI (oferta pública inicial), pero no hubo ni confirmaciones ni desmentidos. Kraken se comportó de una manera muy "cripto-nativa": guardando silencio mientras el mercado teorizaba activamente por qué la bolsa podría elegir este ciclo para salir a bolsa.
La razón de ese secretismo está clara ahora. Kraken simplemente estaba esperando el momento en que una OPV ya no fuera arriesgada sino estratégicamente sensata, y ese momento finalmente ha llegado.
La Comisión del Mercado de Valores de EE.UU. (SEC), que había estado operando de forma limitada durante más de un mes debido al cierre del gobierno, ha vuelto a funcionar con normalidad. El mercado se despertó. Las empresas se apresuraron a presentar documentos. Y de repente se tuvo la sensación de que 2025-2026 podría convertirse en una nueva oleada de OPV de criptomonedas. La calma terminó - y Kraken hizo su movimiento.
Kraken presentó su solicitud en un momento muy interesante. Sólo unos días antes, Grayscale -una empresa que ha sido durante mucho tiempo un puente hacia el mundo de las criptomonedas para los inversores tradicionales- hizo lo mismo. Si Grayscale está lista para salir a bolsa, significa que el mercado está volviendo a ser predecible y comprensible para los principales actores financieros.
En septiembre, surgieron noticias similares sobre BitGo. Una empresa que pasó años salvaguardando discretamente los activos digitales de las instituciones saltó de repente a la palestra: 90.000 millones de dólares bajo custodia y un plan para cotizar en la Bolsa de Nueva York.
Las empresas de infraestructuras ya no tienen miedo a abrirse. Creen en la demanda, en el entorno normativo y en la solidez de sus modelos de negocio. Kraken está haciendo ahora lo que Coinbase hizo en su día: avanzar hacia un mayor nivel de demanda.
Cuando Coinbase salió a bolsa en 2021, muchos lo vieron como un experimento. Pero funcionó. El apetito de los inversores era enorme, el interés aún mayor. Fue una señal clara: los inversores no solo estaban dispuestos a trabajar con criptoempresas: querían poseerlas.
Más tarde, Gemini demostró que este apetito no era un fenómeno puntual. Su primer día de cotización se convirtió en una de las historias más destacadas del año: el mercado acogió a la empresa con entusiasmo y su subida de precios rivalizó con las mejores OPV tecnológicas.
Kraken no es un recién llegado ni un actor de segunda fila. La bolsa lleva operando desde 2011 y ha sobrevivido a Mt. Gox, a tres ciclos de mercado, a crisis bancarias y a oleadas de presiones regulatorias. Kraken construyó su reputación lentamente, a veces incluso con excesiva cautela, pero esa cautela le ayudó a mantenerse estable donde otros se derrumbaron.
En los dos últimos años, Kraken ha reforzado su posición en el mercado, ha recaudado cientos de millones en financiación y ha alcanzado una valoración estimada de unos 20.000 millones de dólares. La empresa se ha hecho lo suficientemente grande y estructurada como para ver una OPV no como una apuesta, sino como el siguiente paso lógico.Ahora, con la SEC revisando de nuevo las empresas, con el creciente interés en la criptoinfraestructura, y con los inversores volviendo a los activos digitales, la ventana de la oportunidad está abierta de par en par.
Es una señal de que se está formando un nuevo ciclo en el sector de las criptomonedas. Por eso, la OPV de Kraken es algo más que un trámite: es un indicador de la dirección que puede seguir el mercado de las criptomonedas en los próximos años.