España profundiza la caída del trigo duro y anticipa más importaciones en la campaña 2026/2027

España profundiza la caída del trigo duro y anticipa más importaciones en la campaña 2026/2027
Trigo duro en retroceso

La producción española de trigo duro se encamina a una nueva contracción en la campaña 2026/2027, en un contexto de presión por los costes, incertidumbre climática y cambios en los flujos comerciales. La previsión apunta a unas 600.000 toneladas, con cerca del 75% concentrado en Andalucía, lo que refuerza el giro de España desde una posición excedentaria hacia una mayor dependencia exterior para abastecer a la industria de pastas y cuscús.

Destacados

  • La producción española de trigo duro caerá a unas 600.000 toneladas en la campaña 2026/2027, un descenso interanual del 27%.
  • España deberá aumentar importaciones de trigo duro para pasta y cuscús, en un contexto de presión sobre la rentabilidad y mayores costes productivos.
  • Inventarios globales de granos suben en más de 42 millones de toneladas interanuales, mientras persiste la volatilidad por precios altos de energía y fertilizantes.

Previsiones de cosecha y señales de volatilidad

Según El Economista, Cristóbal Toral, director de desarrollo de negocios de Casillo SPA, explicó durante la XVI edición de la Andalusian Commodity Exchange organizada por Northstar Brokerage en Sevilla que la producción española de trigo duro cae hasta unas 600.000 toneladas en la campaña 2026/2027. Esa cifra supone un descenso interanual del 27% y confirma la pérdida de peso del país en este cultivo, después de haber alcanzado 1,5 millones de toneladas a finales de la pasada década.

Toral señaló ante más de 700 asistentes del sector que estas cifras siguen siendo estimaciones, ya que la campaña entra ahora en sus meses finales decisivos en los países mediterráneos. Aunque la producción mundial solo baja de forma moderada, advirtió de que la principal incertidumbre se concentra en la calidad del grano y en la exposición del mercado a posibles alteraciones de oferta en zonas clave como Canadá, Italia o Turquía.

En precios, Canadá vuelve a marcar la referencia al concentrar entre el 65% y el 70% del comercio mundial de trigo duro. Con una menor superficie sembrada y una cosecha aún condicionada por la evolución meteorológica de mayo y junio, cualquier incidencia puede alterar el equilibrio del mercado y abrir una nueva fase de volatilidad tras varios ejercicios de relativa estabilidad.

Impacto sobre el abastecimiento y el mercado agroalimentario

La caída de la cosecha obliga de nuevo a España a recurrir a importaciones de materia prima para la elaboración de pastas y cuscús, pese a su tradicional condición de país excedentario. El retroceso se produce además en un entorno en el que los operadores analizan mayores costes y una presión creciente sobre la rentabilidad de los cultivos.

Antonio Ramallal, trader de cereales y oleaginosas en ETG World, sostuvo que el mercado global de granos mantiene una amplia disponibilidad, con inventarios que crecen en más de 42 millones de toneladas interanuales, impulsados sobre todo por U.S. y Sudamérica. En esa región no se aprecia una reducción de hectáreas, lo que sostiene una perspectiva productiva positiva, especialmente con una campaña prácticamente asegurada en Argentina y un buen avance de siembra en Brasil, aunque aún sujeto al clima.

En paralelo, el segmento de aceites vegetales también registra elevada volatilidad, según expuso Victor Magnient, senior trader de girasol de Bunge. Luigi Vascello, socio de Northstar Brokerage, añadió que los altos precios de la energía, los combustibles y los fertilizantes probablemente se mantienen durante los próximos meses y posiblemente hasta finales de 2026, con un impacto cada vez mayor sobre los cultivos sembrados a partir de abril.

Northstar Brokerage, con sede en Sevilla y oficinas en Dubái, Madrid y Helsinki, intermedia de media unos cinco millones de toneladas anuales de cereales, harinas proteicas y aceites vegetales entre clientes de medio centenar de países. La firma destaca además que desde sus oficinas se canaliza el 25% del trigo duro mundial intermediado.

La relación agroalimentaria entre España y U.S. fue el foco de nuestro anterior artículo, en el que repasamos el compromiso de ambos países por impulsar un comercio más abierto y reducir barreras que afecten a los productos del sector. También destacamos el peso de U.S. como socio clave para las exportaciones e importaciones agroalimentarias españolas y el papel de la tecnología e innovación para reforzar la competitividad en este ámbito.

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